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Alemania

Volkswagen: el cambio necesario

La cúpula de Volkswagen promete un esclarecimiento exhaustivo del escándalo de las emisiones y pide paciencia. Eo no basta: la compañía debe poner en marcha un plan visionario para el futuro, analiza Henrik Böhme.

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Matthias Müller, CEO de Volkswagen, prometió un esclarecimiento "sin tabúes" del escándalo.

Naturalmente no era de esperar que Volkswagen diera respuesta a todas las preguntas en la primera rueda de prensa celebrada más de tres meses después de conocerse el escándalo de las emisiones de sus autos diesel. Desde aquellos días de septiembre se adivinaba la avalancha que se cernía sobre la mayor automotriz europea. Once millones de vehículos con motor diésel en el mundo llevan instalado un software engañoso para simular falsos niveles de emisiones contaminantes en las pruebas. Se trata de un fraude de proporciones descomunales. En el peor de los casos, algo así puede significar el final de la compañía. Por ese motivo, solo tiene una forma de encontrar salida a la mayor crisis desde su fundación: un esclarecimiento exhaustivo de lo ocurrido, humildad ante los clientes y la promesa total de que algo así nunca volverá a ocurrir.

Un primer paso

La nueva directiva de Volkswagen ha dado un primer paso en ese sentido hoy (10.12.2015) en Wolfsburgo. El nuevo presidente del consejo de administración, Hans Dieter Pötsch, prometió un esclarecimiento “sin tabúes”. El presidente de la compañía, Matthias Müller, consideró que la crisis puede servir como catalizador del cambio que Volkswagen necesita urgentemente. Müller explicó que los asesores internos y externos se suceden unos a otros luchando contra una ingente cantidad de datos. Además, dijo que se dará todo el apoyo prometido a los clientes afectados y, por supuesto, se les facilitará un auto de sustitución mientras se les instala un nuevo software en el taller o se les ponen piezas nuevas. Pero ¿bastan estas acciones para restituir la confianza perdida? ¿Será un Volkswagen el nuevo auto que la gente se compre en el futuro? ¿O preferirán un Audi, un Porsche, un Skoda o un Seat?

Ahí es donde comienzan los problemas. El actual presidente del consorcio, Matthias Müller, era hasta el otoño el director de Porsche. Allí también se hacían trampas. El jefe de Audi, Rupert Stadler, descartó hasta hace poco que en su empresa hubiera manipulaciones para tener que admitir después que también en sus autos de gama alta había software fraudulento. Hans Dietter Pötsch fue durante años el director financiero de Volkswagen y estuvo vinculado estrechamente con Martin Winterkorn, que fue hasta el otoño director general de la compañía. ¿Nadie sabía de los manejos de los ingenieros? Tan mala es una cosa como la otra: haberlo sabido y ahora mentir o ser jefe sin tener conocimiento de los tejemanejes. ¿O se trataba de un reducido número de empleados, como Pötsch no se cansaba de repetir hoy ante la prensa?

¿Dónde está el proyecto de futuro?

Si realmente se trata, como la dirección de la compañía aseguraba hoy, de que no se pueden hallar con responsabilidades concretas por déficits en los procesos de desarrollo y carencias en los sistemas informativos y de control, solo cabe preguntarse: “Dios mío, ¿qué estaba pasando ahí realmente?" ¿La dirección no era dueña de la situación, ciega en su objetivo de convertirse en número uno del mundo? ¿Winterkorn y compañía no tenían visión más allá de su gigantesco reino? ¿Qué cultura imperaba en Volkswagen, si el actual jefe tuvo que decir hoy que no necesitan gente pasiva, sino curiosa, pionera, inconformista? También dijo que es necesario un ambiente abierto de debate, una cooperación estrecha y la posibilidad de cometer un fallo siempre y cuando sirva para aprender.

Por supuesto que en una empresa tan grande no se puede cambiar la cúpula directiva. Pero estaría bien incorporar un par de rostros nuevos. La clave en Volkswagen reside ahora en poner las cosas sobre la mesa (tal y como hoy prometieron) y encaminarse hacia el futuro. La descentralización de la estructura de la compañía puede ser un paso en la dirección correcta. Pero ni Pötsch ni Müller se han atrevido a decir hoy que Volkswagen desea ser líder en la oferta de motores alternativos. ¿No sería un objetivo para Volkswagen construir Volks-Tesla asequibles? El potencial existe, tal y como se dijo hoy en varias ocasiones. Volkswagen no debe limitarse a sobrevivir tras el escándalo de las emisiones. Debe además plantearse un proyecto para los próximos 50 años. ¿No podría ser esta la ocasión para que tenga lugar un cambio?

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