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El Mundo

ITB Berlín: el triunfo del turismo seguro

El terrorismo internacional ha perjudicado el turismo de muchos países. Ello no solo tiene consecuencias económicas, sino que también obliga a cambiar los modelos de negocio. Desde la ITB 2016 informa Nicolas Martin.

Tunesien Polizei am Strand

Policías armados en una playa de Túnez.

El ministro egipcio de Turismo, Hisham Zaazou, tiene una misión estos días: “Quiero conseguir que la próxima temporada turística vaya mejor para Egipto”. Por este motivo, ese país está ampliamente representado en la Feria Internacional del Turismo de Berlín, la ITB Berlín. Egipto muestra su mejor imagen con una pequeña réplica de la Pirámide de Guiza en el pabellón 23 de la feria de turismo más grande del mundo.

Esa imagen se vio seriamente erosionada tras el presunto derribo de un avión ruso sobre la península del Sinaí a finales de octubre de 2015. “Eso es algo que afecta duramente nuestra economía”, dice Zaazou. Según la Organización Internacional del Turismo de la ONU (UNWTO por sus siglas en inglés), una undécima parte de los puestos de trabajo está relacionada con este sector. En la mayoría de países emergentes y en desarrollo esa dependencia es claramente mayor.

Onda expansiva para la economía

Tras el presunto derribo del avión de pasajeros ruso sobre el Sinaí, con resultado de 224 víctimas mortales, Moscú reaccionó cancelando el tráfico civil aéreo hacia Egipto. Tampoco Reino Unido vuela ya al aeropuerto de Sharm el Scheich. Los hoteles que discurren por la costa del Mar Rojo están vacíos. Según Zaazou, el turismo en Egipto ha caído en un 50 por ciento. También los vacacionistas alemanes se decantan menos por aquel país. “Hacemos todo lo que podemos para restaurar la confianza”, dice Zaazou. “Hemos invitado a las delegaciones a visitar Egipto, hemos elevado los estándares de seguridad en los aeropuertos, y contratado firmas externas para que evalúen con lupa los avances y los den a conocer”, explica.

Berlin Tourismus-Messe ITB Hisham Zaazou

Hisham Zaazou, ministro egipcio de Turismo, en la ITB Berlin 2016.

Egipto no está solo. El baño de sangre en junio del año pasado en un hotel de playa en Susa, Túnez, y el atentado suicida ante la Mezquita Azul de Estambul el 11 de enero de este año han provocado un sensible descenso en las cifras de visitantes. “Para los grandes hoteles, la seguridad se ha convertido en un factor de competencia”, dice Jörg Trauboth, exoficial del Ejército alemán que ha tenido ocasión de ayudar a enfrentar varios secuestros. Actualmente, Trauboth escribe libros sobre seguridad y asesora a empresas. “El reto consiste en transmitir una sensación de seguridad, pero sin llegar a intimidar”, explica. Ya sea en París, Roma o en el Mar Rojo, cada vez más los policías y militares forman parte del paisaje vacacional. En principio, los hoteles reaccionan poniendo precios más baratos, pero las grandes cadenas son capaces de asumir las ofertas más tiempo que las pequeñas. Los proveedores de viajes atraen a sus clientes ofreciendo gastos de cambio y cancelación muy bajos e incluso gratuitos.

"La gente vuelve”

En el estand de Túnez, el calígrafo Sami Gharbi escribe los nombres de los visitantes con hermosos caracteres árabes. De fondo suena una actuación en directo de cítara y violín. “Unos pocos ocasionaron mucho daño”, dice Gharbi, refiriéndose a los atacantes de Susa. “Al menos sigue viniendo la mitad de gente”, dice Andrea Philippi, portavoz de prensa de la Oficina de Turismo de Túnez. Philippi trata de extraer algo positivo de las sombrías cifras, que muestran que, desde los atentados, llega un 50 por ciento menos de turismo a aquel país. “Se invierte masivamente en seguridad: escáneres modernos, cámaras de vigilancia, formación de personal, más seguridad en las playas y en las ciudades”, explica Philippi. “Pero no por ello los visitantes se sentirán rodeados. La seguridad es discreta, pero efectiva”, asegura.

Deutschland Jörg H. Trauboth , General a.D und Autor

Jörg H. Trauboth, exoficial del Ejército alemán y autor de libros sobre seguridad.

Para Túnez no es la primera vez que el turismo se ve sacudido. También después de la revolución árabe, el sector se resintió, aunque se recuperó rápido: “En 2014 volvíamos a tener casi las mismas cifras que antes de la primavera árabe”. Por eso Philippi mira el futuro con optimismo: “La gente se olvida y siempre vuelve”, dice. Para 2016, espera que aumenten las reservas espontáneas, aunque los alemanes, que suelen reservar con mucha anticipación en enero y febrero, se están mostrando cautos hasta ahora.

En tiempos de incertidumbre, la gente prefiere decidir sus destinos vacacionales con poca anticipación, aunque Jörg Trabouth cree que el riesgo de verse envuelto en un ataque terrorista es muy bajo. “El turismo debe prepararse para ser más seguro”, dice Trabouth, y ello implica más inversiones en seguridad, pero, sobre todo, mayor capacidad de reacción, como, por ejemplo, que los proveedores envíen más rápido a casa a sus clientes en caso de ataque. “La seguridad se hará visible”, dice Trabouth. “Ya se verá cómo reacciona la gente al ver policías con armas automáticas durante Campeonato Europeo de Fútbol en Francia el próximo verano", concluye.

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