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El Mundo

Turquía: ¿Queda una oportunidad para la paz?

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, puso término al proceso de paz con los kurdos. Seda Serdar se pregunta si realmente es el fin de las negociaciones entre Ankara y la minoría kurda.

Antes del atentado suicida de Suruc, el partido gobernante turco, AKP (Partido de la Justicia y el Desarrollo), estaba negociando con todos los partidos políticos en busca de formar coalición. Pero Suruc lo cambió todo. Ahora la atención está puesta en el combate activo contra el “Estado Islámico” y en las simultáneas acciones de represalia contra la organización terrorista PKK (Partido de los Trabajadores del Kurdistán), que a su vez también lleva a cabo atentados dentro de Turquía.

Al partido moderado pro-kurdo HDP (Partido Democrático de los Pueblos), en la oposición, se le reprocha con razón no mostrar públicamente indignación por los ataques del PKK, que recuerdan el conflicto de la década de 1990. Nadie desea que vuelvan esos tiempos de inseguridad cotidiana y numerosas víctimas fatales. Por eso, es fundamental una solución al conflicto que se prolonga ya por tanto tiempo. Pero no es ningún secreto que el proceso de paz ya mostraba grietas antes de que Erdogan anunciara claramente su fin este martes.

El presidente Erdogan demanda que se levante la inmunidad parlamentaria de políticos kurdos que mantengan relaciones con grupos terroristas; una clara alusión a los dirigentes del HDP. El jefe de ese partido moderado, Selahattin Demirtas, respondió anunciando que los 80 parlamentarios de su colectividad habían solicitado ser despojados de su fuero. Este enfrentamiento atiza la discusión, y aleja aún más a Turquía de una solución.

Cuestión de estabilidad

Con semejantes provocaciones, el AKP se aprovecha de la situación actual de Turquía. Y lo hace con la esperanza de que los votos del HDP puedan volver a pertenecerle pronto, en el caso de que se lleven a cabo elecciones anticipadas.

Seda Serdar, jefa de la redacción turca de DW.

Seda Serdar, jefa de la redacción turca de DW.

Por otra parte, la impulsiva reacción de Demirtas –por astuta que pueda parecer a primera vista- no aporta a la estabilidad política del país. Tampoco ayudan las demandas del MHP (Partido del Movimiento Nacionalista) de prohibir el HDP.

Sin embargo, mientras la agenda turca se ve dominada por las recriminaciones, las negociaciones de coalición siguen adelante en silencio. El CHP (Partido Popular Republicano) y el AKP ya se han reunido dos veces a negociar. Si se llegara a un acuerdo, se formaría rápidamente una coalición. Si no, se celebrarán pronto elecciones anticipadas. Un plan que el AKP viene acariciando desde hace tiempo.

El AKP no quedó contento con el resultado de las elecciones de junio y su caída del trono de partido único de gobierno. En Turquía se discute ahora desesperadamente sobre cómo ha de seguir el proceso de paz. Pero todos los partidos deberán tranquilizarse primero y concentrarse en el próximo paso importante: una coalición que funcione.

Los jefes de los partidos de oposición deben pensar en los tiempos previos a los comicios; en su compartido rechazo al AKP y la esperanza de cambios a él ligada. Con otras palabras: se deberá discutir sobre el proceso de paz una vez que se haya formado una nueva coalición. Entonces, no solo tendrán que asumir su responsabilidad quienes respaldan el terrorismo, sino también todos aquellos culpables de corrupción y otras actividades ilegales.

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