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“Tabaré sigue bajo la sombra de Mujica”

Viola Traeder (ERS)1 de marzo de 2016

Tras cumplir un año en el sillón presidencial, la aprobación de la gestión de Tabaré Vázquez ha caído en picada. Expertos consultados por DW analizan los primeros doce meses de gobierno del mandatario uruguayo.

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Tabaré Vázquez
Tabaré VázquezImagen: Rojo/AFP/Getty Images

El primero de marzo de 2015, Tabaré Vázquez asumió por segunda vez la presidencia de Uruguay. “Hoy la vida me da una segunda oportunidad”, dijo en aquel momento. ¿Ha sabido aprovechar esa oportunidad? Según una reciente encuesta, tras su primer año al frente del Gobierno solo un 28 por ciento aprueba su gestión, mientras que un 35 por ciento la considera “mala o muy mala”. Al cumplir un año en el sillón presidencial, la popularidad de su antecesor, José Mujica, rondaba en cambio el 60 por ciento.

A juicio de Klaus Bodemer, investigador sénior asociado del Instituto de Estudios Globales y Regionales GIGA, la caída de la popularidad de Tabaré Vázquez se debe a factores personales, por un lado, y estructurales, por otro.

“Sigue bajo la sombra de Mujica, una personalidad excepcional que gozó de una extraordinaria popularidad tanto a nivel nacional como internacional. Tabaré no tiene esa cercanía con el pueblo. También es carismático, pero a la vez es una persona muy pragmática, realista”, dice Bodemer en entrevista con Deutsche Welle. Por su parte, Kristin Wesemann, directora de la oficina uruguaya de la Fundación Konrad Adenauer, destaca que la imagen de Vázquez “es menos populista que la del expresidente Mujica y comparada con la de otros presidentes de América Latina”.

Un balance “positivo”

En general, el balance que el politólogo alemán hace del primer año de gobierno de Vázquez es “positivo”. No obstante, en los últimos doce meses, una serie de factores dificultaron su gestión: desplazamientos dentro del partido gobernante Frente Amplio, condiciones económicas externas adversas y un auge de la derecha en varios países latinoamericanos.

Hace un año Tabaré Vázquez asumió por segunda vez la presidencia de Uruguay.
Hace un año Tabaré Vázquez asumió por segunda vez la presidencia de Uruguay.Imagen: Rojo/AFP/Getty Images

Bodemer hace especial hincapié en la creciente recesión en Brasil, que afecta fuertemente a Uruguay. “Las condiciones para ejercer una política generosa han empeorado notablemente. Se ha vuelto difícil implementar programas ambiciosos en materia de política educacional, social y ecológica”, acota.

Kristin Wesemann sostiene que “Vázquez comenzó una segunda presidencia cargada de desafíos y problemas generados en los años previos: sospechas de corrupción en empresas estatales, grandes vacíos en la educación nacional, divisiones dentro del partido gobernante, entre otros”.

Actualmente, uno de los mayores retos a nivel nacional consiste en aprobar el presupuesto estatal, que se fija para los cinco años que dura la legislatura. El margen para financiar las promesas electorales se ha vuelto estrecho: “Esto afecta sobre todo la introducción del Sistema Nacional Integrado de Cuidados (SNIC) y, en general, el aumento de los gastos en el sector de la educación”, explica el investigador del GIGA. Asimismo, las relaciones con los poderosos sindicatos de la educación y de la salud son muy tensas.

Continuidad y nuevos acentos

Hace un año, Tabaré Vázquez prometió dar continuidad a la política social de Mujica. Si bien el actual mandatario tampoco se ha opuesto a la legalización de la marihuana –uno de los proyectos más emblemáticos de su antecesor–, “a nivel personal la rechaza y no cree que vaya a funcionar”, dice Klaus Bodemer y agrega que el oncólogo, de 76 años, también está en contra del matrimonio entre personas del mismo sexo, así como del aborto.

A nivel regional, desde que Mauricio Macri asumió la presidencia de Argentina, las relaciones bilaterales entre ese país y Uruguay han cobrado nueva vida, dejando atrás un largo capítulo de tensa vecindad. “Es paradójico, puesto que Macri no es precisamente un portavoz de la izquierda. Pero Tabaré practica una política abierta, incluso hacia su propia oposición. Se podría decir que se entiende mejor con Macri que con Cristina Fernández de Kirchner”, señala Bodemer.

También Wesemann saluda “la apertura hacia los demás países de la región, sobre todo hacia Argentina. Esto repercute en la consolidación del Mercosur y en la relación de éste con Europa”.