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Economía

Trump recibe a Xi, su acreedor

Por primera vez se reúnen Donald Trump y Xi Jinping, los presidentes de las mayores potencias económicas del mundo. Tienen ideas diferentes en lo que respecta a la libertad comercial y uno le debe dinero al otro.

Donald Trump considera que su país es víctima del libre comercio. Estados Unidos compra mucha mercancía en el exterior, pero vende relativamente poca. El resultado es un abultado déficit en la balanza comercial, que ascendió a unos 750 mil millones el año pasado. Algo que Trump encuentra injusto.

En lo que respecta al intercambio de servicios, Estados Unidos tiene en cambio un superávit cercano a los 250 mil millones, lo que reduce el déficit total a unos 500 mil millones. Pero eso le sigue pareciendo injusto a Trump.

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Dichas cifras  reflejan el declive de la industria estadounidense, el traslado de fábricas al exterior y la pérdida de millones de puestos de trabajo. Tal situación fue tema en la campaña electoral, en la que Trump prometió cambiar el asunto.

Millonario agujero

De ahí que Trump critique a los países con los que Estados Unidos tiene un mayor déficit, como Alemania y Japón, pero sobre todo China. A 347 mil millones de dólares ascendió el déficit del intercambio de mercancías con el gigante asiático el año pasado. Son ingresos a  los que Pekín no puede renunciar, máxime ahora que su economía ya no crece con tanto vigor.

Ya en la antesala, Trump calificó su reunión con Xi Jinping de "difícil”. Su ministro de Comercio, Wilbur Ross, habló incluso de una "guerra comercial” que enfrenta a ambos países "desde  hace décadas”.

Gracias a la mano de obra barata, China se convirtió en el taller del mundo y fabrica casi de todo lo que compran los consumidores estadounidenses, desde camisetas hasta iPhones. Las empresas estadounidenses aceleraron el proceso mandando a fabricar sus productos en China, como Apple.

La alternativa proteccionista

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EE. UU. contra China

Trump podría ahora tratar de encarecer los productos chinos y dificultarles la entrada al mercado estadounidense con aranceles y otras barreras. Xi tendrá dificultades para convencer a Trump de desistir, estima Holger Grög, del Instituto de la Economía Mundial, de Kiel: "Estados Unidos se volverá más proteccionista, precisamente en lo que respecta al comercio con China, y quizá también en el comercio con la UE”, señaló a DW.

Uno de los reproches lanzados por Trump a China se refiere al dumping. Estados Unidos podría defenderse con aranceles punitivos. Pero, aún sin sospechas de dumping, podría aumentar las tarifas aduaneras, que en parte están muy por debajo de los límites permitidos por la Organización Mundial de Comercio. Así lo indica Erdal Yalcin, del centro Ifo de Economía Exterior, en Múnich. "Eso desgraciadamente tiene por consecuencia que el comercio puede de pronto ser lastrado con costos que hasta ahora no existían, incluso sin romper las reglas de la OMC”. Pero esos márgenes no serían suficientes para anular las ventajas de los chinos en cuanto a costos de producción. Eso solo se lograría con un aumento de aranceles muy superior a lo permitido por la Organización Mundial de Comercio.

En su campaña electoral, Trump dijo que no tendría problema en violar las reglas de la OMC o abandonar incluso la organización. Sin embargo, Yalcin piensa que eso era mera retórica.  En Estados Unidos siempre ha regido el principio de respetar los tratados vigentes.

Donald Trump y Xi Jinping

Trump y Xi Jinping: visiones divergentes.

Deudor y acreedor

Una escalada de la pugna comercial tampoco sería aconsejable, dado que China se cuenta entre los principales acreedores de Estados Unidos. "Los chinos podrían reclamar la devolución de todo el dinero”, señala Holger Grög, agregando: "Ese es un factor político importante que tienen en la manga, y que podría ser utilizado”.

Pero probablemente no se llegue a tanto. A fin de cuentas, los chinos tienen interés de resguardar sus inversiones. Yalcin ve pues margen para el entendimiento: "Para ambas partes hay estrategias win-win muy concretas. Y en la mesa de negociaciones, estas son más importantes que las escapadas retóricas”.

Autor: Andreas Becker (ERS/ CP)

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