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Europa

Macron, el presidente que no tiene partido

El movimiento de Macron “En Marche!” aspira a convertirse en un partido de verdad en tiempo récord para asegurar la gobernabilidad del futuro presidente.

Emmanuel Macron no es solo el primer presidente de la V República que no procede de uno de los dos partidos tradicionales. No tenía partido propio, sino solamente un movimiento llamado "En Marche!" fundado hace un año. Haber ganado las elecciones sin depender del  aparato de un partido es toda  una sensación y una señal para una nueva era en Francia. Pero necesitará una base de poder para lograr sus objetivos políticos en la Asamblea Nacional, que se elegirá a mediados de junio. Por eso le queda poco margen para convertir el movimiento en un verdadero partido.

 

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El proceso ya ha comenzado y, por fuera, se cambió el nombre. "¡En marcha!” se convirtió en "La república en marcha”, pero nada va a cambiar en la organización. Según Macron, el movimiento debería ser "progresista y social”. Hay que romper las oxidadas estructuras del viejo sistema sin perfilarse ni en la derecha ni en la izquierda, sostuvo, algo similar al partido "Ciudadanos”, de España, o la "Tercera Vía”, del expremier británico Tony Blair, aunque éste tenía al partido del "nuevo laborismo” cubriéndole las espaldas.

Hacia el partido

"En Marche!" pretende ser un gran proyecto a todos los niveles políticos y sociales. En él confluyen cosas del clásico liberalismo económico, como la liberalización del mercado de trabajo o las reducciones de impuestos a empresas, y políticas sociales como mayor inversión en la educación.

¿Se puede transformar un movimiento en un poderoso partido en un lapso de tiempo tan corto? Aproximadamente la mitad de los 250.000 miembros proceden de la sociedad civil y no son profesionales de la política. Otros son desertores de otros partidos. Pero, por lo menos, existe la figura del secretario general, con Richard Ferrand: "Si queremos actuar, necesitaremos mayoría en la Asamblea Nacional”, declaró Ferrand en televisión, añadiendo que todavía estaban a medio camino.

Partidarios de Macron en busca de votos.

Partidarios de Macron en busca de votos.

Hasta las elecciones, el partido resultante tendrá que proponer candidatos para cada uno de los 577 escaños de la Asamblea. De hecho, solo optarán a la financiación estatal cuando resulten elegidos y, hasta entonces, habrá que ajustar el presupuesto también para la campaña. Cuando se fundó en 2016, muchos políticos aplaudieron "En marche!", pero nadie podía adivinar que los conservadores de François Fillon y los socialistas de Benoit Hamon terminarían fracasando en primera ronda. También llovieron críticas del derrotado candidato de la izquierda Jean-Luc Mélenchon: "Los que estrellaron el sistema contra la pared pretenden hacer algo ahora que se llama 'En Marche!'", declaró en una ocasión con sarcasmo.

Fin de los movimientos tácticos

Según dos encuestas, "En Marche!" podría llegar a ser la fuerza más votada en la Asamblea Nacional con entre un 24 y un 26 por ciento de los votos, seguida de  los conservadores y el Frente Nacional (22 por ciento cada uno) y la izquierda de Mélenchon (15 por ciento). Los socialistas solo llegarían al 9 por ciento. Sin embargo, estas cifras requieren precaución, porque en las parlamentarias ya no valen las ecuaciones tácticas destinadas a evitar que Marine Le Pen se alce con la presidencia. Ahora cada partido tiene que luchar por lo suyo.

 Emmanuel Macron en plena campaña.

Emmanuel Macron en plena campaña.

Si "En Marche!" no obtiene mayoría en el Parlamento, habrá una nueva fase de "cohabitación" en la que Macron tendría que trabajar con representantes de otros partidos, algo que ya sucedió varias veces en la historia de la república. También podría intentar impulsar proyectos recurriendo a distintas mayorías, pero esto parece difícil suponiendo que sus reformas liberales provocarán protestas tanto en el Parlamento como en la calle.

El ex primer ministro Jean-Pierre Raffarin, partidario de Macron, se refirió un día a un nuevo "ying y yang” tras las elecciones, uno que combinaría nuevos talentos con políticos experimentados. Sin embargo, los otros partidos moderados todavía no han superado que Macron les haya robado la victoria. Y Mélenchon tampoco esconde su aversión.

"Para Macron, la resistencia de la derecha es la mayor amenaza. Pero una izquierda fuerte podría complicar sus planes de reformas en una Asamblea Nacional incontrolable”, explica el politólogo Philippe Braud, de la Universidad de Ciencias Políticas de París. Laurent Wauquiez, vicepresidente de Los Republicanos, señala que muchos franceses eligieron a Macron sólo para evitar a Le Pen: "Macron es un gigante con pies de barro elegido sin entusiasmo", afirmó. Habrá que esperar hasta las parlamentarias para saber cuánto apoyo tiene en realidad Emmanuel Macron.

Christoph Hasselbach (JAG/DZC)

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