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Alemania

Alemania y Túnez sellan pacto migratorio

Este 3 de marzo, la canciller de Alemania, Angela Merkel, le prometió ayuda financiera al presidente de Túnez a cambio de que el Estado magrebí facilite la repatriación de migrantes tunecinos desde el país europeo.

Tunesien Besuch Merkel bei Präsident Beji Caid Essebsi (Reuters/Z. Souissi)

Merkel y el presidente tunecino, Beji Caid Essebsi.

Alemania invertirá 250 millones de euros en proyectos de desarrollo para las áreas más deprimidas de Túnez. Así lo anunció este viernes (3.3.2017) en rueda de prensa la jefa del Gobierno germano, Angela Merkel, tras negociar y concretar con su anfitrión, un acuerdo bilateral para facilitar la deportación de migrantes tunecinos desde el país europeo hacia el Estado norafricano. La "mujer fuerte” de Berlín agregó que los fondos en cuestión deberán ser usados para crear empleos y apoyar a las pymes.

Merkel aseguró que 15 millones de euros serían destinados exclusivamente a la cobertura de las necesidades de los tunecinos repatriados desde Alemania; éstos recibirán prestaciones del Estado germano antes de abandonar su territorio. La canciller subrayó que su Ejecutivo tiene interés en darles oportunidades de desarrollo a quienes no cumplieron los requisitos para recibir asilo, antes de expulsarlos de Alemania. El convenio Berlín-Túnez es precedido por uno similar suscrito en 2011 entre Italia y la nación norafricana.

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Merkel busca acuerdo migratorio en Egipto

Palabra clave: celeridad

El presidente Essebsi explicó que el pacto migratorio sellado deja en manos de Túnez la potestad de decidir sobre la suerte de los solicitantes de asilo en suelo alemán, pero ejerce también presión para que las diligencias pertinentes se hagan con máxima celeridad. Este factor es de gran importancia política en Alemania; sobre todo para Merkel, quien aspira a la reelección en los comicios federales de septiembre, pero tiene en su contra una matriz de opinión que la co-responsabiliza por el atentado perpetrado por un tunecino en Berlín.

Anis Amri, un presunto yihadista procedente del depauperado sur tunecino, llegó a la UE de forma irregular tras la revolución que sacudió a su país 2011. Amri permaneció en Alemania a pesar de que sus autoridades habían ordenado su expulsión. Lo único que faltaba para consumar su repatriación era la confirmación de que Amri tenía nacionalidad tunecina. Berlín se quejó por la tardanza de Túnez en corroborar esa información. Los documentos alusivos llegaron a su destino pocos días antes de que Amri matara a doce personas (19.12.2016).

Merkel busca replicar el pacto de la UE con Turquía

Amri era uno de los cerca de 1.500 inmigrantes irregulares tunecinos que se hallaban en Alemania por esos días, a la espera de ser repatriados. El viaje que hizo a Berlín el primer ministro tunecino, Yusef Chahed, hace dos semanas giró inevitablemente en torno al "caso de Amri”. Según fuentes diplomáticas cercanas al encuentro de Merkel con Chahed, la canciller protestó por la lentitud de los trámites de repatriación en Túnez. Chahed, por su parte, subrayó que Amri no se había radicalizado en su tierra natal, sino en Europa.

Merkel deslizó que Túnez puso trabas administrativas a la deportación de Amri y su homólogo tunecino insistió en que el joven "pasó cinco años en Europa” antes de estrellar el camión que había secuestrado contra la muchedumbre del mercadillo navideño berlinés. Al parecer, la conversación de Merkel con Essebsi ha sido menos tensa y más productiva para Alemania. De hecho, fuentes diplomáticas aseguran que la mandataria explora la posibilidad de firmar con Túnez un trato de repatriación como el que la UE suscribió con Turquía.

Sin embargo, la resistencia a esos planes crece en Alemania y otros países de Europa: para muchos expertos, la idea de abrir campamentos para retener temporalmente a los migrantes mientras se cumplen los trámites para repatriarlos es de cuestionable legalidad. Merkel llegó a Túnez este viernes (3.3.2017) procedente de El Cairo, donde mantuvo una negociación similar con el presidente egipcio Abdel Fattah al Sisi. Hace una semana tenía previsto visitar igual al presidente argelino, Abdelaziz Buteflika, pero esa cita fue cancelada a última hora.

Aunque la razón oficial para la suspensión de ese encuentro fue la "indisposición transitoria” de Buteflika, quien enfrenta problemas de salud desde hace mucho tiempo, analistas apuntan a que fue la agenda migratoria de Merkel la que propició el aplazamiento indefinido del mismo.

ERC ( dpa / Reuters / EFE )

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