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América Latina

Venezuela: tensiones tras diálogo nacional

Los resultados del diálogo chavismo-antichavismo auspiciado en Venezuela por el Vaticano y la UNASUR han sido duramente criticados por sectores de la oposición que siguen exigiendo una solución electoral para la crisis.

Venezuela Treffen Regierung und Opposition (picture-alliance/dpa/C. Hernandez)

El diálogo político en Venezuela ha sido auspiciado por el Vaticano y la UNASUR.

En Venezuela, cientos de personas, la mayoría de ellas militantes del partido opositor Voluntad Popular, marcharon hasta la cárcel militar de Ramo Verde, ubicada en el estado Miranda, para exigir la liberación de su líder, Leopoldo López, quien cumple mil días preso en sus instalaciones este lunes (14.11.2016). El dirigente antichavista fue condenado a casi catorce años de reclusión en un juicio plagado de irregularidades, acusado de promover los actos de vandalismo que se registraron durante las protestas estudiantiles del 12 de febrero de 2014, las primeras de una larga serie de manifestaciones masivas que se saldaron con decenas de muertos.

Los simpatizantes de Voluntad Popular y otros miembros de las bases de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) han criticado severamente a la cúpula de esa coalición –la mayor alianza de partidos opositores de Venezuela– por haber aceptado condiciones a sus ojos inadmisibles durante el diálogo que sostuvo con el Gobierno con miras a solucionar la crisis de ingobernabilidad que aflige al país caribeño. El Parlamento, de mayoría antichavista, está enfrentado al resto de los poderes públicos –alineados con el chavismo– desde enero. Diversos sectores de la oposición siguen exigiendo una solución electoral para la parálisis institucional.

Controvertidas concesiones

El descontento en las filas de la MUD es grande por la renuncia de sus dirigentes al proceso para revocar el mandato de Maduro, por su disposición a usar el término "detenidos” en lugar de continuar hablando de "presos políticos” y por su aparente aprobación de la estrategia gubernamental –que apuesta a un mayor intervencionismo estatal en el sector económico y productivo– para resolver la escasez de alimentos y medicinas en el país. Entre otras concesiones, los negociadores de la MUD también accedieron a posponer las protestas de calle, como gesto de buena voluntad para hacer avanzar las conversaciones con el Ejecutivo.

No obstante, este domingo (13.11.2016), varios líderes opositores pidieron reactivar las concentraciones y marchas antigubernamentales, reforzando la impresión de que las tensiones en la MUD no sólo se intensifican entre sus bases y su cúpula, sino incluso entre sus dirigentes más prominentes. Uno de ellos, el dos veces candidato presidencial Henrique Capriles Radonski, de Primero Justicia, llamó a "retomar de inmediato la agenda de movilización popular”, alegando que "la crisis es cada día peor”. Esta y otras convocatorias hacen que la hoja de ruta opositora luzca opaca y contradictora hasta a los ojos de los venezolanos.

Mensajes confusos

El propio Jesús "Chúo” Torrealba, secretario ejecutivo de la MUD, instó a retomar las manifestaciones sin abandonar la mesa de diálogo, asegurando que las citas a puerta cerrada con el Gobierno han propiciado avances "en la creación de condiciones que hagan posible recuperar el derecho del pueblo venezolano al voto”. Eso está por verse. El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, volvió a descartar este 13 de noviembre la posibilidad que su Gobierno acuerde con la oposición una "salida electoral”. Anulada la opción del plebiscito para revocar a Maduro, la oposición empieza a apostar a los comicios presidenciales anticipados.

A juicio del mandatario, ese escenario es inconstitucional. Lo que Maduro no menciona es que, por ley, las elecciones regionales, en las que el oficialismo también tiene las de perder, fueron pospuestas arbitrariamente por los poderes públicos bajo su influencia –el Consejo Nacional Electoral y el Tribunal Supremo de Justicia– a pesar de que ellas debían celebrarse en 2016. Además, este mismo domingo (13.11.2016), Maduro extendió por sesenta días más –y por quinta vez consecutiva– su decreto "Estado de excepción y emergencia económica”, una norma que siempre ha sido rechazada por el Parlamento.

Ese decreto ha entrado en vigor cuatro veces con el visto bueno del Tribunal Supremo de Justicia. "Procedo constitucionalmente a prorrogar el Estado de excepción y emergencia económica en todo el territorio nacional para seguir gobernando la guerra económica, para seguir gobernando la crisis”, dijo Maduro durante su programa semanal de televisión, a pesar de que uno de los resultados del diálogo oficialismo-oposición debía ser el respeto del Ejecutivo por la autoridad y las prerrogativa de la Asamblea Nacional.

ERC ( EFE / dpa )

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