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La prensa opina

’’Sobrio balance’’

Los comentaristas analizan hoy los resultados de las renovadas acusaciones de George W. Bush en Abu Dhabi contra Irán.

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George Bush en Riad con el rey Abdulá de Arabia Saudita.

Las manos atadas

Financial Times, Londres: “La política estadounidense con respecto a Irán es una de las pocas áreas en las que no se observa cambio alguno durante la gira del presidente George W. Bush por el Oriente Próximo, por lo menos retóricamente. Su tesis: Irán es una amenaza para la seguridad mundial. Pero también en ese plano la política básica norteamericana fluye. Bush mucho puede maldecir a Irán, pero tiene las manos atadas desde que su propio servicio secreto informara el mes pasado que Irán concluyó su programa atómico en 2003. Ello hace que para el presidente norteamericano sea muy difícil venderle a la población un golpe militar contra Irán.”

El meollo del problema

Der Standard, Viena: “Quien le escribe los discursos a Bush recurrió una ve más, con seguro instinto, al cajón que, una vez abierto, no augura contener nada bueno para los habitantes de la región. La desconfianza en la parte árabe del Golfo Pérsico con respecto a Irán es tan grande y vieja como las relaciones con ese país. Sobriamente analizado, los países del Golfo, sobre todo los Emiratos, se han beneficiado de las crisis internas y externas por las que atraviesa Irán, recibiendo gran parte del capital iraní fugado. Los árabes rechazan naturalmente las ambiciones hegemónicas de Irán, sobre todo su programa atómico. En ello, los Gobiernos coinciden plenamente con sus ’pueblos’. Pero si el problema es presentado de tal forma que en el foco no se hallan los intereses de los supuestos destinatarios, sino la seguridad de Occidente y de Israel, el intento fracasará.”

Su propia estrategia

Tages-Anzeiger, Zúrich: “El balance es sobrio. En la primera parte del viaje a Israel y Cisjordania, Bush nada hizo que pudiera llevar a los árabes a creer en su anuncio de que hasta fines de año se firmará un tratado de paz israelo-palestino. Bush no logró presentarse como árbitro neutral y convencer de que quiere lograr realmente ese objetivo. En la segunda parte del viaje, los éxitos no fueron muchos más. En esa segunda parte, el tema fue la agitación contra Irán. El eco fue muy modesto. Los países del Golfo tienen su propia estrategia con respecto a Irán. (…) Los árabes no esperan un nuevo viaje de Bush, como éste ya lo anunciara, sino aguardan que llegue la era pos Bush.”

Nada regulado Le Monde, París: “George W. Bush levantó en Abu Dhabi su voz contra la República Islámica. La intención del presidente norteamericano fue sin duda apoyar a los Estados árabes sunitas, que temen un enfrentamiento con el Irán chií, cuyo poderío aumenta sin cesar. La dura retórica norteamericana hace evidente que la diplomacia aún no ha logrado resolver el conflicto atómico. El 3 de diciembre, un informe de los servicios secretos de EE. UU. confirmó que Irán suspendió sus actividades atómicas militares en el otoño de 2003. Ello debilitó considerablemente la presión diplomática que Washington, Londres y París querían mantener sobre Teherán, con la amenaza complementaria de sanciones de la ONU. Pero es necesario leer ese informe más detalladamente para comprender que sólo fue suspendido uno de los peligrosos componentes del programa: el que más rápidamente puede ser reiniciado. La parte más difícil del proceso que lleva a la bomba atómica, el enriquecimiento de uranio, continúa. Al igual que en todas las demás cuestiones regionales en las que está envuelto Irán, tampoco en la cuestión atómica hay nada regulado.”

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