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Economía

Un queso para Obama

Envían siete kilos de Roquefort al nuevo presidente estadounidense para que reconsidere la decisión de George W. Bush de triplicar los aranceles a la importación del famoso queso azul.

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El Roquefort francés, víctima de los conflictos comerciales entre Estados Unidos y Europa.

Poco o nada se sabe de los gustos del nuevo presidente estadounidense, Barack Obama, en cuanto a quesos se refiere. Lo cual no es óbice para que el nuevo inquilino de la Casa Blanca haya sido obsequiado con siete kilos de queso Roquefort, gentileza de la región francesa de Mediodía-Pirineos, cuna de uno de los quesos azules con más renombre en todo el mundo.

El presente, sin embargo, nada tiene que ver con las preferencias gastronómicas de Obama. El obsequio viene motivado por la reciente decisión del hasta hace pocos días presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, de triplicar los aranceles sobre el Roquefort. El ya ex jefe del Gobierno justificó la medida como respuesta a la prohibición que la Comisión Europea mantiene sobre la importación de carne de ternera con hormonas norteamericana.

Esperanzas puestas en Obama

Los productores franceses de Roquefort confían en que la nueva administración estadounidense reconsidere la decisión adoptada por Bush, que entrará en vigor el próximo 23 de marzo. Consideran que multiplicar por tres los aranceles a la importación de Roquefort convertirá a Estados Unidos en un mercado inviable. En la actualidad, los estadounidenses consumen unas 400 toneladas de Roquefort al año, aproximadamente el dos por ciento de la producción total del famoso queso azul francés.

Si adquirir un kilo de Roquefort en Estados Unidos ya era extremadamente más caro que en Europa -entre 35 y 40 euros por kilo, por los apenas 17 de media que cuesta en el Viejo Continente-, ahora va a resultar prohibitivo. Se calcula que el kilo del queso azul podría superar los 80 euros en el mercado norteamericano.

Así las cosas, el presidente de la región de Mediodía-Pirineos, Martin Malvy, decidió acompañar los siete kilos de queso con una misiva dirigida a Barack Obama. En ella, le solicita que baje los aranceles al producto. Malvy considera "injusta" la medida, que convierte al Roquefort en un "rehén involuntario de los acuerdos internacionales en materia de importaciones y exportaciones agrícolas". El político francés afirma también que el producto se ha convertido en parte "indispensable de la economía de una región tan rural de Francia".

París pide a Washington que rectifique

Por su parte, el ministro francés de Agricultura, Michel Barnier, lamentó la decisión de Estados Unidos de triplicar los aranceles a la importación del Roquefort. "Esta sanción es injustificada", aseguró Barnier en un comunicado en el que recuerda que la legislación comunitaria prohíbe desde 1988 importar carne con hormonas, teniendo en cuenta el riesgo sanitario que representa. "Los 27 estados miembros de la Unión Europea (UE) tenemos una exigencia común: la de la seguridad de nuestra alimentación y la conservación de la diversidad de nuestro patrimonio gastronómico", afirma el titular francés de Agricultura.

En una línea mucho menos diplomática se manifestó un diputado francés, que exigió que la UE impusiera aranceles especiales a la importación de Coca-Cola. "Símbolo contra símbolo", argumentó el parlamentario Philippe Folliot, del Departamento de Tarn, al sur del país.