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Opinión

Un atentado contra la estabilidad de Alemania

Los buitres políticos sacaron rápidamente conclusiones: el atentado tiene que ver con los refugiados. Pero hasta hoy solo se sabe con certeza una cosa: que el ataque desestabiliza al país, opina Volker Wagener.

El partido populista AfD concluyó enseguida: "Son los muertos de Merkel”. Así parece que hay que hablar para movilizar a quienes no quieren reflexionar mucho. En efectos, crisis y catástrofes son muchas veces punto de partida para exigencias políticas extremas o burdas acusaciones. Eso no puede sorprender.

El atentado de Berlín, sin embargo, es un corte. La sociedad alemana está nerviosa. Angela Merkel está considerada por la población tanto una garante de sensatez en tiempos de crisis como causante de una polarización social que se acentuó con la política de refugiados. Muchos alemanes no saben decir si la política de Merkel fue buena o mala. Pero, ¿fue el autor del atentado de Berlín un refugiado?       

Un atentado con carga simbólica

De algo no hay duda: de que fue un atentado. Con una carga simbólica: quien lleva la muerte y la desolación a un mercado de Navidad en el corazón de Berlín sabe qué objetivo persigue. El lugar y el momento del ataque llevan una firma: el terrorista ataca en Berlín, el virtual centro del poder en Europa. Y en un mercado de Navidad, lugar de un tradicional ritual cristiano.         

El hecho agudiza el debate sobre la posible relación existente entre la entrada de refugiados y el potencial peligro terrorista. Si es que existe alguna.

Horst Seehofer, la cabeza de la conservadora Unión Socialcristiana (CSU) exige nuevamente un reajuste de la política de refugiados y de seguridad. Sin duda, la población tiene razón en exigir más seguridad.

Pero la forma en que se llevaron a cabo los atentados con camión en Niza y en Berlín prueba que un solo hombre puede transformar un camión de 40 toneladas en una mortal arma de destrucción masiva, aún cuando no hubiera entrado ningún refugiado al país.

Las prioridades políticas van a modificarse

Volker Wagener

Volker Wagener

No hay que ser un adepto de los populistas para constatar que el Estado de derecho alemán ha sufrido serias heridas. Primero el ingreso incontrolado de cientos de miles de personas a partir del verano de 2015, luego los excesos de Nochevieja en Colonia y ahora el atentado en Berlín. Desde el punto de vista del ciudadano de a pie es inoperancia estatal. Aún cuando sea una ilusión creer que el Gobierno puede controlar todo lo imprevisible.

Ahora, sin embargo, las prioridades políticas van a modificarse. El Gobierno alemán tiene nuevamente una tarea esencial. Angela Merkel sabe lo que le espera. El tema central de la próxima campaña electoral para las elecciones de 2017 es el de la seguridad interna.

Para evitar que muchos electores caigan en brazos de la derecha populista, Merkel debe ganarse nuevamente la hoy, en algunos sectores de la población, perdida confianza en el Estado. Si no lo logra, ese sería el verdadero éxito del autor o los autores del atentado: haber sembrado la discordia y desestabilizado el consenso en una sociedad democrática.

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