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Política

Luces y sombras de la emigración alemana a América Latina

La conexión entre Juan D. Perón y el Tercer Reich, el legado de grupos antifascistas alemanes y la influencia de jerarcas nazis en el exilio en América Latina fueron analizados durante un simposio internacional en Berlín

Inmigrantes alemanes en Brasil, 1906.

Inmigrantes alemanes en Brasil, 1906.

Cuando la germanista francesa Anne Saint -Sauveur Henn comenzó a investigar la emigración alemana a Argentina en la década de los 70, se sorprendió al constatar que la comunidad germanoparlante se encontraba todavía polarizada y dividida en dos bandos irreconciliables como resultado de la Segunda Guerra Mundial. Uno de ellos simpatizaba aún con la Alemania nazi y el otro estaba integrado por descendientes de las víctimas del nazismo. “Tenían distintas escuelas, clubes deportivos, asilos y periódicos en lengua alemana. Era imposible tratar o circular en ambos grupos de manera oficial. Ni la embajada alemana tenía contacto alguno con la cumunidad judía”, afirma Saint-Sauveaur Henn, en conversación con Deutsche Welle.

“Se provocaban mutuamente y orquestaban boicots uno contra otro. A nivel tanto cultural como económico, no había cooperación sino enfrentamiento. Esto se prolongó unos 55 años. Apenas las últimas generaciones, aunque conservan una influencia europea, ya no se sienten como hijos de nazis o de judíos alemanes, se sienten argentinos”, afirma.

Simposio Internacional en la sede de la Fundación Friedrich Ebert.

Simposio Internacional en la sede de la Fundación Friedrich Ebert.

La problemática del exiliado

El simposio de dos días, organizado por el Instituto Iberoamericano de Berlín, deliberó sobre la multifacética influencia política de las distintas olas de emigración alemana hacia Argentina, Bolivia, Brasil y Uruguay, y cómo éstas fueron fuentes de movimientos políticos en el subcontinente.

Los expertos abordaron la problemática del inmigrante, más específicamente del exiliado, cuando la creciente xenofobia en Europa bajo las leyes de Núrenberg provocó la mayor oleada migratoria. También analizaron el papel que jugaron organizaciones políticas germanoparlantes de carácter antifascista, como la agrupación Das Andere Deutschland (La Otra Alemania) o la revista Vorwärts, que contaba también con un coro, un club social y deportivo y de ser un centro aglutinador de trabajadores manuales, como zapateros, y relojeros, que habían llegado a la Argentina en la década de 1890 se convirtió en una de las fuentes del movimiento socialista argentino.

“La emigración a Argentina comenzó a mediados del siglo XIX, pero las mayores olas fueron posteriores. Primero durante la Primera Guerra Mundial por la crisis en Alemania y posteriormente se produjo un aumento exponencial bajo las condiciones del nacionalsocialismo”, afirma la investigadora Sandra Carreras, que presentó el caso de la revista Vorwärts. Carreras sostiene que Vorwärts fue una de las fuentes del movimiento socialista en la Argentina. “El socialismo se reclutó de fuentes internacionales de distinto origen, los alemanes eran importantes, pero también había clubes franceses e italianos”.

Central de la Fundación Friedrich Ebert.

Central de la Fundación Friedrich Ebert.

Caso boliviano

A Bolivia también llegaron varias olas migratorias. La primera a fines del siglo XIX y comienzos del XX. “Eran alemanes protestantes luteranos que se dedicaron al comercio y eso fue algo muy especial en el caso boliviano”, afirma por su parte el catedrático León Enrique Bieber. El experto explica que no hubo asentamientos agrícolas como los hubo en Argentina, Chile y Brasil. “Los emigrantes alemanes fueron a los centros de la minería del estaño y de la producción de goma, y establecieron grandes casas comerciales. Hoy en día deben estar en la cuarta generación. La gran mayoría de estas familias son matrimonios mixtos, es gente acomodada, la élite del país”, afirma.

Entre 1938 y 1940 tuvo lugar la mayor ola migratoria que conoció Bolivia. “Era gente perseguida por el régimen nazi, unas 7 mil, 8 mil personas, la mayoría, judíos alemanes que llegaron en un lapso de tiempo sumamente corto”, explica Bieber.

Dr. León Enrique Bieber

Dr. León Enrique Bieber

El carnicero de Lyon

La tercera ola, al terminar la guerra, estuvo integrada por exnazis. Aunque fueron pocos y buscaban el anonimato en su nueva patria, el caso más famoso fue el de Klaus Barbie, el llamado "el carnicero de Lyon", que llegó a Bolivia y adoptó el nombre de Altman, apellido del rabino de su pueblo natal. “Trabajó durante muchos años en un aserradero propiedad de judíos que no sabían su verdadera identidad. Posteriormente Barbie jugó un papel político nefasto porque ayudó a los gobiernos militares en la persecusión y tortura de enemigos políticos. Con los judíos no tuvo problemas, se hizo amigo de ellos, camuflado, naturalmente”.

En Argentina, adonde llegaron figuras como Adolf Eichmann, responsable del exterminio de los judíos de Alemania, y el doctor muerte Josef Mengele, famoso por sus experimentos en el campo de exterminio de Auschwitz, así como algunos miembros de la Gestapo, la comunidad judía ignoraba la existencia de estas figuras que buscaban el anonimato.

“Llegaron con un ideario nacionalsocialista y publicaron revistas en alemán, tenían una influencia enorme en la mentalidad de los alemanes residentes en Argentina”, afirma el investigador Holger Mending.

Prof. Dr. Holger Meding

Prof. Dr. Holger Meding

Domingo Perón y el Tercer Reich

El investigador habló sobre la influencia del nacionalsocialismo durante la era nazi y abordó las conexiones entre el gobierno de Juan Domingo Perón y el Tercer Reich. “Perón admiraba, no el elemento racista, sino la política social del nacionalsocialismo. También le maravillaba que Alemania, después de haber sido derrotada en la Primera Guerra Mundial se hubiera convertido en un país poderoso”, afirma Mending y añade que durante la campaña electoral de Perón, en 1945 y con la ayuda de los estadounidenses, la oposición le recriminó su vínculo con la Alemania nazi.

“Una vez ganada la presidencia el tema se convirtió en tabú que no se mencionaba ni en los periódicos ni en los libros de historiadores. El tema reflotó en la década de los 80 cuando llegaron investigadores extranjeros a Argentina que tematizaron estos vínculos”.

El investigador destaca que la inmigración que fue verdaderamente importante fue la de técnicos e ingenieros, como el grupo en torno al ingeniero aeronáutico Kurt Tank, entre ellos el general Adolf Galland, piloto de la Luftwaffe. Este grupo construyó en los años 50 el primer avión de caza en un país latinoamericano y dejó un legado importante en la aviación argentina.

Autora: Eva Usi
Editor: Pablo Kummetz

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