Un ausente en la foto de familia | América Latina | DW | 07.03.2018
  1. Inhalt
  2. Navigation
  3. Weitere Inhalte
  4. Metanavigation
  5. Suche
  6. Choose from 30 Languages

Columna

Un ausente en la foto de familia

Un recorrido por las "fotos de familia” que se toman los presidentes de América Latina en cumbres y eventos puede revelar muchas de las oscilaciones políticas que ha vivido este hemisferio en las últimas décadas.

Cumbre de la CELAC en enero de 2017

Cumbre de la CELAC en enero de 2017

La "foto de familia" que se toman los presidentes de América Latina en cumbres y eventos regionales ha derivado en un testimonio visual de alianzas o desavenencias, de complicidades o rivalidadades entre ciertos Gobiernos. Un recorrido por esas instantáneas puede revelar muchas de las oscilaciones políticas que ha vivido este hemisferio en las últimas décadas y hasta servir para vaticinar algunos acontecimientos futuros.

Entre el 13 y 14 de abril próximo, Nicolás Maduro no estará incluido en la imagen de los sonrientes mandatarios que participarán en la octava Cumbre de las Américas, a celebrarse en Perú. Las autoridades del país anfitrión retiraron la invitación al presidente venezolano, una decisión que fue respaldada por los 12 países del Grupo de Lima y por Estados Unidos. Esa exclusión es un duro golpe simbólico para el inquilino del Palacio de Miraflores.

Lea también:

-América Latina, un campo minado para los periodistas

-Venezuela y Cuba, la crisis heredada

Atrás quedaron los tiempos en que el petróleo y los combativos miembros del bloque populista que lideraba Venezuela disuadían a muchos de decir públicamente las críticas contra Caracas. Eran momentos de tragar en seco y de aceptar el protagonismo que en las citas presidenciales tenía el discurso de la izquierda autoritaria, además de lidiar con el silencio cómplice de muchas naciones latinoamericanas que se beneficiaban de su crudo.

Cosa del pasado son también aquellas largas peroratas de Hugo Chávez en esas reuniones donde los mandatarios se aburrían pero terminaban aplaudiendo sus discursos a ver si el prolifero orador se callaba. En ese entonces, el líder venezolano siempre quedaba en primera fila en la imagen oficial que capturaba los rostros de todos los dignatarios asistentes. Muchos de aquellos acompañantes de retrato sabían que por detrás de los apretones de mano, Chávez estaba incendiando las sociedades de América Latina bajo la tutela de La Habana.

Sin embargo, aquella pasiva postura ha cambiado. Maduro es ahora un apestado, con un país quebrado económicamente que apenas puede sostenerse en medio de la inflación, el alza de los alimentos y la escapada de miles de nacionales a través de la frontera con Colombia y Brasil. Sus sucios manejos para adjudicarse la victoria en las próximas elecciones presidenciales han terminado por convertirlo en un político impresentable que pocos quieren tener cerca.

La primera ministra peruana, Mercedes Aráoz, ha advertido a Maduro que no podrá entrar al país andino ni tampoco sobrevolar su espacio aéreo. Un paso más en el aislamiento que viene sufriendo el régimen bolivariano tras su actuación en los últimos años, con la creación de la Asamblea Nacional Constituyente y los innumerables obstáculos que ha colocado en el camino de los opositores para evitar que se presenten como candidatos en los comicios.

Ahora, nadie quiere tener a Maduro a su lado. Los Gobiernos del continente tardaron mucho en reaccionar y excluir de los foros democráticos a quien se comporta como un dictador. La foto de familia de la Cumbre estará incompleta, pero esa ausencia la dignifica y adelanta un futuro en que el ridículo caudillo ni siquiera estará al mando de su país.

Yoani Sánchez

Deutsche Welle es la emisora internacional de Alemania y produce periodismo independiente en 30 idiomas. Síganos en Facebook | Twitter | YouTube |  

DW recomienda