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América Latina

Temas del Papa en México: inmigración, narco e indígenas

La visita del Papa Francisco a México del 12 al 18 de febrero va a estar marcada por dos eventos singulares: la reunión con el patriarca Cirilo en Cuba y una misa en la frontera entre México y Estados Unidos.

Antes de aterrizar en Ciudad de México, el avión que lleva a Jorge Mario Bergoglio desde Roma hará una parada en el aeropuerto internacional de La Habana, donde además del presidente cubano, Raúl Castro, también le recibirá Cirilo, patriarca de Moscú y de toda Rusia, que esos mismos días se encuentra haciendo una gira por varios países latinoamericanos.

Los dos líderes religiosos tienen previsto reunirse durante dos horas y firmar luego una declaración conjunta. Será la primera vez en la historia que un obispo de Roma mantenga una audiencia con el máximo jerarca de la más numerosa de las comunidades eclesiásticas ortodoxas y a la que pertenecen unos 200 millones de fieles. La cita supone un hito en el diálogo entre las dos Iglesias tras casi un milenio de separación.

“En una situación mundial terrible, como se ve en Siria, Oriente Medio y Ucrania, es importante que las dos Iglesias encuentren un lenguaje común y ofrezcan un testimonio conjunto de paz y de espiritualidad”, dice el cardenal Walter Kasper, presidente emérito del Pontificio Consejo para la Unidad de los Cristianos.

Una comunidad en dos países

El otro evento histórico de la visita tendrá lugar el miércoles en Ciudad Juárez, última etapa del viaje antes de volver a Roma. En esta urbe célebre por los asesinatos de mujeres, Jorge Mario Bergoglio oficiará una misa en la que los fieles estarán divididos a uno y a otro lado de la frontera que separa México de Estados Unidos. “Será una misma comunidad separada en dos países”, cuenta el portavoz vaticano, el jesuita Federico Lombardi, quien reconoce que resulta difícil encontrar un precedente en una ceremonia religiosa presidida por un obispo de Roma.

Bergoglio tiene un enorme interés por visitar Ciudad Juárez para conocer de primera mano el lugar por el que pasan miles de inmigrantes latinoamericanos en su camino hacia Estados Unidos, muchos de los cuales sufren terribles vejaciones o incluso se dejan la vida durante el viaje. A Francisco le hubiera gustado comenzar su viaje a Estados Unidos del pasado mes de septiembre entrando en su territorio desde Ciudad Juárez, como un inmigrante más.

Con los de los desaparecidos

En la misa que oficiará el Papa en la urbe más poblada del Estado de Chihuahua participarán los familiares de los 43 estudiantes de Ayotzinapa desaparecidos en septiembre de 2014, así como los allegados de otras víctimas del narco. Ocuparán las primeras filas, pero no está previsto que el Pontífice se reúna con ellos. Tampoco está en su agenda ningún encuentro con personas que hayan sufrido abusos sexuales por parte de sacerdotes o religiosos cuando eran niños, como le habían pedido algunos colectivos.

Francisco visitará los dos polos geográficos de México, pues también viajará al Estado sureño de Chiapas, deteniéndose en Tuxla Gutiérrez y en San Cristóbal de las Casas. En esta última ciudad está previsto una ceremonia junto a los pueblos indígenas en la que entregará un documento que permite la celebración de misa en sus propias lenguas. Fronterizo con Guatemala, Chiapas es la puerta de entrada a México de los inmigrantes centroamericanos en su camino hacia Estados Unidos.

Según explicó él propio Bergoglio en un mensaje en video que le envió hace unos días a los mexicanos, su mayor deseo es visitar la basílica de la Virgen de Guadalupe, patrona de América. El sábado celebrará una misa en su templo en Ciudad de México. Las otras dos etapas del viaje son Ecatepec y Morelia.