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Alemania

Alemania y su codiciado mercado laboral

La iniciativa de una ministra socialdemócrata alemana genera gran expectativa en el este de Europa. Andrea Nahles propuso crear 20.000 puestos de trabajo en territorio germano para ciudadanos de los países balcánicos.

Cuando la ministra de Trabajo de Alemania, Andrea Nahles, propuso crear empleo en territorio germano para ciudadanos de los países balcánicos más pobres –20.000 cada año durante el próximo lustro–, la voz se corrió rápidamente en Albania, Bosnia-Herzegovina, Kosovo, Macedonia, Montenegro y Serbia. Algunos ven la iniciativa como un impulso integrador proeuropeo, otros como un factor que desalienta la búsqueda de soluciones en los Estados en cuestión y otros como un estímulo para las economías de la depauperada región.

Pero, en primer lugar, la medida abre puertas para la inmigración regular y canalizada hacia Alemania, que en este momento es el destino predilecto de quienes huyen de los Balcanes en búsqueda de mejores condiciones de vida. Safet Gerxhaliu, presidente de la Cámara de Comercio de Kosovo, sostiene que si Berlín lleva el plan de Nahles a la práctica, los más beneficiados serán los jóvenes, una población afectada desproporcionadamente por la ausencia de inversiones directas en su país y el consecuente desempleo.

La moneda tiene dos caras

Marija Zarezankova-Potevska, profesora de Economía en Macedonia, advierte que la apertura del mercado laboral alemán a 100.000 ciudadanos balcánicos en los próximos cinco años mermaría violentamente la fuerza de trabajo de sus países de origen, que son pequeños y no están densamente poblados. A Alemania emigrarían los trabajadores no cualificados y los desempleados, pero también las personas con elevada formación académica, asegura la especialista. A sus ojos, los Estados balcánicos harían bien en evitar un éxodo masivo.

Para Erol Mujanović, conocedor del mercado laboral de Bosnia-Herzegovina, es lógico que el Ministerio del Trabajo de Alemania haya restringido la oferta de empleo a aquellos provenientes del oeste de los Balcanes. Mujanović enfatiza que, históricamente, quienes han emigrado para trabajar en suelo germano han demostrado ser laboriosos y se han integrado bien a la sociedad alemana. Además, dice el analista, emigrar y enviar remesas a quienes se quedan es mejor que resignarse a estar desempleado en la propia patria.

En Albania, Bosnia-Herzegovina, Kosovo, Macedonia, Montenegro y Serbia, muchas personas secundan los argumentos de Mujanović. Pero quienes conocen de primera mano la experiencia de radicarse y buscar trabajo en Alemania alertan en las redes sociales que no todo es tan fácil como parece en la tierra de Karl Marx. El proceso para hacerse de una plaza vacante es tachado de engorroso por muchos de ellos; hay que cumplir con muchas condiciones para recibir un empleo en Alemania, sostienen los afectados.