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Víctimas sin derechos

14 de julio de 2009

En Alemania se exige más protección para las víctimas del tráfico de seres humanos y trabajos forzados. La mayoría son mujeres.

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A la indemnización de las víctimas del tráfico de personas y la remuneración adecuada de trabajos forzados no se les presta la atención necesaria en los juzgados, según el Instituto Alemán de Derechos Humanos, en un estudio publicado el martes (14.07.2009).

Los afectados por esas prácticas son oídos sobre todo como testigos contra los autores de los delitos, pero sus propios derechos son pasados por alto: demasiadas pocas víctimas reciben una indemnización y cuando la reciben, los importes son a menudo irrisorios.

Según el Instituto de DD. HH., las víctimas del tráfico de seres humanos y trabajos forzados pueden reclamar indemnizaciones tanto a los autores de los delitos como al Estado, en el marco de la Ley de Indemnización a Víctimas de Delitos. Pero en la práctica, muy pocas víctimas exigen que se cumplan esos derechos. Es más, muchas veces los desconocen. Además su imposición fracasa generalmente porque no se las reconoce como víctimas y, debido eventualmente a una estadía ilegal, son incluso expulsadas del país.

Prostitution in Deutschland
La mayoría de las víctimas son mujeres.Imagen: picture-alliance / dpa

Ahora fue creado un proyecto para ayudar a ese círculo de personas, que lleva el nombre de “Trabajos forzados hoy: fortalecer a las víctimas” y es apoyado con 200.000 euros por año por la fundación “Recuerdo, Responsabilidad y Futuro” (EVZ). Su objetivo: lograr justicia e imponer los justos reclamos de las víctimas ante los victimarios y el Estado.

¿Un cuarto de millón de afectados?

La fundación EVZ fue creada en el año 2000 para indemnizar a ex trabajadores forzados durante el régimen nacionalsocialista. Desde la conclusión de esos pagos, en 2007, la fundación subvenciona otros proyectos de defensa de los derechos humanos y apoyo a las víctimas del nacionalsocialismo.

El tráfico de seres humanos ha adquirido creciente importancia en la discusión pública en Alemania en los últimos años. No existen, sin embargo, cifras confiables en cuanto al número de personas afectadas.

Las cifras varían de un par de miles hasta 30.000 personas. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) parte de que en los países industrializados unos 270.000 seres humanos realizan trabajos forzados, situación en la que cayeron por lo general a través del tráfico de personas.

El número de víctimas realmente constatadas es bastante menor, ya que muchos de los afectados permanecen en las sombras. La Oficina Federal de Investigación Criminal de Alemania investigó en 2007 unos 800 casos de tráfico de personas, diferenciando entre víctimas de explotación sexual, como la prostitución forzada (689 personas) y víctimas de explotación laboral, por ejemplo de empleadas domésticas o trabajadores en la construcción (101 personas).

Alemania: país de tránsito y meta

Alemania es país de tránsito y meta de mujeres, hombres y niños de todo el mundo víctimas del tráfico de personas. El sector más amplio es el de la prostitución. Los afectados llegan a Alemania en forma ilegal o legal, como turistas, solicitantes de asilo, estudiantes o trabajadores temporeros.

Todos tienen en común que se hallan en relaciones de dependencia originadas en deudas, por amenazas o con violencia. Las víctimas del tráfico de personas son en su gran mayoría mujeres y muchachas, por lo que a menudo se habla también de “tráfico de mujeres”.

Cuando se logra llevar un caso ante juzgados, los afectados pueden recibir una indemnización o una remuneración, pero sólo si son identificados y condenados los autores de los delitos. Debido la falta de información, las barreras idiomáticas, la escasez de medios, el temor a la expulsión y la presión psíquica, muy pocos de los explotados están en condiciones de exigir que se respeten sus derechos.

A ello se agrega que la tasa de éxitos ante los juzgados es reducida. En juicios por explotación sexual, hasta hoy sólo un tercio de las mujeres afectadas han sido indemnizadas. Los importes oscilaron entre 1000 y 4000 euros por persona. El nuevo proyecto del Instituto de Derechos Humanos le sale al paso ahora a esa situación y quiere fortalecer a las víctimas, para que éstas reciban por lo menos una indemnización financiera adecuada.

Autor: Pablo Kummetz

Editor: José Ospina Valencia