Arte de guerrillas | Cultura | DW | 07.04.2004
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Cultura

Arte de guerrillas

El graffiti como fenómeno cultural de la gran ciudad ya pasó. Ahora el “new street art” revive el arte en la calle. Trozos de papel pegados en las paredes conquistan las grandes ciudades.

Arte y transgresión en las calles.

Arte y transgresión en las calles.

La mirada de aquel que busca la manifestación artística callejera se encontraba, hasta hace poco, con las huellas del graffiti, que ya habían pasado a formar parte del paisaje urbano. Tal vez por tan vistos, se volvieron una parte natural del panorama, o fueron entrando de a poco en la boca de lobo de la costumbre, volviéndose casi un objeto de consumo. No es que el graffiti haya muerto, pero hay señales inconfundibles de que le ha cedido el paso a los 'stickers'. Estos afiches de papel pintado, impreso o al aerosol se despliegan por paredes, columnas, rejas, y por donde se mire. Conocidos como 'post-graffiti', 'urban art o 'new street art', esta nueva forma artística ya cuenta con adeptos y detractores a granel.

En la calle otra vez

Del arte de vanguardia se espera que sea contestatario, provocante e incómodo, o por lo menos, que produzca determinadas reacciones. Es por ello que puede decirse que el 'new street art' es una de las formas más elevadas del arte gráfico callejero. Desde su comienzos, el graffiti fue un hueso duro de roer para los amantes de las paredes inmaculadas, y trajo multas y persecuciones policiales a sus realizadores.

Los buenos vecinos lo ven como una forma de degradar la belleza de un panorama ciudadano en el que no hay lugar para la protesta o el desorden. Para otros, amantes de la expresión artística en todas sus formas, y, en especial, si transgreden las normas impuestas, la pintada con aerosol representa una mirada sobre el 'otro lado' de lo cotidiano, una búsqueda de respuesta a interrogantes vitales, o simplemente el grito de una generación que dice 'estoy aquí'.

No importando demasiado cómo se lo mire, el graffiti ha sido indudablemente la manera más efectiva de sacar el arte de los museos, o, por lo menos, un gran intento. En este sentido, el 'new street art' gana las calles y le gana en efectividad al graffiti, ya que se mete de lleno con las artes gráficas, y pone en papel lo que antes dejaba su huella en el cemento. Ilegal o no, los posters desvían la mirada del paseante incauto hacia un universo diferente al que reina en la sociedad de consumo.

Despenalizar la escena artística callejera

Para Axel Thiel, de 55 años, investigador de las diversas formas del arte callejero, y dedicado al graffiti desde hace tres décadas, es importante "objetivar la discusión sobre el arte gráfico de la calle". Axel documenta y archiva todo lo que ve en las aceras. Sobre todo está "en contra de una penalización de la escena artística juvenil", sin diferenciar a quien trabaja con aerosoles de los que prefieren pegar afiches. Este giro del graffiti hacia el afiche es considerado por Thiel como una consecuencia lógica de las persecuciones policiales. Según Thiel, se ha castigado a grafiteros con pedidos de indemnizaciones de hasta 250.000 euros. En cambio, la 'pegada' de afiches no comporta un riesgo tan alto para los artistas, relata Thiel.

Uno de estos artistas es C100, alias Christian Hundertmark ('Christian Cienmarcos'), quien en 2003 publicó el primer

Christian Hundertmark

Christian Hundertmark.

volumen sobre la nueva manía del papel pegado, llamado 'El arte de la rebelión'. En él retrata la obra de más de 70 realizadores, la mayoría de los cuales no buscan publicidad y trabajan bajo seudónimo. Sus edades van de los 29 a los 35 años, y casi todos vienen del graffiti, a la búsqueda de nuevas formas de expresión gráfica. Hundertmark es uno de ellos. A los 29 años, y con una carrera en diseño gráfico, Christian es un prototipo del 'artista del afiche': el graffiti le quedó chico, se desempeña en una agencia publicitaria de Múnich, y no le tiene miedo al contacto con la escena artística 'seria'. Diferencia al new street art del graffiti en que "todo se toma con más calma, y la gente puede más que sólo pintar su nombre con aerosol", dice.

Lo subversivo no quita lo exitoso

El arte transgresor es consumido cada vez más aceleradamente por la misma sociedad que lo aísla y penaliza. Este es por lo menos el caso del 'new street art', que no reniega del éxito comercial de sus obras. El estadounidense 'Obey the Giant', estrella de la escena, fue a parar a la cárcel después de una reciente 'pegada'. Sus trabajos ocupan, sin embargo, hace bastante tiempo, un lugar importante en las galerías más distinguidas. Esto se explica, según Hundertmark porque "los que hacen street art son bastante mayores de 19, y saben cómo transformarse en una marca determinada". También Hundertmark es un sabueso en el tema, ya que su libro está agotado. Además, ha formado una red internacional y organiza una exposición en galerías de Londres y Múnich.

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