Alemania sufre y gana | Los campeones mundiales | DW | 30.06.2014
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Los campeones mundiales

Alemania sufre y gana

La victoria sobre Argelia 2-1 ha puesto en cuartos de final del Mundial de Brasil a Alemania, un equipo que sufrió más de la cuenta porque enfrentó al rival con el sistema equivocado. Las correcciones fueron decisivas.

Nunca antes una selección alemana le había apostado en un Mundial con tanto fervor al bloque de uno de los equipos de la Bundesliga. Con siete jugadores del Bayern, y con la idea de trasplantar los conceptos del entrenador Pep Guardiola a su equipo, el seleccionador Joachim Löw planteó contra Argelia un partido a partir del control y la posesión del balón.

Los alemanes saltaron nuevamente a la cancha con una formación de cuatro centrales en la línea defensiva, el capitán Philipp Lahm como cerrojo de control en el mediocampo junto a su compañero en Múnich Bastian Schweinsteiger, y adelante un trío que se antojaba versátil (Mesut Özil, Thomas Müller y Mario Götze) y debía ser alimentado con los pases de Toni Kroos.

El concepto equivocado

El primer tiempo se encargó de demostrarle a Alemania que su propuesta era la equivocada. Pese a una posesión de balón cercana al 70 por ciento el peligro lo aportaba Argelia, y la gran figura alemana hasta la pausa, y aún después de ella, fue el arquero Manuel Neuer, quien no solo tuvo que atajar un par de balones de riesgo en su portería, sino que con una inusitada frecuencia se vio obligado a jugar de libero, y hasta de lateral, para corregir los errores de sus compañeros de la defensa, que cuando no eran demasiado lentos, terminaban pillados a mal pie por los atacantes rivales.

El zurdazo de Özil dio la victoria a alemania.

El zurdazo de Özil dio la victoria a alemania.

Los alemanes tuvieron unos primeros 45 minutos que se convirtieron en pesadilla pues frente a ellos se plantó un equipo que emuló precisamente la táctica que Joachim Löw convirtió en la tarjeta de identidad de su equipo en el Mundial de Sudáfrica 2010. Argelia cada vez que ganó el balón se lanzó con él, y por lo menos tres hombres, al ataque. Velocidad, verticalidad y disparo fueron los pilares del juego de los africanos. Con esas armas hicieron lucir muy mal a los alemanes, tan mal como no se le había visto en muchos años.

Joachim Löw, obligado por el bajo rendimiento de su equipo, introdujo en la pausa una variante para revitalizar el ataque alemán al enviar a la cancha a André Schürrle y dejar a en el vestuario a un decepcionante Mario Gótze. El cambio, que redujo también el peso del bloque del Bayern en el equipo, rindió sus frutos en los primeros minutos del segundo tiempo, cuando los europeos lucieron más peligrosos y decididos a buscar el gol, aunque no consiguieran tampoco arrollar a los argelinos.

Más tarde, en respuesta a la lesión de su novato defensor Skodran Mustafi, Löw renunció definitivamente al intento de buscar la victoria con las herramientas de su colega del Bayern Pep Guardiola. Entonces, a partir del minuto 70, ingresó a Sami Khedira, a quien colocó al lado de Schweinsteiger. Al capitán Philipp Lahm le ordenó regresar a su posición como lateral por primera vez en el Mundial de Brasil.

El movimiento sirvió para reconstruir la estructura del juego alemán a partir de mecanismos conocidos del pasado. El balón circuló con mayor velocidad al frente de ataque y las oportunidades de anotar, especialmente a través de Thomas Müller, se incrementaron minuto a minuto. Pero como ellas no se tradujeron en gol, los dos equipos se fueron al alargue, Argelia por primera vez en su historia en los Mundiales; Alemania con la sombra del enfrentamiento contra Italia en el Mundial del 2006, cuando perdió en los 30 minutos adicionales.

Los aficionados no pararon de sufrir en todo el encuentro.

Los aficionados no pararon de sufrir en todo el encuentro.

La selección del norte de África, que empezó a pagar tributo a su gran despliegue físico y cada vez pudo exhibir menos la dinámica con la que se presentó durante gran parte del partido, fue sorprendida por el gol de Alemania. Thomas Müller, que sigue siendo el jugador clave de los alemanes, le sirvió a Andre Schürrle un pase que en el área chica el volante ofensivo del Chelsea transformó en gol con un elegante golpe de tacón.

Con el 1-0 a favor, un destacado trabajo de Bastian Schweinsteiger empujando al equipo, un Sami Khedira seguro, y una pareja conformada por Schürrle y Müller que no cesó de acercarse al arco rival, Alemania por fin tuvo a Argelia bajo control. Los argelinos apenas tuvieron una oportunidad clara de igualar, pero en un tiro de esquina, y no a partir de las jugadas elaboradas, punzantes y veloces con las que habían llegado a colocar en aprietos a la selección de Joachim Löw.

El 2-0, a través de Mesut Özil, llegaría casi como una consecuencia lógica de la recuperación alemana del dominio del partido en el último minuto del alargue. Argelia, sin embargo, se encargó de llenar de nerviosismo los últimos 50 segundos del partido al anotar el descuento. Pero este llegó demasiado tarde, al final Alemania se quedó con la victoria y el billete de entrada a los cuartos de final del Mundial, donde enfrentará a Francia.

Argelia, por su parte, se marcha de regreso a casa porque no supo, y no pudo, sacarle más provecho a una Alemania que durante gran parte del partido fue inferior al rival, y a sus posibilidades. El entrenador Joachim Löw corrigió sus errores de la primera parte, los alemanes ganaron el partido, y como el defensor Per Mertesacker resumió: “estamos en la siguiente ronda del Mundial, ahora nos enfrentaremos a los franceses. El rendimiento de hoy ya no importa”.

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