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Economía

TTIP: negociaciones estancadas

Pese a que Alemania se beneficia de la globalización, la oposición en ese país a la propuesta de tratado de libre comercio TTIP es fuerte. Alemania y Francia no están satisfechas y exigen mayores concesiones a EE. UU.

El cartel reza: uno gana, todos los demás pierden.

El cartel reza: uno gana, todos los demás pierden.

El balance que el vicecanciller alemán, Sigmar Gabriel, hace del tratado de libre comercio TTIP entre la Unión Europea y Estados Unidos, tras diez rondas de negociaciones, es sobrio: “Prácticamente no hemos avanzado”. Según Gabriel esto se debe a “fuertes intereses económicos”. “Europa es reticente a negociar la apertura de los mercados agrarios, y EE. UU. no quiere abrir su mercado del sector servicios”, dijo el vicecanciller.

Gabriel no cree que las negociaciones vayan a recibir un nuevo impulso antes de las elecciones presidenciales en EE. UU., en noviembre de 2016. La canciller alemana, en cambio, apenas exigió que los rasgos fundamentales del acuerdo se negocien hasta finales de año.

Francia no apoyará “acuerdo desequilibrado”

Matthias Fekl no descarta una suspensión de las negociaciones.

Matthias Fekl no descarta una "suspensión" de las negociaciones.

Por su parte, el Secretario de Estado francés encargado del Comercio Exterior, Matthias Fekl, critica que EE. UU. exija mayores concesiones a la UE, sin ofrecer contraprestaciones a cambio. Según Fekl, la Comisión Europea ha hecho grandes concesiones en la apertura del sector europeo de servicios. Además, Europa le ha ofrecido a EE. UU. eliminar casi todas las barreras arancelarias. No obstante, faltarían ofertas de este tipo del lado estadounidense. Fekl incluso ya no descarta “una suspensión de las negociaciones”. “De ningún modo, Francia apoyará un acuerdo desequilibrado”, afirmó.

Quien fija los estándares, domina el mercado

Pascal Lamy, excomisario de Comercio de la UE y director general de la Organización Mundial del Comercio (OMC), aclara que, a estas alturas, las negociaciones del TTIP ya no giran en torno a temas como la eliminación de las barreras arancelarias entre los socios de comercio, sino en torno a la adaptación de los estándares de producción, las normalizaciones y certificaciones.

Al respecto, el político cristianodemócrata Friedrich Merz señala que la decisión sobre “la norma de calidad de un enchufe, de la conexión de una computadora o del componente de un aparato electrónico” es “altamente política”. “Aquellos que hoy fijan los estándares mañana dominarán los mercados”, explica Merz.

¿Un Tribunal de Comercio a largo plazo?

Un aspecto altamente polémico del debate sobre el TTIP es la introducción de tribunales privados especiales para mediar entre inversionistas extranjeros y los Gobiernos. A principios de año, Sigmar Gabriel y su colega francés Matthias Fekl propusieron como alternativa la creación de un Tribunal de Comercio. A diferencia de los tribunales privados de arbitraje, este se regiría por reglas de transparencia y admitiría el recurso de revisión.

“No podemos aceptar que empresas multinacionales ataquen y demanden a los Estados ante tribunales privados, porque no les gustan las decisiones legítimas y democráticas”, dice Fekl. En este punto, Alemania y Francia van de la mano. También el ministro de Economía alemán, Sigmar Gabriel, señaló que los tribunales de arbitraje privados no formarán parte de ningún acuerdo.