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América Latina

UE-Mercosur: temores europeos

El Mercosur y la UE intercambiarán pronto ofertas: el punto de partida de unas negociaciones serias y complejas. Desde Europa se levantan voces muy críticas. Múltiples agricultores no lo ven con buenos ojos.

“Hay condiciones técnicas para el acuerdo entre el Mercosur y la UE. Pero la UE está en un momento económico de estancamiento y cuando hay crisis, los políticos suelen ser más débiles ante los grupos de interés”, dijo a DW el eurodiputado portugués Carlos Zorrinho, vicepresidente de la delegación para las relaciones con Brasil y miembro de la delegación para el Mercosur. A pocos días del (re)comienzo formal de las negociaciones se levantan algunas voces europeas que temen que este acuerdo no traiga los beneficios que subrayan otras.

Se trata de ganaderos y agricultores irlandeses, franceses y polacos, apoyados por sus homólogos en Austria, Chipre, Estonia, Grecia, Hungría, Letonia, Lituania, Luxemburgo, Rumania y Eslovenia.

Protestas ha habido en Francia y también en Irlanda.Tanto la IFA (Irish Farmers Association) como la COPA-COGECA (Comité de Organizaciones Agrarias y Cooperativas Comunitarias) ven especialmente peligroso que se aumente la cuota de acceso preferencial que tiene la carne proveniente de Mercosur.

Hace dos semanas, los ministros de Agricultura de estos países hicieron llegar a la Comisaria Europea de Comercio, Cecilia Malmström, sus temores. Pedían que no hubiese intercambio de ofertas hasta que estuviese listo el estudio de impacto (septiembre 2016) y, además, que de la oferta europea se excluyera los “productos sensibles”.

¿Malo para grandes, medianos y pequeños?

Carlos Zorrinho

Carlos Zorrinho

“Como propuesta inicial de los ministros de Agricultura es un ejercicio interesante, pero hipócrita, porque al final acaban acordando y aprobando unas políticas que tienen a todo el sector agrícola patas arriba”, dice a DW la eurodiputada española Lidia Senra, miembro de la comisión de Agricultura y Desarrollo Rural. Esta política gallega se opone al acuerdo, si bien su punto de partida es diferente al del sector exportador.

“Primero creo que hay que hablar de los acuerdos en general, hay que ver dónde perjudica a todos los sectores”, apunta Senra, quien fuera secretaria general del Sindicato Labrego Galego por 18 años.

“Ahora mismo estamos con una crisis tremenda en la leche, otra producida por el embargo de Rusia a los productos de la UE. El campesinado ejerce presión. Pero en general el acuerdo no es bueno ni para los pequeños productores de la UE ni para los del sur”, agrega Senra, quien fuera también miembro ejecutivo de Vía Campesina, organización que en este momento representa a 200 millones de campesinos en todo el mundo.

¿Un ejemplo? "La producción de soya de los países del Mercosur llega a la UE para mantener una industria masiva de ganado –leche, carne de pollo, cerdo, vacuno- que produce grandes excedentes que vuelven, a través de estos acuerdos, a los mercados en los países del sur. Estos excedentes desarticulan los mercados locales, que también se ven obligados a producir a precios cada vez más bajos", apunta.

Unos ganan, otros pierden

“Se trata de un acuerdo global que es bueno para algunos y no es bueno para otros”, contradice Zorrinho, también miembro de la Asamblea Parlamentaria Eurolat, que apoya mayoritariamente el avance de este acuerdo.

Lidia Senra.

Lidia Senra.

“Aunque la parte agrícola sigue siendo muy importante, todo lo que tiene que ver con nuevos servicios, sociedad digital, cooperación con la industria de la energía son también productos sensibles que hacen también parte de este paquete”, sigue el eurodiputado portugués.

Cooperación en cambio climático

Además, “puede ser la clave de una nueva etapa de la regulación de la globalización; para la implementación del Acuerdo de París contra el cambio climático, por ejemplo”, agrega Zorrinho. Esto, según Senra, sería “otra hipocresía”.

¿Por qué? ”Cada producto que circula masivamente está contribuyendo a emitir gases de efecto invernadero. Las actuales políticas agrarias son responsables de un 50% de las emisiones. No tiene sentido seguir despilfarrando energía para mover alrededor del planeta alimentos que podemos conseguir en un radio de 60 o 100 kilómetros”, apunta.

“Esto no quiere decir que se esté negando el mercado nivel internacional de algunos productos. Ateniéndose a reglas, esto tendría impactos económicos y medioambientales totalmente diferentes”, concluye Senra.

Como fuere, aunque las ofertas iniciales se intercambian la segunda semana de mayo, se prevé que esta negociación no será fácil. “Creo que el acuerdo final traerá algunos productos que serán protegidos, pero no será en la proporción que se exige en este momento. Habrá un avance negociado”, concluye Zorrinho cuyo tono, aunque optimista, es más bien moderado.

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