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Política

La V Cumbre de las Américas marca un giro en la relación América Latina-EE.UU.

La V Cumbre de las Américas en Puerto España podría pasar a la historia como el comienzo de una nueva era en las relaciones de Estados Unidos con los países de América Latina y el Caribe, Cuba incluida.

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Banderas de 34 países fueron izadas en la Cumbre de las Américas en Puerto España.

Casi medio siglo después de que Estados Unidos impusiera a la isla caribeña un embargo censurado hoy por la mayoría de los países de América Latina, el presidente estadounidense, Barack Obama, anunció en Trinidad y Tobago "un nuevo comienzo" con Cuba. Además, admitió "equivocaciones" en lo que respecta a la relación entre América Latina y Estados Unidos.

"Sé que tenemos por delante un largo camino para superar décadas de desconfianza, pero hay medidas cruciales que podemos tomar de cara a un nuevo día", manifestó Obama en una cita que supuso su estreno ante los líderes de América Latina y el Caribe. "Tengo mucho que aprender y estoy deseoso de escuchar", dijo, reiterando su compromiso de cooperación en diversos ámbitos.

Su mensaje central fue la oferta de entablar con la región una relación "entre iguales", de respeto mutuo y con la voluntad de ambas partes de reconocer errores.

Optimismo por doquier

Los 34 jefes de Estado y de Gobierno reunidos con Obama hasta este domingo 19 de abril en la capital trinitense -todos menos precisamente el de Cuba-, aplaudieron este compromiso de cambio, encabezados por el presidente venezolano, Hugo Chávez, quien junto con Raúl Castro y el boliviano Evo Morales es uno de los principales críticos de la política estadounidense.

El optimismo de Chávez llegó al punto de que presagió que, mediante el intercambio de embajadores, las relaciones diplomáticas de Venezuela con Estados Unidos, interrumpidas desde septiembre de 2008, podrían normalizarse pronto.

Todos los participantes coincidieron en que el gran logro de la cumbre fue precisamente "la reconstrucción de la confianza" con Estados Unidos perdida durante la etapa de Bush, dijo el presidente de Ecuador, Rafael Correa. "Fue un enorme progreso", opinó, por su parte, el presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, mientras que su par dominicano, Leonel Fernández, aseguró que "la cumbre debe ser calificada de exitosa, sobre todo por las expectativas de tensión que originalmente existían".

¿Cuba en la próxima Cumbre de las Américas?

El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, no sólo consideró que la cumbre fue "un éxito muy grande", sino que incluso se aventuró a pronosticar que Cuba, excluida también desde 1962 del sistema interamericano, podría estar presente en la próxima ocasión.

El buen ambiente no evitó, sin embargo, que Obama se viera confrontado una y otra vez con las críticas de los líderes por la ausencia de Cuba de ese foro y por el embargo estadounidense, un asunto que planeó sobre los tres días de reunión.

¿Borrón y cuenta nueva?

Pero Obama no quiso sólo encajar reproches y salió a la ofensiva, manifestando que ahora le toca mover ficha a Cuba, al tiempo que pidió a sus colegas no culpar a Estados Unidos de todos sus males. Por ello, los exhortó a "dejar atrás desacuerdos del pasado" y mirar juntos al futuro para cooperar en la lucha contra la crisis económica global, la violencia, el narcotráfico, las deficiencias de los sistemas educativos, la crisis energética o el calentamiento del planeta, todos éstos temas abordados en esta cumbre, la primera de su tipo celebrada en un país del Caribe. dpa / jov / elm

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