Una Alemania “oficial” y una “alternativa” en la Feria del Libro de La Habana | Cultura | DW | 09.02.2012
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Cultura

Una Alemania “oficial” y una “alternativa” en la Feria del Libro de La Habana

Mientras la capital germana desenrolla las alfombras rojas de su Festival Internacional de Cine, Berlinale, la otrora Fortaleza de La Cabaña se abre al “suceso editorial del año” en La Habana, al otro lado del Atlántico.

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Acostumbrada afluencia del público cubano en la pasada XX Feria Internacional del Libro Cuba 2011.

Havanna Buchmesse

La feria ofrece un programa especial para los niños.

Dedicada este año a las culturas del Gran Caribe –desde el sur de los EE.UU., hasta el nordeste brasileño–, la XXI Feria Internacional del Libro Cuba 2012 se celebra en la capital cubana entre el 9 y 19 de febrero y se extiende por el resto de la isla hasta marzo.

200 invitados de unos 30 países confirmaron su presencia. Entre otros, el escritor mexicano Sergio Pitol (Premio Cervantes 2005); intelectuales caribeños como el barbadense Sir Hilary Beckles, la haitiana Suzy Castor y el jamaicano Norman Girvan; representantes de los 25 “secretos mejor guardados de América Latina” seleccionados en la pasada Feria de Guadalajara; así como la economista austríaca Kari Polanyi-Levitt, la escritora rusa Marina Moskvina, el historiador estadounidense Peter Phillips y el sociólogo belga Francois Houtart.

Un “producto cultural, no comercial”

Este evento, “como todo el sistema de Cultura en Cuba”, depende de la subvención estatal, confirmó a DW el Director General de la feria, Eduardo Fernández. A ello se suman, por ejemplo, colaboraciones de instituciones invitadas. Pero la de La Habana no es una feria de negocios como la de Fráncfort, en Alemania; sino más bien una “feria de público”, más parecida a la de Leipzig, opina Dietmar Koschmieder, vocero de la Oficina Berlinesa para la Feria del Libro de La Habana.

Havanna Buchmesse

Subvención estatal, colaboración de invitados y negociaciones "solidarias" de derechos de autor financian el evento.

En la feria se han concretado negocios con “editoras de izquierda” como Eulenspiegel –que publica una traducción de la autobiografía de Fidel Castro–, o con las que publican diccionarios y materiales para aprender alemán. Pero “se trata sobre todo de uno de los más importantes eventos culturales en Cuba. Quienes asisten quedan impresionados por el enorme interés de la sociedad cubana –de gente que no tiene mucho dinero y que no siempre puede comprar libros– en la palabra escrita”, asegura Koschmiede.

“Para nosotros el libro no es solamente un producto comercial, es un producto cultural”, insistió el Director de la feria desde la Habana. “Aunque la feria no sea atractiva para algunos editores como espacio de transacción comercial, sí lo es por el público que atrae”, agregó. Casi dos millones de ejemplares se vendieron en la edición anterior, visitada por más de dos millones de personas –en un país de unos 11 millones de habitantes–, calcula el Instituto Cubano del Libro.

Entre los 400 títulos que lanzarán las editoriales isleñas este año se cuentan casi 50 de autores o temas caribeños, además de clásicos y contemporáneos universales como El tiempo recobrado, de Marcel Proust; El corazón helado, de Almudena Grandes; La dama en el espejo y otros cuentos, de Virginia Woolf; y Lord Jim, de Joseph Conrad.

Alemania entre los expositores

Buchmesse Havanna 2004

El público se aglomera en torno a la venta de libros, la presentación de otras artes y los debates académicos.

La feria contará con unos 130 expositores, entre ellos más de 60 extranjeros: muestras nacionales como la de Alemania, libreros y editoriales como la mexicana Urano, la peruana El mundo de los minilibros o las españolas Librifer y Editorial Popular. Además de editoras “de izquierda” como la británica Pathfinder Press, la belga Ciencia, Cultura y Política, y la australiana Ocean Press (con “libros radicales de América Latina y el mundo”).

En el stand colectivo de Alemania se expondrán este año casi 600 títulos de 210 editoriales. Colecciones temáticas de no ficción, la más actual literatura alemana, literatura infantil y juvenil, así como traducciones al español e inglés y materiales didácticos para aprender alemán se incluyen en la muestra –organizada por la Feria de Fráncfort y presentada por la Embajada de Alemania en Cuba, por encargo del Ministerio de Relaciones Exteriores de Berlín.

Excepto la editorial de la fundación Rosa Luxemburgo y un par de editoriales científicas como Schweizerbart, o de materiales para aprender idiomas como Cornelsen y Langenscheidt, "hace años que ninguno de los editores está directamente presente en La Habana. El mercado es demasiado pequeño”, explica a DW Dieter Schmidt, de la Feria de Fráncfort. “Cuba es sencillamente un país pobre y la importación de libros escasa”, aclara, pero Alemania presenta un “proyecto puramente cultural” porque la feria “es una fiesta para los cubanos”, los libros son “muy económicos y más abundantes que en el resto del año” y el ambiente intelectual “más libre”.

Logo junge Welt Die Tageszeitung

Sindicatos y editoriales de izquierda, grupos de solidaridad y el diario marxista Junge Welt se presentan como una Alemania "alternativa".

Presencia “alternativa” alemana

Pero no siempre fue así. En 2004, el Ministerio de Relaciones Exteriores germano canceló una invitación como “país invitado de honor” que había aceptado un año antes. Por eso, un "proyecto de editoriales de izquierda, sindicatos y grupos de solidaridad con Cuba", la Oficina Berlinesa para la Feria del Libro de La Habana, representó a Alemania en el evento entre 2004 y 2007. Fueron los años que siguieron a la llamada “Primavera Negra” en La Habana y la adopción de la “Posición Común” de la UE hacia la isla.

“Nunca antes habían asistido tantas editoriales alemanas como en los años del boicot” , sostiene Koschmieder. “Somos una editorial de izquierda”, explica Simone Uthleb, de Eulenspiegel. La “simpatía” política y el interés en publicar títulos cubanos en Alemania llevaron y llevan a ésta, la mayor de las casas editoras alemanas con raíces en Alemania oriental, o a otras como la Wiljo Heinen, a La Habana.

Durante “el boicot”, sin embargo, “la minoría de quienes viajaron con la Oficina Berlinesa fueron editoriales de izquierda”, recuerda Koschmieder: casas de prestigio como Rowohlt, Suhrkamp, Langenscheidt y Random House, sin simpatías políticas con La Habana, “se rehusaron a permitir que el Gobierno les dictara dónde participar”.

Desde 2008, la Oficina Berlinesa presenta una cara “alternativa” de Alemania en La Habana: sindicatos, editoriales de izquierda, grupos de solidaridad con Cuba, así como una delegación del diario marxista berlinés Junge Welt, explica Dietmar Koschmieder, vocero de la Oficina y gerente de la casa que edita ese diario. Desde entonces, como este año, la mayoría de las grandes editoriales alemanas se presenta en el stand “oficial” de la Feria de Fráncfort.

Autora: Rosa Muñoz Lima

Editora: Emilia Rojas

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