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Europa

Una nueva era para los socialistas franceses

Los votantes eligieron a Benoît Hamon como candidato presidencial del Partido Socialista. Este es también un voto en contra del presidente François Hollande y por la reorientación del partido.

Se podría pensar que el resultado de las primarias de los socialistas franceses no es muy significativo. Al menos no para las elecciones presidenciales de este año. El Partido Socialista va en las encuestas está en el quinto lugar, detrás de Marine Le Pen, del Frente Nacional; François Fillon, por los republicanos; el ex ministro de Economía, Emmanuel Macron; y el candidato de la izquierda Jean-Luc Mélenchon. Pero para el Partido Socialista, el arranque de esta precampaña abre nuevas perspectivas.

La votación suponía para los socialistas la elección entre una política de centro-izquierda, encarnada por el ex primer ministro Manuel Valls, y el fortalecimiento de la tendencia izquierdista, personificada por Benoît Hamon.

Un golpe para François Hollande

Que Valls haya perdido, según los resultados preliminares, con un 41% frente al 59% es como una bofetada para François Hollande, según las encuestas el presidente más impopular de la Quinta República Francesa. El ex primer ministro representaba en esta elección la política de los últimos cinco años, como la reforma laboral que abarató el despido o la línea dura contra el terrorismo. Y contra eso han votado los socialistas. Muchos decían "todo menos Valls". Y, por extensión, también todo menos Hollande.

Hamon, ex ministro de Educación, en cambio, que ya al principio de la legislatura se desmarcó entre los rebeldes del Parlamento,  simboliza la semana laboral de 32 horas y la renta básica para todos. Propuesas que, para Valls, no son realistas. Para Hamon son un futuro por el que luchar. Los franceses parecen querer sólo eso, una izquierda que vuelva a soñar.

Präsidentschaftskandidatur Manuel Valls ehemaliger Premierminister reagiert auf vorläufiges (Reuters/P. Wojazer)

Decepcionado: Manuel Valls.

"Objeción de conciencia"

"Es como si empezara una nueva era", dice Bruno Cautrès, politólogo del Instituto de Investigación Cevipof en París, en entrevista con DW. "El momento de la unidad, en la que alguien como François Hollande podía unir a todas las diferentes corrientes de la izquierda bajo una misma bandera, ha terminado. En vez de eso, ha quedado claro, por los valores que apuesta el Partido Socialista".

No todos en el partido lo celebran. Y podría pasar que algunos apoyaran propuestas más centristas, como las del ex ministro de Economía, Macron. Muchos han anunciado ya su intención de hacer uso de su derecho de retracto. Eso quiere decir que por razones de conciencia no se involucrarán en la campaña de Hamon. "Hemos luchado los últimos años por la política del gobierno y no podemos ahora de repente defender lo contrario", dijo el diputado Gilles Savary.

Entre bambalinas no se descarta una tercera vía, que se cree un nuevo movimiento alternativo entre la corriente idealista de Hamon y la más realista de Valls.

La fragmentación debilitaría aún más al partido

Una fragmentación no haría ningún bien al Partido Socialista, explica a DW Florence Faucher, politóloga del Instituto para estudios europeos de la Universidad de Ciencias Políticas en París. Actualmente, el partido tiene sólo 113.000 militantes, 60.000 menos que en 2012. "Y con cada escisión pierde además todavía más medios de financiación".

Hamon está tratando a su vez de obtener más apoyo desde la izquierda. Eso dijo en su discurso de la victoria el domingo por la noche en París. Quiere con los Verdes, con cuyas propuestas en protección del medio ambiente prácticamente coincide, y con la Izquierda de Mélenchon "construir una coherente mayoría de gobierno". Más de uno espera que este tipo de alianzas pueda dar un nuevo impulso al partido. Incluso con vistas a las elecciones presidenciales.

"La suerte está lejos de estar echada", dice también Cautrès. "Al final tenemos constantemente sorpresas en las campañas electorales en este sorpresas electorales. No era previsible ni que François Fillon ganara las primarias republicanas ni que Hamon fuera el candidato socialista". También podría suponer un nuevo reparto de fuerzas la reciente controversia que ha envuelto a Fillon, acusado de haber mantenido a su esposa muchos años un sueldo público por un empleo ficticio en el Parlamento Europeo. Pero una victoria socialista quedaría muy lejos: Hamon obtendría, según las encuestas, sólo el ocho por ciento de los votos en la primera vuelta.

Autora: Lisa Louis