Constitucional checo da luz verde al Tratado de Lisboa | Europa | DW | 26.11.2008
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Europa

Constitucional checo da luz verde al Tratado de Lisboa

El Tribunal Constitucional checo dio luz verde al Tratado de Lisboa, señalando que éste es compatible con la Constitución Checa. De ser aprobado por el Parlamento, aumentará la presión sobre el único disidente: Irlanda.

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Praga celebró por todo lo alto en el 2004 el ingreso de la República Checa en la Unión Europea.

“El Tratado de Lisboa no contradice los principios constitucionales”, dijo el presidente de la máxima instancia jurídica checa, Pavel Rychetsky, durante las negociaciones públicas en la ciudad de Brno. El presidente Václav Klaus, declarado euroescéptico, había exhortado el martes a los quince jueces a rechazar el tratado argumentando que éste “viola el principio de soberanía” del Estado checo.

La luz verde del Constitucional checo abre la puerta a la ratificación del tratado por el Parlamento, donde su aprobación es considerada prácticamente segura. Posteriormente tendría que ser firmado por el presidente Václav Klaus, quien aseguró el pasado lunes que aprobará el tratado sólo si Irlanda se desdice de su negativa. El euroescepticismo de Klaus irrita a los políticos de su país, tanto socialdemócratas como democristianos.

Vaclav Klaus neuer tschechischer Präsident

Václav Klaus, presidente del Partido Cívico Democrático, fue electo presidente de la República Checa en febrero de 2003.

Críticas a Klaus

Según Radio Praga, el vicepresidente del democristiano Partido Popular, David Macek, exhortó al gabinete del primer ministro Mirek Topolánek a que intervenga contra las “destructivas actividades” del presidente. "No sólo su rechazo al Tratado de Lisboa, sino también sus críticas a la lucha contra el calentamiento global y su postura hacia el plan de los líderes europeos para solucionar la crisis financiera mundial podrían llevar a la República Checa a un aislamiento internacional", advirtió Macek.

Topolánek no se ha pronunciado al respecto pero medios europeos se hacen eco de su desconfianza en el tratado debido al sistema de doble mayoría para adoptar decisiones, que toma en cuenta el número de gobiernos y la población de cada país, que reduce el papel de su país en la UE. Tal vez el jefe de gobierno lo apoye al final, considerándolo el precio a pagar por pertenecer al club europeo. Después de que el Parlamento sueco ratificara el tratado el 20 de noviembre pasado, convirtiéndose en el vigésimo quinto Estado de los 27 en hacerlo, quedaron pendientes sólo la República Checa e Irlanda. Praga asumirá el próximo 1° de enero la presidencia rotativa de la Unión Europea.

Irland Geschäftsmann Declan Ganley Nein beim Referendum über den Lissabon Vertrag in Irland

El empresario irlandés, Declan Ganley fue una figura clave en la campaña en contra del Tratado de Lisboa.

Euroescepticismo irlandés

Irlanda fue el único país de los 27 que convocó a la población a pronunciarse en un referéndum, como primera parte del procedimiento de ratificación que también incluye al Parlamento y al Senado irlandeses. La constitución irlandesa obliga a que cualquier acuerdo internacional que modifique el poder legislativo debe someterse a un referéndum popular.

Así como sucedió con el tratado sobre la Constitución Europea, que fracasó en Francia y Holanda, más de un 53 por ciento de los votantes irlandeses rechazaron el tratado de Lisboa, sobre todo la población de zonas rurales y barrios proletarios en las grandes ciudades. Gerry Adams, líder del Sinn Féin, el único partido en el parlamento opuesto al tratado, calificó el resultado como una victoria que comparó con la lucha entre David y Goliat.

El tratado europeo de Lisboa, firmado por los líderes de los Estados miembros de la UE el 13 de diciembre de 2007 en la capital portuguesa, sustituye a la fracasada Constitución para Europa. Sólo con la aprobación unánime de los países miembros puede ponerse en marcha una reforma de las instituciones europeas para adaptarlas a la ampliación a 27 miembros. El tratado otorga a la UE una figura jurídica propia para firmar acuerdos internacionales como bloque.

El texto de 250 páginas prevé una reducción del número de miembros de la Comisión Europea de 27 a 18 y contempla la creación de la figura de Presidente del Consejo Europeo, lo que daría una mayor estabilidad pues no tendría que rotar como lo hace ahora cada seis meses. También refuerza el papel del Alto Representante para la Política Exterior, dando más cohesión a la política exterior de la UE.

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