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El Mundo

Comentario: Ya era hora para la reforma migratoria de Obama

Al anunciar que sacará adelante la reforma migratoria, Obama finalmente cumplió una promesa electoral, retando a los republicanos. Como sea, la reforma es buena para el país, opina Michael Knigge.

El plan de Barack Obama de llevar a cabo la reforma migratoria por decreto, sin consentimiento del Congreso, no fue una sorpresa. Ya en junio el mandatario había anunciado que se haría cargo personalmente de la reforma, después de que fracasara en el Congreso tras dos años de negociaciones.

Desde el verano, expertos jurídicos de la Casa Blanca elaboran una ley que pueda resistir una ola de denuncias por parte de los republicanos. Obama anunció que emitirá el decreto correspondiente en 2014. Medios estadounidenses creen que las medidas incluso se podrían implementar ya la próxima semana.

Perspectiva para millones

Según los detalles que han trascendido, la reforma evitaría la deportación de hasta cinco millones de personas sin permiso de residencia. Los padres de niños con ciudadanía estadounidense o con permiso de residencia obtendrán el permiso para trabajar y permanecer en el país.

Michael Knigge es periodista de la Deutsche Welle.

Michael Knigge es periodista de la Deutsche Welle.

Al parecer, el decreto de Obama también incluye la ampliación de un programa que protege de la deportación a jóvenes inmigrantes. Además, se prevén medidas para mejorar las oportunidades de trabajo de los inmigrantes con conocimientos en informática, así como inversiones adicionales para reforzar la frontera de EE. UU. con México.

Sin embargo, desde el principio, los republicanos anunciaron su oposición a la reforma. El portavoz de la Cámara de Representantes de los EE. UU., John Boehner, dijo que los republicanos se defenderán “con uñas y dientes” contra ésta.

Oposición republicana

Probablemente no será fácil detener el decreto por la vía judicial, no obstante, los republicanos en el Congreso ya amenazan con bloquear el presupuesto del Gobierno, si Obama insiste en la reforma migratoria.

Pese a todas las amenazas, Obama debería hacer todo lo que le sea posible para llevar a cabo su anuncio. La reforma estaba pendiente desde hace mucho tiempo. Ya en 2007, el presidente George W. Bush sufrió una amarga derrota cuando los miembros de su propio partido rechazaron su propuesta suprapartidista en el Congreso. Hasta ahora, los republicanos han torpedeado todos los intentos de reforma.

Estados Unidos es un país de inmigrantes. Millones de personas viven allí desde hace años sin permiso de residencia. Muchos trabajan duro y constituyen el pilar de la economía. Estas personas no pueden esperar otros siete años hasta que los republicanos se decidan a realizar una reforma. Merecen una perspectiva y ser miembros oficiales de la sociedad estadounidense.

El decreto de Obama no ofrecerá una respuesta a todas las preguntas importantes respecto al trato de los inmigrantes. Sin embargo, es un paso valiente en la dirección correcta.