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América Latina

Venezuela: ¿adiós a la prensa libre?

Nunca antes los defensores de derechos humanos registraron tantas violaciones a la libertad de prensa en Venezuela como en 2014. La manipulación, la censura y los despidos tienen a la prensa libre contra la pared.

El Universal es otro de los renombrados periódicos venezolanos que ha abandonado su línea crítica frente al gobierno de Maduro. “La producción de alimentos y medicamentos será aumentada”, dice dicho diario el 4 de febrero de 2015. Con ello titula una promesa hecha por el ministro venezolano de Economía, Rodolfo Marco Torres, en una “exitosa reunión” con representantes de consorcios multinacionales.

"Hace apenas unos meses ni siquiera hubiéramos mencionado el hecho, menos en esos términos”, dice a DW el periodista Juan Francisco Alonso, quien trabaja para El Universal hace doce años. Nuestra guía editorial estipula que nos debemos concentrar en los hechos y que la prensa libre no está para recitar anuncios”, explica Alonso. Aún así, titulares como este se han vuelto algo casi normal en el otrora crítico periódico.

Censura en medios “privados”

El Universal es una muestra de cómo la prensa libre es ahogada por la influencia política en Venezuela. En su tiempo, el difunto Hugo Chávez nacionalizó varios canales de televisión a través de su compra parcial o les negó la renovación de la licencia de funcionamiento. El último canal en caer en manos del Gobierno de Maduro fue Globovisión, al que funcionarios le han dado un nuevo curso desde 2013.

Desde ese año, los periódicos eran considerados el último baluarte de la prensa libre en Venezuela. Pero este fuerte también tambalea. En octubre de 2013 el diario Últimas Noticias cambió de propietario. Últimas Noticias se dirige, sobre todo, a sectores menos educados. Varios periodistas fueron despedidos inmediatamente. Los restantes son víctimas de acoso laboral y amenazados con un despido si no se ciñen a la línea oficialista del nuevo jefe.

¿Por qué la retirada de los medios críticos?

Uno de los cofundadores de Globovisión confesó que se había vuelto imposible seguir manteniendo un canal que era acosado política, económica y jurídicamente. Algo similar sucedió con los propietarios de Últimas Noticias y El Universal que, al final, decidieron salvar, por lo menos, su capital.

"El espacio para la libertad de opinión es cada vez más estrecho en Venezuela”, dice Gloria Salazar, quien dirige la sección de la ONG Espacio Público, que registra las violaciones de las autoridades venezolanas contra el derecho fundamental a la libre expresión.

Solo en febrero de 2014, Espacio Público registró 86 violaciones contra la libertad de prensa en Venezuela. Durante todo el año anterior se contaron 579 violaciones a la libertad de expresión, reportadas por medios, universidades y organizaciones humanitarias. El doble que en 2012 y la mayor cifra desde 2002, que fue cuando comenzó el registro.

Cuando las palabras pueden matar

La lista es larga: desde palabras hostiles, de las cuales el presidente Nicolás Maduro es autor de 13, hasta intimidación, amenazas y ataques violentos contra personas y material como cámaras y aparatos de transmisión. El 19 de febrero un reportero comunitario fue agredido tan violentamente por agentes de la Guardia Nacional que luego falleció.

Pero aún hay medios críticos en Venezuela, como El Nacional o Tal Cual. Aunque ONGs como Reporteros sin Fronteras y Human Rights Watch creen que solo sobreviven porque aplican autocensura, por miedo a las consecuencias.

Ahora, dice Salazar, las esperanzas están puestas en los civiles que denuncian en Internet las falencias del gobierno. Pero el problema es que muchas de estas informaciones no son constatables y, a menudo, carecen de credibilidad porque pueden ser manipuladas. Simplemente carecen de la confiabilidad que otrora tenían periódicos como "El Universal" y "Últimas Noticias".