Antonio Saca, condenado a diez años por corrupción | América Latina | DW | 12.09.2018
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América Latina

Antonio Saca, condenado a diez años por corrupción

El expresidente de El Salvador había admitido haber desviado en beneficio propio y de sus seis colaboradores, también condenados a penas de prisión, unos trescientos millones de dólares de dinero público.

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Condena inédita para expresidente de El Salvador

"¿Acepta usted haber cometido de manera dolosa el delito de peculado y lavado de dinero que le está atribuye la Fiscalía?", preguntó uno de los fiscales a Saca, que respondió con un seco "sí". Elías Antonio Saca, presidente de El Salvador entre 2004 y 2009 por el partido Arena, de derecha, fue condenado este miércoles (12.09.2018) a 10 años de prisión tras ser declarado culpable en el juicio que se lleva en su contra por haber desviado fondos públicos. El tribunal le condena también a pagar más de 260 millones de dólares como "responsabilidad civil".

Saca, de 53 años, es el primer expresidente del país que es condenado a prisión en El Salvador por hechos de corrupción. Llevaba detenido desde el 30 de octubre de 2017, cuando fue capturado por la policía durante la boda de uno de sus hijos. En el juicio se determinó que el exmandatario contaba con una red de seis colaboradores que transfirieron el dinero del Gobierno a cuentas privadas y de sus empresas. El tribunal de sentencia condenó también a diez años de cárcel al ex secretario privado de la Presidencia, Elmer Charlaix, así como penas que oscilan entre los 3 y 6 años a otros cinco colaboradores de Saca en la trama que se conoció como "Destape de la corrupción".

Saca y su grupo cómplice lograron un acuerdo con la Fiscalía General de la República (FGR) para confesar sus delitos a cambio de un juicio abreviado y penas mínimas. Saca, que se enfrentaba a una pena de hasta treinta años en prisión, confesó que con ayuda de sus colaboradores fingió pagos y sustrajo de forma ilegal los fondos públicos. También admitió que utilizó ese dinero para gastos particulares, como el pago de tarjetas de crédito a su esposa, viajes de lujo, compra de bienes e inmuebles, y la construcción de su mansión en el volcán de San Salvador, que según la Fiscalía está valorada en ocho millones de dólares.

"Coloco mi presidencia en las manos de Dios. Sé que él ha puesto en mis manos este encargo. Soy Tony Saca, su presidente", afirmó en su discurso de toma de posesión, en el que prometió que gobernaría "al lado de la gente, de los más pobres". Su sucesor en el cargo y oponente político del FMLN (la antigua guerrilla revolucionaria), Mauricio Funes (2009-2014), que vive exiliado en Nicaragua junto a su actual pareja y dos de sus hijos mayores, está siendo procesado en rebeldía actualmente por los mismos delitos que fue condenado Saca. En concreto por el delito de peculado y lavado de dinero por 350 millones de dólares en un caso en el que hay otros 31 acusados, ocho de los cuales están ya en prisión.

LGC (dpa/EFE/Reuters)

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