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Sociedad

Un tema tabú: acoso sexual entre jóvenes

Pornografía, sacarse fotos sin ropas e intentos de violación: uno de cada dos jóvenes ha experimentado ya violencia sexual en el colegio o el tiempo libre, generalmente por parte de sus pares.

Symbolbild- Pornokonsum in Internet (picture-alliance/empics/Y. Mok)

Pornografía en Internet: con los filmes, también se consume una determinada definición de roles.

"Quisiera que se supiera y que terminara. Quisiera que alguien me proteja”, escribe una muchacha, evidentemente víctima de acosos. Son frases que revelan vulnerabilidad y claman por protección y orientación. Qué fue de la muchacha y si el acosador pudo ser identificado, no lo sabe Sabine Maschke, de la Universidad de Marburgo. Maschke es responsable del estudio "Speak!”, en el que se analizó la violencia sexual en la vida de los jóvenes en el estado de Hesse, Alemania.

Maschke y varios colegas entrevistaron a más de 2.700 escolares de edades entre 14 y 16 años acerca de sus experiencias con la violencia sexual, ya fuera como víctimas o como victimarios. El equipo definió el concepto de violencia en forma amplia: incluyeron desde ofensas y gestos sexuales, pasando por el acoso sexual en las redes sociales y ser obligado a mirar filmes pornográficos, hasta la penetración.

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Los resultados fueron alarmantes. "Lo que más nos sorprendió es que la violencia sexual forma parte de la vida cotidiana de los jóvenes y que parte, sobre todo, de jóvenes de la misma edad”, dice Maschke. Agrega que una razón es la sexualización y pornografización de la vida cotidiana. Violencia sexual entre jóvenes se constata desde hace años. El objetivo del estudio fue analizar el tema sistemáticamente.

Principal factor de riesgo: ser muchacha

Resultado: uno de cada dos jóvenes encuestados ya ha experimentado violencia sexual no física. Particularmente afectadas se ven las muchachas: una de cada tres fue besada sin que lo quisiera, más del cinco por ciento de las muchachas fueron obligadas a sacarse fotos o filmarse desnudas  o tocadas en las nalgas o los pechos, algunas pocas, incluso, entre las piernas o debieron defenderse de ataques sexuales. Entre los jóvenes, uno de cada cuatro dijo haber sido objeto de ataques sexuales verbales y un cinco por ciento manifestó haber sido "tocado” contra su voluntad.

"Es algo con lo que hay que vivir. Se experimenta todos los días”, dicen los jóvenes. "Ya sea en la escuela o en el propio cuarto en casa, es decir, en lugares en los que los jóvenes buscan protección y orientación, son confrontados cada vez más con acciones sexuales”, dice Maschke. Las muchachas se sienten indefensas, sufren y quieren hablar sobre el tema, agrega. Así se desprende del gran interés por rellenar los cuestionarios. Los participantes rellenaron durante una hora y media 40 páginas y respondieron detalladamente a las preguntas.

"En la escuela, a las muchachas se nos enseña a defendernos de una violación, en lugar de enseñarles a los muchachos a no violarnos”, escribe una joven. Para Maschke, es una señal de alarma: "Necesitamos algo que llegue a todos, a las muchachas y a los agresores”.

Sentirse entendido

Sobre la base del estudio "Speak!”, el Ministerio de Educación de Hesse planea desarrollar medidas preventivas y contenidos pedagógicos para sensibilizar a los jóvenes acerca del tema de la violencia sexual y ofrecer ayuda. Para ello, Maschke y su equipo se interesaron también por las perspectivas de los observadores y victimarios. Y una cosa los sorprendió: "Incluso aquellos que ejercieron violencia sexual dijeron que necesitaban ayuda y orientación en la búsqueda de su propia identidad”.

¿De dónde proviene la imagen de la dominación masculina y de una mujer sometida? Una posible causa: en el estudio se constató que, de los jóvenes encuestados, el 80 por ciento de los muchachos y el 60 por ciento de las muchachas mira películas pornográficas en Internet. Los muchachos dijeron consumir filmes porno incluso varias veces por semana y hasta diariamente. Maschke dice: "Habría que discutir con los jóvenes acerca de qué tipo de roles consumen con esas películas”.

Además, lamenta la falta de conversaciones sobre sexualidad y roles de género entre los jóvenes y los adultos: "Vivimos en un mundo sexualizado, nos comportamos en forma liberal, pero los adultos deben aprender todavía a hablar abiertamente sobre esos temas”. Es decir, también los maestros y padres.

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