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América Latina

Venezuela: temprana discordia en la MUD

Faltando más de una semana para que la alianza de partidos opositores asuma la mayoría de las curules del Parlamento venezolano, se agudizan las diferencias internas de cara a las prioridades de su gestión legislativa.

Un sector de la heterogénea oposición venezolana informó este domingo (27.12.2015) que presentará, antes del mes de julio, un proyecto para revocar constitucionalmente el mandato del presidente Nicolás Maduro. Pero, aunque el secretario general de Acción Democrática (AD), Henry Ramos Allup, aseguró que esa decisión era suscrita por “todos quienes integramos” la Mesa de la Unidad (MUD) –la alianza de partidos opositores formada para vencer al chavismo en las urnas–, no son pocas las voces en su seno que piden mesura.

Una de ellas es la de Henrique Capriles Radonski, quien fue candidato presidencial de la MUD en dos ocasiones y es actualmente gobernador del estado central de Miranda. En una entrevista concedida a un medio local este 27 de diciembre, el político del partido Primero Justicia insistió en que “el país no está en condiciones de mantener y profundizar una confrontación política”. A sus ojos, “urge que se abran canales de diálogo”. Capriles Radonski es uno de los pocos que ha hablado sobre la necesidad de “conversar” con el chavismo.

La posición de Capriles Radonski contrasta no solamente con la del socialdemócrata Ramos Allup, sino también con la del dirigente del partido Voluntad Popular, Leopoldo López, quien fue condenado a casi catorce años de prisión tras ser acusado de instigar las violentas protestas antigubernamentales de 2014. Su llamado “La salida” –respaldado por políticos como María Corina Machado, de Vente Venezuela, y Antonio Ledezma, de Alianza Bravo Pueblo– fue tomado por el oficialismo como una invitación a derrocar a Maduro.

Desde entonces se habla de un enfrentamiento en la MUD entre “moderados” y “radicales”; entre quienes están abiertos a negociar con el chavismo menos intransigente y aquellos que creen imprescindible salir de Maduro antes de que su mandato culmine en 2019; entre los seguidores de Capriles Radonski –cuyo partido es el que más diputados tendrá en la Asamblea Nacional a partir del 5 de enero de 2016– y los simpatizantes de López, cuyos índices de popularidad son muy altos.

El martes pasado (22.12.2015), López se pronunció desde su celda, argumentando que “la dictadura está debilitada y es nuestro deber no darle respiro. Si Maduro y el resto de las cabezas de los poderes secuestrados por una élite corrupta y antidemocrática torpedean el cambio, pues hay que cambiarlos”. Por su parte, Capriles Radonksi ha subrayado que los electores no apoyaron mayoritariamente a la oposición en los comicios parlamentarios del 6 de diciembre para que su prioridad fuera sacar a Maduro del poder, sino para que le pusiera coto a la severa crisis nacional.

El propio Ramos Allup ha dicho que lo primero que hará la nueva Asamblea Nacional es promulgar una ley de amnistía con miras a liberar a los cientos de presos políticos que existen en Venezuela e impulsar un paquete de medidas para procurar solucionar los graves problemas económicos que aquejan a la nación. No obstante, en las últimas semanas, el líder de Acción Democrática ha enfatizado con frecuencia la importancia de impulsar un referendo revocatorio para acortar el período presidencial Maduro, que en abril de 2016 llega a la mitad de su mandato de seis años.

Evan Romero-Castillo ( EFE / dpa )

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