″Ahora me felicitan por jugar aquí″ | Deportes | DW | 16.09.2014
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Deportes

"Ahora me felicitan por jugar aquí"

El defensor brasileño del Fráncfort, “Bamba” Anderson, resalta los cambios que ha sufrido la Bundesliga en los últimos años, y revela que Alemania conquistó a su país durante el Mundial en el que se coronó campeona.

Anderson Soares de Oliveira, “Bamba”, lleva seis años en Alemania siendo testigo y protagonista de la evolución de la Bundesliga. El defensor central brasileño que ha jugado tanto en la liga de ascenso (Osnabrück y Fortuna Düsseldorf) como en la primera división (Gladbach y Fráncfort), nos cuenta cómo ha vivido el progreso del fútbol alemán, y de los sentimientos que este despierta en su país.

“Bamba”, usted lleva ya muchos años jugando en Alemania, por eso nos gustaría conocer su opinión: ¿se ha transformado el fútbol de la Bundesliga en las últimas temporadas?

El fútbol alemán ha cambiado mucho en el tiempo que yo llevo aquí, antes incluso hasta se entrenaba de una forma diferente. Creo que todo empezó tras la derrota ante España en la Eurocopa del 2008, que coincidió con mi llegada a Alemania. A partir de entonces las prácticas, temporada tras temporada, se han hecho cada vez más fuertes, más intensas, más exigentes.

¿En qué se nota ese cambio más allá de la forma en la que los equipos entrenan?

Basta recordar que, cuando yo decidí venir a Alemania, la Bundesliga era considerada quizás la cuarta o quinta mejor liga del mundo. Hoy es la segunda, si no la primera. El interés ha crecido, el nivel deportivo se ha aumentado, y cada vez viene gente de mayor calidad, jugadores de la talla de Thiago y Xabi Alonso. Y esos buenos futbolistas ya no llegan solo al Bayern, también hay figuras de primera línea que se suman a otros equipos.

¿Por qué es tan atractiva la Bundesliga para estos jugadores?

Porque aquí se juega con un gran nivel táctico sin sacrificar la pasión. Para los equipos, perder o ganar es tan importante como presentar un buen fútbol en la cancha. Yo he estado aquí en Alemania en muchísimos clubes, y en todos la mística y el profesionalismo son los mismos. Claro, según la categoría en la que están los equipos, hay más o menos estrellas, buenos o mejores futbolistas y entrenadores. Eso sí, lo que todos comparten en Alemania, sin importar qué tan bajo, o qué tan alto está el club, es la ética de trabajo, la organización y la claridad de las metas.

¿Entonces contaba usted de antemano con la victoria alemana en el Mundial?

Yo sabía de antemano lo poderosos que eran los alemanes. Al fin y al cabo, conozco a todos los jugadores de su selección, esa es la gente con la que juego en la Bundesliga cada fin de semana. Aún así, tengo que confesarlo, me sorprendió su rendimiento en el Mundial. Yo contaba con ellos en la semifinal, de eso estaba seguro. Pero ahí vino el 7-1 contra Brasil, contra mi selección, y eso fue exagerado. Ya entonces no tuve dudas: Alemania va a ganar la Copa

¿Cómo explica ese triunfo?

Alemania fue a Brasil con una selección que lleva jugando junta seis años. Ellos sabían a qué jugar, y cómo hacerlo con éxito. En el Mundial se impuso la calidad y el esfuerzo, dos cosas que no fueron fruto del azar. Además, hay que ver que la columna vertebral de los alemanes fueron los jugadores del Bayern, que también entrenan a diario juntos, y se conocen muy bien.

¿Qué se siente al ver triunfar en su país natal, Brasil, al país en el que vive y trabaja, Alemania?

A mí ese triunfo alemán me llenó de mucho orgullo, fue como si fuera mío. Después de que Brasil fue eliminada Alemania fue mi equipo, porque este es el lugar donde he crecido profesionalmente. Cuando ellos levantaron la Copa del Mundo, a mí me dio mucha Alegría.

En Brasil la selección alemana dejó una muy buena imagen por ser un huésped amable, sencillo, amigable y abierto.

En Brasil la selección alemana dejó una muy buena imagen por ser un huésped amable, sencillo, amigable y abierto.

¿Y cómo fue recibida esa victoria de Alemania por sus compatriotas de Brasil?

El 7-1 dolió mucho, pero aún así la gente se puso muy contenta de que Alemania saliera campeona del Mundial. Y no solo por que su fútbol fue bueno, también, muy especialmente, porque su comportamiento también lo fue. Los alemanes, durante su estadía en Brasil, fueron amables, generosos, abiertos, cercanos a los aficionados, amigos de sus anfitriones, a los que les dejaron en donación obras de infraestructura. Alemania se ganó el corazón de los brasileros con sus gestos de humanidad. La selección cumplió un gran trabajo de relaciones públicas para el país.

Y usted está en ese país como parte de la Bundesliga, la liga de los campeones del mundo. ¿Es eso algo especial?

Ese es un gran honor. La gente ahora me felicita por estar aquí, y me pregunta cómo funciona todo. Hace seis años, cuando yo decidí venir a Alemania, eso no era así. Yo recuerdo muy bien que en aquel entonces la gente me miraba raro. Era como si estar en la Bundesliga fuera algo malo, pues se creía que el nivel deportivo en Alemania era inferior. Siempre me preguntaban “¿cuándo vas a ir a España, a Inglaterra, a Italia? ¿Cuándo vas a trabajar en una liga buena de verdad?” Hoy esas mismas personas me dicen “que bien que estas en Alemania, ese es el fútbol de calidad”.

¿Y es así?

Sí, pero la calidad del fútbol alemán no es cosa de hoy. En la Bundesliga desde hace ya varios años se juega a un nivel muy alto, la única diferencia que marca el haber ganado la Copa del Mundo, es que ahora hay más miradas puestas en el campeonato, que los aficionados van a demandar y a recibir más información del torneo en Alemania, que tienen más interés por saber qué pasa aquí.

¿Y para quién es bueno eso?

No hay duda que eso es bueno para mí y para mi equipo, el Fráncfort. Es que ya no solo van a brillar el Bayern y el Dortmund, sino que otros muchos clubes más chicos, como el mío, saldrán a relucir, tendrán espacio y van a ser descubiertos por el público internacional.

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