Artista analiza diferencias entre Berlín y Ciudad de México | Cultura | DW | 08.01.2014
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Cultura

Artista analiza diferencias entre Berlín y Ciudad de México

La pintora mexicana Vanessa Farfán se ha propuesto mostrar las diferencias en el uso y desperdicio del tiempo y espacio entre ambas ciudades.

¿Cómo surge la fisonomía de las ciudades y qué efectos tiene sobre sus habitantes? La pintora mexicana Vanessa Farfán (Ciudad de México, 1977) sostiene que el hecho de que la Ciudad de México haya sido erigida sobre un lago y Berlín a lo largo del río Spree, influye en la fisonomía urbana, en el movimiento de sus habitantes y en el aparente orden y caos que prevalece en ambas metrópolis, hermanas desde 1993.

Las ciudades y el comportamiento de sus habitantes se convirtieron en el principal interés creativo de la artista a raíz de su llegada a Berlín hace tres años. “Como inmigrante mexicana este choque de pasar de una ciudad a otra es bastante fuerte y me empecé a interesar en el movimiento de la gente, en porqué la sociedad es tan ordenada en Berlín y tan caótica en la Ciudad de México“, afirma en conversación con DW.

Farfan en su taller en Berlín.

Farfan en su taller en Berlín.

Los mapas, la piel de las ciudades

El interés de Farfán en las ciudades está presente a lo largo de su trayectoria, desde que compartiera con su padre la afición de recorrer a pie las calles del llamado “Centro Histórico“, de la Ciudad de México. “Cuando llegué a Berlín me compré unos mapas para entender esta ciudad y entendí que los mapas son como la piel de una ciudad, claro, hay que sumergirse en ella para sentir el pulso, pero los mapas ofrecen visualmente un territorio, un espacio urbano en un pedazo de papel. Como si se tuviera la foto del amante“.

Aunque ahora dice estar enamorada de Berlín, cuando Farfán llegó por primera vez a Berlín en 2004, la ciudad la aterró. Siendo todavía estudiante de diseño, viajó a Europa para visitar museos en París y Amsterdam. “El boleto de tren ofrecía un descuento si pasaba por Berlín y yo, que quería ahorrar para ver más museos, llegué a Berlín y por error pagué más noches de las que quería pasar aquí“.

Los mapas, la piel de las ciudades.

Los mapas, la piel de las ciudades.

Berlín: del pavor al amor

La artista quedó atrapada en la capital alemana en un momento en el que no sentía ningún interés por ella. “Llegué sin mapa y me puse a caminar“, recuerda. Cuando sin proponérselo llegó a la Potsdamer Platz, que quedó prácticamente destruída por los bombardeos durante la Segunda Guerra Mundial y estuvo desierta durante la división alemana, lo que la mexicana encontró la impactó profundamente. “La zona estaba todavía estaba en construcción, había muchas grúas y me embriagó la sensación de una ciudad en movimiento, en construcción, en medio de vestigios de la guerra. Ese momento fue para mí demasiado, yo contaba el tiempo para irme de ahí“, recuerda Farfán.

Años después volvió a Berlín a raíz de una beca para realizar un proyecto en Praga, República Checa. “Me extrañaba que antes esta misma ciudad me hubiera aterrado, porque sentí una fascinación que se me metió hasta los huesos. Nunca antes me había pasado algo así. Regresé a México y estuve trabajando en varios proyectos y volví a Berlín para trabajar durante tres meses. Me instalé en el barrio de Wedding, recorría la ciudad por la noche en bicicleta y llegaba en la mañana a trabajar a mi taller“.

Diferencias en el desperdicio del tiempo.

Diferencias en el desperdicio del tiempo.

Uso y desperdicio del tiempo y el espacio

Farfán se ha propuesto ahora mostrar las diferencias entre Berlín y la Ciudad de México en el uso y desperdicio del tiempo y el espacio. Con este proyecto comparativo la artista fue elegida miembro del Sistema de Creadores de Arte (SNCA) 2014, financiado por el Gobierno mexicano. La artista se encuentra entre 147 creadores de trayectoria que gozarán de un apoyo financiero consistente en 29.000 pesos mexicanos (1630 euros) mensuales, una beca renovable durante tres años.

“El año pasado que fui a México cuando ya tenía en mente este proyecto hice un boceto al que llamé tiempo muerto. Las horas que perdía esperando en las colas en los bancos, en el transporte público, yo tejía, quise traducir en otro lenguaje, que no fuera horas y minutos, ese tiempo desperdiciado“, afirma Farfán. “Ese mismo ejercicio lo hice en Berlín en el mismo lapso de tiempo y los resultados fueron abismales, el trozo de tejido resultante en la Ciudad de México es mucho más grande. En Berlín uno puede trasladarse en bicicleta, entonces no se pierde tanto tiempo en el transporte público. Aquí el tiempo de espera más largo fue en el médico cuando fui sin cita. En los bancos todo es más rápido y eso tiene que ver con la mentalidad de la gente“.

El resultado se verá en pinturas, según la artista, collages tridimensionales y bidimensionales que es como define su trabajo.

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