Amos Oz: ″Tengo sentimientos encontrados con respecto a Jerusalén″ | Política | DW | 18.04.2018
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70º Aniversario de la Independencia de Israel

Amos Oz: "Tengo sentimientos encontrados con respecto a Jerusalén"

Cuando se fundó el Estado de Israel, él era un niño, hoy día es uno de sus escritores más famosos. En entrevista con DW, Amos Oz cuenta a los fanáticos de la actualidad por qué, sin embargo, sigue creyendo en la paz.

Deutsche Welle: Israel celebra estos días su 70 aniversario. ¿Qué le parece? ¿Brindará por ello?

Amos Oz: Sí, alzaré mi copa porque si comparo el mundo en que nací con el de hoy… No es que esto me parezca el paraíso, pero es que nací en el mundo de la Alemania nazi. Hitler, Stalin, Mussolini, Franco, el militarismo japonés. Nací en un pequeño enclave de medio millón de refugiados judíos aterrorizados, sin una perspectiva clara ni un futuro. Había esperanzas, pero no una perspectiva clara. Así que sí, creo que este amargo, cruel y sangriento mundo de hoy es, sin embargo, menos amargo, menos cruel y menos sangriento y desesperanzado que el de principio de los años cuarenta. 

Usted nació en Jerusalén antes de que naciera el Estado de Israel. ¿Cómo fue vivir en este pequeño enclave como acaba de decir?

Durante mi niñez, una gran nube de dolor lo cubría todo. Mis padres nunca compartieron conmigo su decepcionado amor por Europa. No es algo que se comente con un niño pequeño, pero podía sentir ese dolor y esa añoranza. Incluso podía adivinar que trataban de crear artificialmente un pequeño trozo de Europa en la árida atmósfera de Jerusalén.

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Tenía nueve años en 1948, cuando David Ben-Gurion proclamó la Independencia de Israel. ¿Cómo recuerda aquel 14 de mayo?

El 14 de mayo fue un viernes. Jerusalén ya había estado durante dos o tres meses bajo asedio árabe. Y el único camino que conectaba a Jerusalén con las otras partes judías del país estaba prácticamente controlado por los árabes. De vez en cuando, los convoyes de abastecimiento irrumpirían en la ciudad. Pero sufrimos hambre y falta de agua, porque los sistemas de bombeo fueron volados por las tropas iraquíes. Y miedo. Porque unos meses antes, y esto nunca lo olvidaré, durante la noche, exaltados jóvenes árabes de Jerusalén Este marcaron nuestras casas con pintura, en una especie de reparto previo para cuando nos hubiéramos ido o estuviéramos muertos. Así, no tendrían que pelearse por ver quién se queda con qué casa. Esto se me quedó grabado.

¿Cómo se enteró de lo que pasó ese día en Tel Aviv?

La auténtica declaración de independencia del 14 de mayo no la escuchamos, porque no había electricidad ni, por tanto, radio. Y tampoco había periódicos. Hubo rumores de que algo grande había pasado en Tel Aviv. ¿Qué exactamente? Nadie lo sabía. Fue muy confuso.

No fue un momento de alegría como el que recuerda al describir el día del plan de partición, el 29 de noviembre de 1947, en su novela autobiográfica 'Una historia de amor y oscuridad'.

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No, ese fue un día diferente. Esa fue una noche de euforia que se produjo seis meses antes cuando la asamblea general de la ONU resolvió dividir Palestina en dos Estados soberanos: uno para los judíos y otro para los árabes. Ese fue el día de la realización de un sueño histórico, de la fantasía sionista de una patria independiente. Pero seis meses más tarde, cuando los británicos se retiraron y como supimos más tarde, un minuto después de la medianoche, entre el 14 de mayo y el 15 de mayo, cinco ejércitos árabes regulares invadieron el estado que acaba de nacer con la declaración de guerra. No, eso no fue divertido en absoluto.

Bildergalerie - Orte und Städte vor Kriegsbeginn (Getty Images/Hulton Archive)

Panorámica del barrio judío de Jerusalén en 1938, un año antes de que naciera allí Amos Oz.

En ese libro describe cómo antes de 1948 se podía visitar los barrios árabes.

Unos meses antes del 14 de mayo, había una especie de cortina de hierro que dividía la ciudad en la Jerusalén judía y la Jerusalén árabe. Algunos habitantes árabes en los barrios judíos emigraron al este y al sur de la ciudad. Los judíos del este y del sur emigraron hacia el norte y el oeste en busca de seguridad personal. Después de la guerra del 48, la guerra de independencia de Israel, Jerusalén estaba tan dividida físicamente como Berlín con el muro: por vallas, campos de minas, alambradas. Desde mi terraza veía Jerusalén Este. Pero también la Luna. Y la posibilidad de poder pisar ambos lugares parecía igual de remota.

¿Cómo ve Jerusalén ahora? Todavía está dividida...

Tengo sentimientos encontrados sobre Jerusalén. Es fascinante, hermosa, trágica y extremadamente atractiva para todo tipo de fanáticos o redentores, autoproclamados profetas o mesías. No me gustaría vivir ahí. Necesito mi distancia.

No sé lo que pasará en Jerusalén, pero sé lo que debería pasar: todos los países deberían seguir el ejemplo de Trump y trasladar su embajada a Jerusalén. Pero, al mismo tiempo, todos los países deberían abrir una embajada en Jerusalén Este como capital del Estado palestino.

Siempre ha sido un firme defensor de la Solución de los dos Estados...

He estado defendiendo esta idea durante 50 años y todavía lo hago. Algo raro en mí, porque normalmente no estoy de acuerdo por la noche con lo que dije por la mañana. Es muy sencillo: hablamos de una casa pequeña (del tamaño de Dinamarca). Es la única patria de los judíos, pero también lo es de los palestinos. No vivir como una familia feliz porque no lo somos. Somos dos familias infelices. Tenemos que dividir la casa en dos más pequeñas. No tiene sentido fantasear con que después de cien años de derramamiento de sangre, judíos y árabes van a vivir una luna de miel.

Ost-Jerusalem Ras Khamis Mauer Gebäude (picture-alliance/dpa)

Un muro separa Jerusalén Este, la zona palestina, del resto de la ciudad.

Su nuevo libro está dedicado a los fanáticos de ambos lados. 'Queridos fanáticos' es el título. ¿Cómo puede ser optimista si ve tanto fanatismo?

Los fanáticos de ambos lados harán todo lo posible para evitar cualquier tipo de compromiso y están trabajando duro. Pero hay diferentes juegos de relojes en el trabajo. Simultáneamente, muchas partes del mundo árabe, muchas partes del islam, especialmente el sunita, están en el proceso de darse cuenta de que Israel no es su problema. Nunca lo ha sido. Ellos tienen un enemigo más grande. De hecho, Israel es un aliado potencial para Egipto, Jordania, Arabia Saudita, África del Norte, los Estados del Golfo, quizás también para la Siria de mañana. ¿Es esto una predicción inamovible? Desde luego, no.

De niño, usted mismo fue militante sionista. ¿Cómo es eso?

Pensaba que la causa del sionismo era cien por ciento correcta y que cualquiera que pusiera objeciones era un antisemita, un racista, un monstruo. Me tomó un tiempo darme cuenta de que el sueño sionista tenía un alto costo, que en gran medida tuvieron que pagar los árabes palestinos. No lo veía así cuando era niño. Me doy cuenta ahora.

¿Aún teme el antisemitismo hoy? ¿Hasta qué punto cree que es legítimo criticar a Israel y cuándo se cruza la línea del antisemitismo?

Lo temo y lo veo en algunas de las críticas a Israel. Trataré de trazar la línea para usted: si me dice que Israel está cometiendo cosas terribles en los territorios ocupados, estaré de acuerdo con usted. Si continúa y dice que Israel está cometiendo los peores crímenes de la tierra en este momento, le diré que creo que exagera. Si va más allá y dice que lo que los judíos le están haciendo a los palestinos es peor que lo que los nazis le hicieron a los judíos, pensaré que a esta señora la tendrían que ingresar en un asilo. Pero si añade que, por tanto, no debería existir un Estado de Israel, ahí es donde cruza la línea. Nadie dijo que, después de Hitler, no debería existir Alemania. O, después de Stalin, que no haya una Rusia.

¿Dónde ve a Israel dentro de 70 años? ¿O dónde le gustaría verlo?

Esta es la tierra de los profetas y hay demasiada competencia en el negocio de las profecías [risas]. No me atrevo a decirle dónde estará dentro de siete meses. Pero sí lo que me gustaría ver: Paz.

Amos Oz nació en Jerusalén el 4 de mayo de 1939. En 1954 se mudó al Kibbutz de Hulda y cambió su anterior apellido, Klausner, a Oz, lo que significa coraje o fuerza en hebreo. Sus libros han sido traducidos a múltiples idiomas. Su novela autobiográfica 'Una historia de amor y oscuridad' fue llevada al cine. Su último libro se llama 'Queridos fanáticos' (en español, en la editorial Siruela).

Entrevista: Sarah Hofmann (LGC/CP)

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