″Un mero centro de costos″ | Economía | DW | 30.01.2008
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Economía

"Un mero centro de costos"

Sindicatos podrían organizar huelgas en toda Europa por el cierre de una planta de Nokia en Bochum, Alemania. El consorcio contraataca con argumentos que podrían afectar aún más su imagen.

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Cartel de protesta en la planta de Bochum.

La crisis por el cierre de la planta del consorcio finlandés Nokia en Bochum se convierte poco a poco en causa gremial para toda Europa. El Sindicato Europeo de los Trabajadores Metalúrgicos anunció, en voz de su secretario general, Peter Scherrer, que la organización planea una serie de acciones entre las cuales podrían producirse huelgas a nivel europeo.

Nokia Bochum Demonstranten

El cierre de la planta despertó solidaridad sindical.

Se pretende disuadir a la empresa para que considere alternativas a la drástica medida anunciada hace unos días, y que dejaría sin empleo a 2.300 trabajadores de Bochum.

Además, la Asociación de Sindicatos de Europa acusó a Nokia de contravenir las normas europeas para los consejos directivos de las empresas. Según el organismo, la matriz de Nokia no informó al consejo de la empresa acerca de la decisión de cerrar la planta de Bochum.

Ganancias millonarias

Este martes, los consejos directivos de Nokia en Europa se reunieron en Bruselas a fin de analizar la situación. Mientras ello sucedía, medios alemanes dieron a conocer datos que han echado leña seca a los encendidos ánimos en la localidad germana.

Según informó el semanario especializado Capital, la planta de Bochum era la más productiva de las filiales alemanas de Nokia. Según cálculos del medio mencionado, cada empleado del área de producción generó ingresos por 90.000 euros a la filial, que en total se allegó 134 millones de euros en 2007.

Rumänien Deutschland Nokia Werk in Jucu Wegweiser Schild

La producción será trasladada a Rumania.

De julio a diciembre, de la planta de Bochum salieron 18,7 millones de aparatos telefónicos, mientras que se tenía programada la producción de solamente 16,3 millones. Esto fue posible gracias a un esfuerzo extraordinario de los empleados, que trabajaron horas extra y fines de semana para llegar a dicha cuota.

Desde este punto de vista, el funcionamiento de la planta de Bochum era más que ejemplar. Pero todo esto no resultó suficiente para que los ejecutivos de Nokia invirtieran 14 millones de euros a fin de mejorar aún más la productividad, como se tenía planeado, ni para mantener funcionando la planta.

“Un mero centro de costos”

La cifra clave se encuentra en un memorando interno de la empresa. Según el documento, cada hora de trabajo en Bochum genera costos por 28,7 euros, mientras que en Hungría, por ejemplo, solamente 6,9 euros. En otras palabras, la productividad no era el problema, sino la rentabilidad.

“La decisión de Nokia, de dejar sin trabajo a miles de personas, no es un asunto de economía sino de obscena ambición”, dijo el presidente de Los Verdes, Reinhard Bütikofer. La empresa ya comenzó su defensa. Desde Helsinki, Nokia señaló que la cifra mencionada por el semanario Capital es un valor ficticio que sirvió como referencia para el pago de impuestos.

Deutschland Nokia Schliessung Proteste in Bochum

El caso se ha transformado en cruzada social y política.

Agregó que “la planta de Bochum no puede producir ganancias porque sólo fabrica teléfonos, no los vende. En principio, se trata de un mero centro de costos”. La empresa remató en su comunicado: “La de Bochum es nuestra planta más cara y menos competitiva, produce sólo 6 por ciento de los teléfonos celulares y causa 25 por ciento de los costos de nómina”.

El problema es viejo y real: la mano de obra alemana es cara, lo cual quita atractivo para que los inversionistas traigan capital y empleo. Pero el paliativo no era menor: 41 millones de euros en subsidios, provenientes de las arcas estatales de Renania del Norte-Westfalia. El dinero público pagado a la empresa, de seguir las cosas como van, causará otro pleito entre autoridades y Nokia.

No se sabe aún si la explicación finlandesa surtirá el efecto deseado, o el opuesto. Pero entre tanto, Nokia se enfrenta ya a una crisis de imagen que cobra dimensión continental. Y la imagen, en el mundo corporativo, también significa dinero.

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