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Política

El Papa quiere una potencia mundial de la paz

Claras palabras del Papa: ante la Asamblea General, Benedicto XVI fortaleció a la ONU y condenó incursiones unilaterales en la política mundial.

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Benedicto XVI: los problemas internacionales deben resolverse multilateralmente.

En su discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York, el Papa rechazó claramente la solución de problemas internacionales a través de medidas de países aislados, en una referencia muy poco velada a la guerra de Irak.

Los problemas mundiales exigen soluciones multilaterales de la comunidad mundial, dijo Benedicto XVI, que exigió de la ONU “el ejercicio de su papel como instancia de orden global.”

En ese sentido llamó a aprovechar “incluso las más pequeñas señales” de disposición al diálogo, pero sin excluir “acciones colectivas de la comunidad internacional”, abogando claramente por el derecho de la ONU a intervenir en conflictos.

“Cada Estado tiene la obligación de proteger a su propia población”, dijo el Papa, “pero cuando los países no están en condiciones de asegurar esa protección, la comunidad internacional debe intervenir con los medios de derecho internacional definidos en la Carta de las Naciones Unidas y otros instrumentos internacionales”.

La cabeza de la Iglesia Católica rechazó también intentos actuales de fragmentar la Declaración Universal de los Derechos Humanos y someterla a intereses particulares.

“No puede ser aplicada por partes, siguiendo determinadas tendencias u obedeciendo a decisiones selectivas”, subrayó. En otras palabras, la ONU no puede poner los derechos humanos a disposición de intereses particulares.

Lenguaje diplomático, pero claro

Haciendo uso de un lenguaje muy diplomático, pero no menos comprensible para quien quiere entender, el Papa calificó de “paradójico” que un consenso apoyado por muchos Estados sea “subordinado a las decisiones de unos pocos”.

El miércoles, en su primer discurso de su viaje por EE. UU. ya había llamado a, en caso de conflicto, recurrir a la diplomacia y apoyar a las Naciones Unidas. Benedicto sigue por lo tanto la línea de su predecesor, Juan Pablo II, cuyas críticas a la guerra de Irak hicieron enfriar las relaciones del Vaticano con la Casa Blanca.

Como tareas globales de la UNO, Benedicto XVI mencionó la seguridad, el desarrollo, la lucha contra la injusticia tanto a nivel local como mundial y la protección del medio ambiente, los recursos naturales y el clima.

El Papa subrayó la fuerza cohesiva de las decisiones internacionales basadas en la “justicia inmutable”: la vigencia de los derechos humanos no depende de si los políticos son capaces de imponerlos o no, agregó.

Un gesto inesperado

En vista de la globalización, Benedicto XVI llamó también a la solidaridad con los países pobres, subrayando que es necesario dar más peso a las reglas y estructuras para el fomento del bien común.

También advirtió que en cuestiones genéticas la opción no es entre la ciencia y la ética. Por el contrario, agregó, es necesario elegir métodos científicos que respeten las exigencias de la ética, advirtiendo de una “violación del orden de la creación”: la investigación y tecnología modernas “no pueden estar en contradicción con el carácter sagrado de la vida”.

Gratamente sorprendida reaccionó la prensa estadounidense hoy a la reunión del Papa con las víctimas del escándalo de abuso sexual por parte de numerosos sacerdotes de la Iglesia Católica de EE. UU. durante varias décadas.

El diario “Boston Globe” tituló: “Lágrimas y oraciones en la reunión del Papa con víctimas de Boston”. Titulares casi idénticos dedican el “New York Times” y el “Washington Post” al inesperado gesto.

Abuso sexual: una gran preocupación

“La reunión dejó claro que entre todos los mensajes que el Papa quiere difundir en los EE. UU., su preocupación por el escándalo de abuso sexual es uno de los más importantes”, escribe “The New York Times en su portada.

Antes del discurso ante la Asamblea General, Ban Ki-Moon, el secretario general de la ONU, recibió a Benedicto XVI en el edificio de la organización a orillas del East River.

Por la tarde, el Papa visitó la sinagoga de Park East, donde se reunió con el rabino Arthur Schneider. Luego celebró un encuentro ecuménico en la iglesia Sankt Joseph. Por la noche cenó con los cardenales del país y representantes de los obispos.

Benedicto XVI permanecerá en Nueva York hasta el domingo. Al final de su visita visitará Ground Zero, donde orará por las víctimas de los atentados del 11 de septiembre de 2001.

Con su discurso ante las Naciones Unidas, el momento culminante de su octavo viaje al exterior, Benedicto XVI recordó también la aprobación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos hace 60 años. Luego de Pablo VI (1965) y Juan Pablo II (1979 y 1995), es el tercer Papa que habla ante el Asamblea General de las Naciones Unidas.

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