Los salvadores del euro buscan ayuda en China | Economía | DW | 27.10.2011
  1. Inhalt
  2. Navigation
  3. Weitere Inhalte
  4. Metanavigation
  5. Suche
  6. Choose from 30 Languages

Economía

Los salvadores del euro buscan ayuda en China

Las implicaciones del acuerdo alcanzado para poner coto a la crisis en la Eurozona apenas comienzan a vislumbrarse. Una de ellas: la participación de países no comunitarios en el fondo de rescate europeo.

default

El involucramiento de países no comunitarios en el FEEF abre nuevas perspectivas globales en la Eurozona.

En la mañana de este jueves (27.10.2011), cuando los líderes del bloque comunitario anunciaron que habían llegado a un acuerdo para blindar a la zona euro contra los embates de las crisis fiscales de Grecia, Irlanda y Portugal, los Gobiernos de China, Japón y Rusia reaccionaron con prudente optimismo. La cautela es comprensible, considerando la cantidad de bonos europeos que ellos tienen en sus manos, el precedente de estrategias promisorias que fracasaron en el pasado y la inminencia de nuevas negociaciones que buscan involucrarlos en el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF), pese a que no son miembros de la Unión Europea.

Buscando inversionistas en China, Japón y Rusia

Belgien Brüssel EU-Gipfel Oktober 2011 FLASH-GALERIE

La canciller alemana, Angela Merkel, salió fortalecida como líder de la UE.

La decisión de abrir el fondo de rescate europeo a países no comunitarios fue la más sobresaliente en una jornada marcada por compromisos importantes. La desidia, los titubeos, las iniciativas que antepusieron lo nacional a lo europeo, todo eso parece haber quedado atrás: esta misma semana, el presidente del FEEF, Klaus Regling, viajará a Pekín, Tokio y Moscú, para negociar cara a cara con los inversionistas que han mostrado disposición a participar en el mecanismo de protección de la moneda única comunitaria.

Esto deja en evidencia la gravedad de la crisis que arrancó en Grecia, se agravó al extenderse a Irlanda y Portugal, y ahora amenaza con contagiar a España y a Italia, una de las ocho economías más fuertes del mundo y pilar fundamental de la zona euro. Y, aunque la concordia alcanzada este 27 de octubre es digna de ser aplaudida, según los analistas políticos, se trata de una victoria relativa, un éxito parcial percibido como un acuerdo del “mínimo común denominador”, prueba definitiva de que en la Unión Europea conviven, de hecho, países que se mueven a velocidades muy distintas.

Aumenta el peso de la capital alemana en el eje París-Berlín

Alemania, como país, y su canciller, Angela Merkel, como jefa de Gobierno, salieron de la cumbre fortalecidos como líderes del bloque comunitario, ayudados quizás por el hecho de que el presidente francés, Nicolas Sarkozy, está cada vez más ocupado con la política interior de su país. En todo caso, el que Merkel consiguiera imponer casi todos los puntos de su agenda no pasó inadvertido. A una recapitalización bancaria de 100.000 millones de euros y a la condonación del 50 por ciento de la deuda griega se sumó la ampliación del FEEF, mediante un sistema de “palanca”, de 440.000 millones a un billón de euros, un objetivo que la mujer fuerte de Berlín defendió a capa y espada.

No obstante, las implicaciones del compromiso alcanzado apenas comienzan a vislumbrarse y los planes para reducir la deuda soberana griega y robustecer el fondo de rescate europeo tardarán semanas en ser llevados a la práctica. Ewald Nowotny, presidente del Banco Nacional de Austria y miembro de la directiva del Banco Central Europeo, ha advertido que la lentitud de ese proceso de implementación atenta contra el éxito de la moción aprobada en Bruselas. Con el paso del tiempo, explicaba Nowotny, la situación se complica y aumenta la probabilidad de que sus ejecutores se topen con detalles difíciles de resolver, como los que sabotearon una iniciativa prometedora hace tres meses.

Autor: Evan Romero-Castillo
Editor: Pablo Kummetz

DW recomienda