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América Latina

UE-AL: "De ambos lados, hay incentivos para cooperar"

La V Cumbre UE-América Latina acaba de terminar y los comentarios de los resultados no rezuman optimismo. DW-WORLD conversó al respecto con Federico Foders, especialista en política económica.

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"Ningún economista recomendaría la exportación de materias primas sin procesar"

Pasó una cumbre más entre la UE y América Latina, y el tono general de su eco en los medios es de poco avance en la asociación estratégica. En los tres grandes temas de la cumbre –el combate de la pobreza, el cambio climático y las relaciones comerciales- los resultados son escasos. Tampoco cabía esperarlos, las cumbres se mueven en el importante terreno de las relaciones políticas y el contacto directo entre líderes. “Eso no excluye que los resultados vengan ahora, en los próximos años”, resaltó Federico Foders, catedrático de las Universidades de Kiel y Colonia e investigador del Instituto de Economía Mundial de Kiel, con quien DW-WORLD conversó al respecto.

La nueva postura que se lee entre líneas es que si no avanzamos en las negociaciones de la UE-América Latina como bloque, avancemos bilateralmente. Y el “país modelo” en la región, Chile, efectivamente ha avanzado. ¿Es éste el camino para todos?

No sólo Chile, también México tiene acuerdo bilaterales, y efectivamente andan muy bien. Pero hay que decir que esos tratados han nacido de la imposibilidad de poder seguir negociando con bloques latinoamericanos y que no significan que no se vaya a seguir un tratado de libre comercio entre ambos bloques.

Este asunto no atañe únicamente a las negociaciones EU-LA sino que está íntimamente ligado a las negociaciones de la Organización Mundial del Comercio. La Ronda de Doha está bastante paralizada y sólo habrá progreso entre EU-LA si las negociaciones multilaterales tienen éxito. El que hayan andado muy mal en los últimos años, ha impedido que las otras negociaciones avancen.

¿Qué intereses hay a favor y en contra de la Ronda de Doha y cómo se opone esto a los acuerdos bilaterales?

El avance de las negociaciones de Doha tiene que ver con que se abra el mercado europeo de la agricultura. Ése es el único sector europeo que aún está protegido; los aranceles europeos andan del 2 al 3%, lo que significa que nos enfrentamos a una economía abierta con excepción de la agricultura.

Y es eso precisamente lo que los países latinoamericanos piden: un mejor acceso a los mercados agropecuarios dentro de la Unión Europea. Hasta la fecha, no ha podido responder a ese deseo. Esto se ha ligado ahora a crisis alimentaria mundial, a la crisis energética y el asunto del bioetanol –cuyo mayor productor es Brasil con su caña de azúcar. Yo creo que la UE en un futuro va a estar obligada a reducir la protección de la agricultura para poder responder a las actuales crisis tanto en el campo alimentario como en el campo energético.

En ese contexto una liberalización de los mercados europeos sí beneficiaría a América Latina, Sin embargo, si en ciertos países se pierde la producción por falta de infraestructura para llevar los productos a los centros de consumo de qué sirve liberalizar aranceles en Europa…

El tema de infraestructura es muy importante. También en ese ámbito la UE puede ser de gran ayuda para LA. Existe el Banco Europeo de Inversiones, activo en LA; además varios países de la UE son miembros del Banco Interamericano de Desarrollo, que financia proyectos de infraestructura. Su objetivo es facilitar la exportación de materias primas y otros productos. En el campo del desarrollo de la infraestructura, la cooperación entre Europa y LA tiene un gran futuro. La prueba es que China ha comenzado hace unos 5 años a invertir en infraestructura para poder facilitar la exportación de materia prima de LA a China.

Europa esperó demasiado o no vio las oportunidades. Ahora nos encontramos con la sorpresa del alto precio de las materias primas, un incremento que se mantiene desde el 2002, es decir un boom aparentemente sostenible. Hay entonces un incentivo –que antes no había- para invertir en este campo.

El volumen de intercambio comercial de la Unión Europea hacia América Latina y al revés, en realidad, no es llamativo. Este nuevo interés, sobre el papel hasta ahora, ¿se debe mayormente a la presencia del Asia en Latinoamérica?

No creo que sea el único factor. El hecho básico es que los países miembros de la UE no están bien dotados con materias primas, y que UE está siempre bajo la presión de buscar fuentes. En un mundo en el cual el valor de las materias primas no es muy alto, el problema no lo es tanto. En el mundo actual –que compartimos con China e India con alta demanda de materia prima- hay de pronto una competencia por las fuentes. Ésa es la razón fundamental. No hay que olvidarse que extraer y producir materia prima requiere una cantidad de tecnología que en AL no existe o sólo en parte. Y los países asiáticos no pueden proveerla, de la manera que los europeos podrían. Por ambos lados hay incentivos para cooperar.

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