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América Latina

Venezuela-Goldman Sachs: los bonos del hambre

Goldman Sachs compró bonos de PdVSA por 2.800 millones de dólares, por los que pagó 865 millones, a través de un pequeño holding de inversiones: un negocio con el hambre de los venezolanos.

Hay muchos bonos venezolanos que están en manos de inversionistas en todo el mundo desde hace años. El caso especial de los bonos que acaba de comprar Goldman Sachs es que nunca antes habían salido a los circuitos internacionales, sino que dormían el sueño de los inocentes en los depósitos del Banco Central de Venezuela.

Ese sueño, sin embargo, pronto se transformará en una pesadilla: en una sangría que, en 2022, costará penurias y privaciones a los venezolanos. Son "bonos de hambre", dice Ricardo Hausmann, exministro de Planificación de Venezuela (1992-93), actualmente docente en la Harvard Kennedy School, en Cambridge, EE. UU. El Banco Central de Venezuela recibió, probablemente, alrededor de 800 millones de dólares, pero deberá devolver 2.800 millones cuando venzan, dentro de cinco años. ¿De dónde los sacará? Que el precio del petróleo vuelva a los 100 o más dólares por barril es una delirante ilusión.

Para Hausmann, el Gobierno de Venezuela solo podrá pagar los bonos reduciendo aún más las importaciones de bienes de inversión, alimentos, medicamentos y todo lo que ya falta imperiosamente en el país. La compra de bonos por parte de Goldman Sachs es una inyección de oxígeno a un Gobierno en coma, que no ha tenido acceso a Wall Street durante mucho tiempo, agregó el exministro en declaraciones a CNN. 

La huella del dinosaurio

Los bonos han despertado de su sueño por la estruendosa intervención de una pequeña empresa de inversiones: Dinosaur Financial Group, un holding especializado en mercados emergentes, que provee servicios financieros y gestión de activos. Muy grande no es: según el propio grupo, cuenta con solo 60 empleados.

Goldman Sachs, por el contrario, es uno de los grupos líderes mundiales en servicios de inversión, comercio de bonos y administración de patrimonios. Se trata, junto con Morgan Stanley, de uno de los dos mayores bancos de inversión de Estados Unidos, con 32.500 empleados y una capitalización bursátil de 170.000 millones de dólares.

También otros bancos norteamericanos, tales como el Bank of America y el Citybank, y fondos de inversión, como Fidelity, gestionan bonos venezolanos, que, en gran parte, fueron comprados por millones de pequeños y grandes inversionistas de todo el mundo. La diferencia: esos bonos fueron colocados regularmente en los mercados internacionales, en gran parte, en los tiempos de bonanza de la economía venezolana.

No así estos bonos de ahora, que habían sido una transacción interna venezolana entre PdVSA, como deudor, y el Banco Central de Venezuela, como acreedor. Los mercados internacionales desconocían su existencia. Todo quedaba en casa. Con su salida a los circuitos financieros externos, ingresó dinero fresco a Venezuela. Pero, a un enorme costo.

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Una situación "win-win"

En todo caso, ya hay dos ganadores: Goldman Sachs y el Dinosaur Group. Los bonos están a la venta en los circuitos bursátiles mundiales. Según información a la que accedió DW, por un valor nominal de 100 se están pagando 40 dólares. Goldman Sachs pagó 31 dólares. La caja está sonando. También Dinosaur Financial obtuvo su parte, en tanto se los compró al Banco Central de Venezuela, evidentemente, aún a menor precio.

Si Venezuela se declara en default dentro de los próximos cinco años, los que pierden son los inversionistas y no Goldman Sachs ni el Dinosaur Group, que son solo intermediarios. Si Venezuela no se declara en default, Goldman Sachs se queda en todo caso con el margen entre lo que pagó al Dinosaur Group y lo que les cobró a los inversionistas. Es lo que se llama una situación "win-win", solo que, en este caso, los que ganan siempre son Goldman Sachs y el Dinosaur Group.

Presidente de la Asamblea Nacional: indignado

Julio Borges, el presidente del Parlamento de Venezuela, envió una carta de protesta a Lloyd C. Blankfein, director ejecutivo de Goldman Sachs. "Como presidente de la Asamblea Nacional Bolivariana estoy preocupado e indignado por la decisión de Goldman Sachs de entrar en una transacción de compra de bonos por 2.800 millones de dólares con el dictador de Venezuela, Nicolás Maduro, que provee una línea de vida financiera a su régimen autoritario", escribió Borges. Y agregó que la compra de los bonos "atenta contra el Código de Conducta de Goldman Sachs y la Declaración de los Derechos Humanos".

Goldman Sachs defendió la compra, argumentando que "muchos otros inversionistas, incluyendo fondos de inversión y fondos cotizados en bolsa también han adquirido bonos venezolanos" y que "la división de gestión de activos de Goldman Sachs compró los bonos en los mercados secundarios, sin interactuar con el Gobierno venezolano".

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