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Alemania

"¡Incomprensible y perturbador!"

El deliberado accidente del avión del vuelo 4U9525 de Germanwings resulta incomprensible, dice Alexander Kudascheff, redactor jefe de Deutsche Welle.

Es una pesadilla humana. Un copiloto busca el suicidio dirigiendo conscientemente el avión con otras 149 personas a bordo contra una montaña. No sabemos nada sobre sus motivos. Un suicidio se convierte aquí en una masacre de inocentes e indefensos pasajeros.

Esto es un abuso de la confianza que los pasajeros depositan en los pilotos, en miles de vuelos diarios. Y, sin embargo, esta pesadilla es, ante todo, un caso aislado.

Un caso individual y perturbador



Por supuesto que se están buscando las causas. ¿Por qué actuó así el copiloto? ¿Quién es el responsable, el culpable? ¿No fue posible determinar durante su preparación qué problemas tenía este joven? ¿No se necesitan más psicólogos y más pruebas?

Todo eso suena un poco simplista, pero sabemos que los psicólogos también se equivocan, especialmente en casos de conflictos familiares. ¿Cuántas veces no reconocen los psicólogos el carácter de las personas que están delante de ellos?

Y ahora deben asumir la responsabilidad en la formación de pilotos, para que la sociedad se sienta segura. No. Esa no es la solución. Teniendo en cuenta que la formación de los pilotos de Lufthansa es famosa en todo el mundo por su calidad.

Alexander Kudascheff

Alexander Kudascheff

La deliberada caída del vuelo 4U9525 nos deja atónitos. Nos sorprende y nos molesta. Percibimos y sentimos la dimensión de este horror. Tratamos de entender lo que pasó. Estamos en busca de explicaciones racionales que nos faciliten entender el horror en los Alpes franceses. Pero el drama desafía los simples patrones de plausibilidad.

Alemania está de luto

Las personas sufren con las familias de las víctimas. Los medios alemanes de comunicación se presentan (hasta ahora) reservados, en vista del dolor de las familias. El consorcio Lufthansa promete ayuda a los familiares de las víctimas. Y los políticos cierran filas, unidos por el dolor, como lo mostró la visita al lugar del accidente del presidente francés Hollande, el presidente español Rajoy, y la canciller alemana, Angela Merkel. Ese fue un gran gesto simbólico de solidaridad europea.

La amabilidad de los franceses en la apartada región del accidente es admirable. Esta es una demostración del mutuo apoyo franco-alemán, por segunda vez en pocos meses. Primero, en enero, tras el asesinato de doce redactores del periódico Charlie Hebdo y de cuatro ciudadanos judíos en París, a manos de terroristas islámicos. Y ahora, después del accidente inducido conscientemente.

Hasta la canciller Merkel, conocida por su fría apariencia, mostró lo mucho que le afecta este drama. Alemania se encuentra en estado de shock. Alemania está de luto.