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Chile

Guillier: ¿defensor del legado de Bachelet?

El senador independiente se comunica por Twitter, no se somete a disciplinas partidarias y carece, hasta ahora, de un rumbo definido. Poco a poco ha perdido protagonismo como candidato presidencial en las encuestas.

Alejandro Guillier no es un político tradicional. Es en realidad un periodista, sociólogo, senador desde 2014, y ahora candidato a la presidencia de Chile por el oficialismo, la Nueva Mayoría (NM). Un conglomerado que agrupa a parte importante de la centroizquierda, entre ellos los partidos Comunista, Socialista (PS), por la Democracia (PPD), Radical y la Democracia Cristiana (DC), este último descolgado de la campaña de Guillier y que lleva su propia candidata, la senadora Carolina Goic.

Guillier es un hombre de hablar reposado, claro y directo. En Chile es conocido gracias a su extensa carrera periodística en radio, prensa escrita y canales de televisión. Su trabajo en el programa Tolerancia Cero, donde cada semana formaba parte de un selecto panel que entrevistaba a algún político aún es recordado, al igual que el escándalo desatado por el uso de cámaras ocultas para denunciar, el año 2003, que el juez Daniel Calvo asistía a saunas para encuentros homosexuales. Esto ocurrió en el marco de una investigación sobre una red de prostitución infantil, y la decisión de usar las cámaras la adoptó Guillier como jefe de prensa del canal Chilevisión. Fue justamente durante su último año en la televisión que compartiría pantalla con Beatriz Sánchez, quien ahora es una de sus principales contendoras para pasar a la previsible segunda vuelta presidencial chilena.

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Cuando tomó la decisión de convertirse en político, Guillier dijo que "como periodista te aburres de hablar de lo mismo todos los días sin que nadie te haga caso”. Su ingreso al Congreso significó un cambio radical en su vida, tanto que su hijo menor fue el más reacio a su decisión. En esa oportunidad le dijo "te prefiero donde estás que metido en esa cosa. Es más digno ser periodista que político”.

A mi manera

El estilo aparentemente relajado de Guillier ha hecho pensar que quizás el senador ni siquiera desea ser candidato presidencial. Frente a esto ha sido él mismo quien ha dicho que sí tiene ganas de competir, "pero como Sinatra, a mi manera”. Lo suyo es aplicar formas poco tradicionales en política, manteniendo una importante distancia de los medios de comunicación e incluso mostrando cierto desapego de los partidos que lo respaldan. Como Donald Trump, es a través de Twitter que Guillier da a conocer alguna apreciación personal u opinión sobre la contingencia nacional.

Si bien el senador por Antofagasta partió su camino de candidato como una verdadera revelación, arrastrando tras de sí un importante porcentaje de apoyo popular (incluso llegó a superar a Sebastián Piñera en algunos sondeos), la fuerza de su figura se ha desvanecido con el paso del tiempo y hoy, a menos de cuatro meses de las votaciones, aún se espera ver qué estrategia tomará para recuperar el impulso inicial.

Ingrid Wehr, doctora en Ciencias Políticas y representante de la oficina regional Cono Sur de la Fundación Heinrich Böll, cree que Guillier ha sido demasiado tibio como candidato. "Desde el inicio, su campaña ha sido rara. Incluso su nombramiento fue muy raro, porque se hizo sin ninguna pauta programática, manteniendo el bajo perfil. También el apoyo de los propios partidos que lo respaldan desde el comienzo (Socialista y Radical) resulta extraño. Actualmente da la impresión de que es el Partido Comunista el que más lo ampara dentro de la coalición. Después de eso, creo que él fue víctima de un gran error de parte de la Nueva Mayoría: no participar en las primarias, porque lo restó de una fase muy importante en la campaña presidencial, una etapa de publicidad, de mucha visibilidad, lo que aumentó la imagen de un candidato pálido, amorfo, sin un programa definido”.

Chile Politiker und ex-Journalist Alejandro Guillier in Valparaiso (Reuters/R. Garrido)

Guiller en el Congreso.

La manera de hacer campaña de Guillier tuvo su primer triunfo al ser electo senador por la región de Antofagasta el año 2014. En esa oportunidad se enfrentó a la elección como independiente, pero apoyado por el Partido Radical. Esa misma fórmula parece ser la que quiere repetir de cara a la presidencial del 19 de noviembre.

De esta manera, y aunque tiene el respaldo de casi todos los integrantes de la Nueva Mayoría, Guillier optó por desmarcarse y no inscribirse en ningún partido político, algo que no quiso negociar al postularse como senador y que tampoco está dispuesto a transar esta vez. Sin embargo, para Ingrid Wehr, "el involucramiento de los partidos de la coalición que respalda a Guillier en temas de corrupción le resta credibilidad a su candidatura. Él tiene detrás a una coalición política que estuvo en el poder desde los años 90, con la excepción del gobierno de Piñera, haciendo arreglos con poderes económicos y que tiene poca capacidad de renovación y autocrítica, y eso no lo ayuda en esta etapa”.

Para René Jara, doctor en ciencias políticas de la Universidad de Grenoble, "la campaña de Guillier ha pasado por varios naufragios. En general, perdió visibilidad al no participar de las primarias. Y la poca visibilidad que logra, se centra casi principalmente en sus disputas con Carolina Goic. En mi opinión, están optando por no aparecer, pues se dan por perdidos; es como si estuvieran haciendo la campaña por obligación, a sabiendas de que no pueden ganar. Su única alternativa es llegar a segunda vuelta en una especie de cruzada contra Piñera”.

Cazando votos

El lunes 24 de julio de 2017, la vocera del comando de Guillier, la diputada comunista y ex dirigente estudiantil Karol Cariola, anunció que inscribirán oficialmente la candidatura en el Servicio Electoral de Chile (Servel) este 4 de agosto, después de meses reuniendo las 33.493 firmas necesarias para participar en la elección presidencial, el camino que escogió el periodista para postularse a La Moneda. Para Guillier, quien dejó al expresidente Ricardo Lagos fuera de competencia tras recibir el apoyo de los socialistas, el camino de las firmas era el correcto luego de que la Nueva Mayoría descartara participar en las primarias y apostara por llegar con dos candidatos a la primera vuelta: Guillier y Goic.

A partir de agosto, y con poco más de tres meses antes de la primera vuelta presidencial, Guillier y su equipo deberán conquistar a los votantes de centroizquierda. Wehr señala que "estamos frente a la primera competencia donde participa otra fuerza progresista, que aunque es muy incipiente, le resta votos a Guillier. De hecho, para mí la competencia más directa que puede tener es con Beatriz Sánchez, que ha salido mejor posicionada en las encuestas. Esto pone a Guillier en la obligación de posicionarse frente a un nuevo ente que no está involucrado en los escándalos como sí lo está la Nueva Mayoría”.

Si bien Guillier se presenta como el continuador del legado de la presidenta Michelle Bachelet, al mismo tiempo ha sido crítico con el gobierno en distintas oportunidades. Por ello, otro aspecto complejo que debe resolver su equipo son las diferencias internas que existen en el conglomerado oficialista.

René Jara considera que "si bien el comando de Guillier puede concitar el apoyo de los partidos de la Nueva Mayoría, y de la DC, no les va a alcanzar para ganar en segunda vuelta. Incluso si suman los votos de la Frente Amplio y extremando el calculo, sumando los votos de Marco Enríquez Ominami. ¿Por qué? porque en las últimas elecciones municipales de octubre del 2016, se inició una dinámica que a mi juicio va a continuar incrementándose: el voto duro de la Nueva Mayoría se ha hecho más blando, y el voto duro de Chile Vamos se ha vuelto más resiliente”.

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