Afganistán atisba la paz al inicio de la semana de ″reducción de la violencia″ | El Mundo | DW | 22.02.2020
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El Mundo

Afganistán atisba la paz al inicio de la semana de "reducción de la violencia"

La ONU recuerda que hubo al menos 3.403 muertos durante el año pasado a causa del conflicto armado, la cifra más baja desde 2013. Si no hay enfrentamientos, se podría firmar la semana que viene un acuerdo de paz.

Afghanistan Taliban (picture-alliance/NurPhoto/M.S. Shayeq)

Talibanes afganos en una imagen de archivo.

La guerra en Afganistán dejó en 2019 al menos 3.403 muertos y 6.989 heridos entre la población civil, una reducción del 5% respecto a las cifras récord alcanzadas el año anterior, afirmó este sábado (22.02.2020) la Misión de las Naciones Unidas para Afganistán (UNAMA). El informe llega el mismo día en que comenzó un periodo de siete días de violencia reducida por parte de los talibanes, un periodo clave antes de la firma del tratado entre la formación insurgente y Washington el próximo sábado que es visto como la antesala al arranque de las conversaciones de paz intraafganas.

La UNAMA difundió hoy el informe de 2019 sobre víctimas civiles en el conflicto afgano, en el que documentó que las cifras son las más bajas desde 2013. "Esta reducción está principalmente determinada por el descenso en las víctimas civiles causadas por el Estado Islámico, o ISIS-K, que fue casi derrotado en 2019 por las fuerzas afganas en operaciones militares", afirmó la UNAMA.

Desde 2009, la UNAMA ha documentado la muerte de más de 35.000 civiles en el conflicto afgano. Sumados a los heridos, el total de víctimas civiles asciende a 100.000 en una década. "Casi ningún civil en Afganistán ha escapado a resultar personalmente afectado de una forma u otra por la violencia en curso", afirmó el jefe de la UNAMA, Tadamichi Yamamoto, en el informe. "Es obligatorio que todas las partes aprovechen esta oportunidad de poner fin a los combates porque la paz ya ha tardado mucho. Las vidas humanas deben protegerse", agregó.

Alivio y temores en las calles

"Es la primera mañana en la que puedo salir sin miedo a que me mate una bomba o un ataque suicida", declaró a la AFP Habib Ullah, taxista en Kabul. "Espero que esto dure para siempre". No todos son tan optimistas, como Qais Haqjo, forjador de 23 años: "creo que los estadounidenses están huyendo y abriendo el camino para que los talibanes vuelvan y gobiernen el país como en la mitad de los años 1990", dijo en su taller en la capital afgana. Para él, "la paz no llegará en este país".

Desde hace más de un año, Washington negocia con los insurgentes con vistas a un acuerdo que permitiría la retirada de miles de soldados estadounidenses de Afganistán, a cambio de varios compromisos por parte de los talibanes. Si esta semana de tregua funciona, Washington se dijo dispuesto a firmar un acuerdo con los talibanes el 29 de febrero. Este pacto allanaría el camino para unas negociaciones entre los insurgentes y el gobierno afgano que podrían instaurar las condiciones de una paz duradera.

Esperanza en las redes

En las redes sociales se multiplican los mensajes de esperanza bajo etiquetas como "si la paz vuelve" o "cuando haya una tregua" (en pastún y darí). "Quiero ir a Nuristán. Correr, reír, cantar, bailar, silbar y comer yogures", escribió por ejemplo en Twitter el poeta afgano Ramin Mazhar, refiriéndose a los conocidos lácteos de esta provincia del noreste del país bajo control talibán. "Quiero tocar sus colinas verdes, sus ríos indómitos y su cielo azul", añadió.

Los afganos sueñan con conocer su propio país, algo de lo que la violencia les ha privado durante décadas, aunque son conscientes de que las negociaciones de paz serán largas y complicadas. "La gente no puede viajar por carretera de manera segura", lamenta Ramin Mazhar. Los talibanes "los detienen, matan o secuestran", dice.

Otros ciudadanos sueñan con reconstruir el país y curar las heridas de la guerra. Como Heela Najibulá, hija del expresidente afgano Mohamed Najibulá Ahmadzai, torturado y asesinado por los talibanes en 1996. Esta afgana quiere "crear una escuela" en Patkia, provincia del sureste donde murió su padre. "Caminaré hasta la tumba de mi padre. Lloraré y rezaré para que no vuelva a haber más afganos huérfanos", escribió en Twitter.

lgc (efe/afp)

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