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Economía

Arcandor: ¿la insolvencia, una esperanza?

Aunque se habla ya de la “peor quiebra de la historia de la República Federal de Alemania”, la insolvencia a la que se acoge el consorcio Arcandor podría representar una esperanza, sobre todo para los empleados.

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"Karstadt somos nosotros"


El Gobierno alemán defiende su decisión de no intervenir en el salvataje del consorcio alemán Arcandor, aduciendo que sus dueños no han querido arriesgar demasiado para evitar esta situación. Esta declaración de insolvencia se lleva en su caída a la afamada cadena de grandes almacenes Karstadt y a las empresas de ventas por catálogo Quelle y Primondo. Por el contrario, las accciones de Thomas Cook –empresa de turismo de la cual Arcandor posee el 52,8 % de las acciones- han subido como espuma en la bolsa londinense. También HSE 24, canal de ventas, se salva de ésta, que la prensa alemana denomina “la peor quiebra de la historia de la República Federal de Alemania”.


Infografik Arcandor AG und ihre Tochterunternehmen

Filiales del consorcio Arcandor

No habrá un tercer proyecto

Las negociaciones para que el Gobierno de Berlín arroje una boya salvadora al golpeado consorcio no han dado frutos. Dos conceptos ha puesto ya Arcandor sobre la mesa y ninguno ha sido aceptado. Más inversión privada exige el ministro de Economía , Theodor zu Guttenberg. Además exige un nuevo concepto sostenible para el futuro del consorcio.

Dado que a nada de esto está dispuesto Arcandor, la insolvencia se ha puesto en marcha. “Un mensaje clave para nuestros clientes es que todos los pedidos serán cumplidos, que las garantías siguen teniendo validez y serán cumplidas. También el derecho a devolución de mercancías sigue vigente y tampoco en los pagos cambia nada”, declaró el portavoz del consorcio, Gerd Koslowski. Los sueldos de los empleados –más de cuarenta mil se ven afectados por esta insolvencia- son asumidos hasta el mes de agosto por la Agencia Federal para el Trabajo.

Optimismo en la tormenta

El presidente de Arcandor, Karl-Gerhard Eick, considera esta situación más como oportunidad que como un desastre. "No vamos a hundirnos", declaró añadiendo que la compañía va a utilizar la situación para su reestructuración y que aprovechará el procedimiento de insolvencia para sanearse y asegurar su existencia. También el ministro alemán de Economía, Karl-Theodor zu Guttenberg, consideró que la mala coyuntura brinda la oportunidad a la empresa de tener un nuevo comienzo de la mano de nuevos inversionistas. "Ya hay algunos interesados en las divisiones afectadas", adelantó.

Symbolbild Streit Guttenberg Steinmeier Arcandor

El Gobierno alemán no está dispuesto a invertir en Arcandor.

Efectivamente, el grupo Metro manifiesta gran interés en la adquisición de 60 de las 90 filiales de los grandes almacenes Karstadt, puesto que –dado las leyes que rigen las insolvencias- podría adquirirlas libres de deudas y también librarse sin más de ciertos contratos de alquiler.

Insolvencia no es quiebra

Las leyes que, desde 1999, regulan las insolvencias tienen el expreso cometido de sanear las empresas. Para ello, el juzgado pertinente nombra un administrador quien tiene en su mano muchas más posibilidades que el anterior gerente de una empresa: por ejemplo, puede revocar contratos de alquiler, de compra y venta de bienes e incluso compromisos laborales; también tiene la potestad de renegociar contratos con condiciones más favorables para la empresa e incluso puede decidir.-con mayor facilidad- cerrar filiales que arrojen pérdidas. Acogerse a la insolvencia asegura también el salario de los empleados por tres meses. Todos estos beneficios están pensados para procurarles aire fresco a las empresas, proteger su sustancia –maquinarias y vehículos, por ejemplo- y evitar una quiebra total.

Y mientras las agencias recogen especulaciones en torno a posibles compradores (el Corte Inglés español se barajaba como interesado) y probables fusiones proliferan (Karstadt/Kaufhof, por ejemplo), los empleados de Quelle y Karstadt acuden a sus lugares de trabajo con el corazón en la boca, pues según declara Horst Rieger, representante del Consejo de Personal, “la insolvencia, que se vende como la panacea, representa un riesgo para los empleados”.

Autora: Mirra Banchón
Editor: Enrique López

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