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Así es Alemania

En busca de una Europa sin violencia contra las mujeres

El Consejo de Europa ha presentado su último estudio, esta vez dedicado al modo en que se combate la violencia contra las mujeres en el continente. Parte del documento es un amplio plan de acción.

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El Consejo de Europa pronone estándares para combatir la violencia contra las mujeres en todo el continente.

“La violencia contra las mujeres supone una violación de los derechos humanos”, puede leerse en el estudio del Consejo de Europa. 66 páginas abarca el documento, todas ellas dedicadas al modo de combatir los ataques contra el sexo femenino y a cómo establecer unos estándares mínimos de ayuda a las víctimas que sean comunes para todo el continente. El Consejo de Europa trata de llamar así la atención sobre un problema que persiste, pero que muchas veces se oculta.

Asesoramiento, protección y apoyo

Liz Kelly sabe muy bien cómo ayudar a mujeres que han sido víctimas de la violencia sexual. En la Universidad Metropolitan de Londres, Kelly le habla a sus alumnos sobre los mejores métodos y al Consejo de Europa le ha hecho una serie de propuestas.

Russische Frauen zur Besuch in einem Frauenhaus in den Vereinigte Staaten

Mujeres rusas visitan un hogar de acogida estadounidense.

“Lo primero que necesita una mujer que ha sido víctima de la violencia sexual es que se le ofrezca la oportunidad de hablar y meditar sobre aquello que se ha roto en su interior. De este modo consigue llamar a la violencia por su nombre, porque la mayoría de las veces las mujeres tienden a quitarle relevancia a lo que les ha sucedido”, explica Kelly.

“Es importante que haya un lugar al que puedan dirigirse, un centro de asistencia o de terapias de grupo”, continúa, “después hay que mostrarle a las mujeres las diferentes vías que existen para responder a la violencia.”

También aquí las posibilidades son varias: un proceso legal contra el agresor, la acogida en un hogar de mujeres, pedir ayuda a los especialistas. Muchas veces estas medidas se toman sólo en los casos de violencia doméstica. Kelly pide que las agresiones a las mujeres se vean en conjunto, y se tengan todas en cuenta: desde el acoso sexual hasta el abuso de menores o la violación.

“Con esto me refiero a que las víctimas deberían de tener acceso a análisis médicos en el ambiente adecuado, es decir, llevados a cabo por otras mujeres; a que las investigaciones respeten el derecho a la dignidad y a la privacidad; a que necesitamos centros de asesoramiento que sepan manejarse con todos los tipos de violencia”, reivindica Kelly.

Asesoramiento, protección y apoyo humano son, según Kelly, la base del trato que requieren las mujeres que han sido víctimas de la violencia. Tres pilares que casi ningún Estado europeo ha instaurado consecuentemente. “Incluso en los países que más hacen por las víctimas, esta oferta no llega a todas partes”, comenta Kelly.

Aportar un granito de arena

Symbolbild Gewalt gegen Frauen in Spanien

La violencia contra las mujeres le cuesta a España miles de millones de euros.

En los últimos diez años, tanto el Consejo de Europa como la Unión Europea han puesto en marcha campañas para combatir la violencia contra las mujeres. Gracias a estos programas se han abierto casas de acogida en casi todos los rincones del continente. Los expertos calculan que se necesita un hogar que dé cobijo a las víctimas y a sus hijos por cada 10.000 habitantes. Alemania, Holanda y Austria han logrado el objetivo. Suecia es el ejemplo a seguir. Gran Bretaña y Escocia son los países pioneros: aquí existen instalaciones a las que pueden acudir las mujeres que hayan sufrido cualquier tipo de violencia, desde el matrimonio forzado a la mutilación de clítoris.

“El 45% de las mujeres en Europa se ven sometidas en algún momento de su vida a la violencia psíquica. Más del 15% de las mujeres mayores de 16 años han sufrido agresiones por parte de su pareja”, dice Jan Kleijssen, director de actividades normativas del Consejo de Europa, “y los costes enormes: los estudios revelan que a países como España o Reino Unido, la violencia contra las mujeres les ha costado miles de millones de euros.”

Kelly cuenta con muchos buenos ejemplos sobre como se puede hacer algo contra esta lacra. En Dinamarca las mujeres tienen derecho por ley a obtener un alojamiento dentro de su comunidad. En Luxemburgo el Estado colabora estrechamente con las ONG. En Bosnia-Herzegovina el gobierno dispone de normas establecidas para ofrecer protección a las víctimas de la violencia doméstica y el trato de blancas.

“Nosotros no podemos dictar leyes”, recuerda Kleijssen, “pero por medio de un instrumento común, de un tratado, hemos logrado aportar nuestro granito de arena para que los diferentes países revisen su legislación.”

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