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Economía

Strauss-Kahn: los desequilibrios no son nuevos

En entrevista con Deutsche Welle, el presidente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominique Strauss-Kahn, habla sobre la necesidad de seguir reformando el sistema financiero y el papel de su institución.

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Strauss-Kahn: “¡Aquí hace falta una intervención quirúrgica!”

Miodrag Soric, director del estudio de Deutsche Welle en Washington, entrevistó al presidente del Fondo Monetario Internacional, Dominique Strauss-Kahn.

Deutsche Welle : En este momento estamos atravesando no una, sino muchas crisis; en Japón, en el norte de África y el Medio Oriente… ¿Qué efecto tienen estas crisis sobre el trabajo del Fondo Monetario Internacional?

Dominique Strauss-Kahn, Chef des Internationalen Währungsfonds IWF, und Miodrag Soric, DW-Studioleiter Washington

El presidente del Fondo Monetario Internacional, Dominique Strauss-Kahn (izquierda) y Miodrag Soric, de Deutsche Welle.

Dominique Strauss-Kahn : Es un hecho que el acontecer internacional incide sobre nuestro trabajo. Las aspiraciones de libertad de los ciudadanos son bienvenidas, por un lado, pero ellas pueden propiciar problemas económicos, por otro. Eventualmente, todo lo que está ocurriendo actualmente puede tener un efecto negativo sobre el proceso de recuperación de la economía global. De ahí que observemos el desarrollo de los acontecimientos en el mundo con escepticismo.

A su juicio, ¿cuáles son los desafíos más grandes que la economía mundial tiene por delante?

Nosotros pronosticamos un índice de crecimiento promedio del 4,5 por ciento para la economía global este año. Esa tendencia abarca desde países con un grado de crecimiento muy pequeño –Europa sin incluir a Alemania– hasta aquellos con economías florecientes, como ciertos países de América Latina y Asia, donde se corre el peligro de un sobrecalentamiento coyuntural de la economía. Estas nuevas discrepancias pueden generar desequilibrios que, a su vez, pueden convertirse en el germen de nuevas crisis.

¿Qué hemos aprendido de la crisis financiera?

Aprendimos muchas lecciones, sobre todo en lo que se refiere a la imperiosa necesidad de trabajar en conjunto. Si en esta oportunidad evitamos caer en una gran depresión fue sólo porque tuvo lugar una cooperación sin precedentes, dentro y fuera del marco del G-20. También nos percatamos de hasta qué punto lo que ocurre en un lugar del planeta –como la crisis del mercado inmobiliario estadounidense, por ejemplo– puede convertirse en un problema global. La globalización financiera genera nuevas reglas de juego.

La economía de China se fortalece cada vez más, incluso en comparación con la de Estados Unidos. ¿Qué significa eso para el futuro de la economía mundial?

Es fácil decir que Estados Unidos se debilita mientras China se fortalece porque es cierto. De momento, la prueba de fuerzas favorece a las economías emergentes, China, India, Brasil… ¡Y está bien que así sea! Pero Estado Unidos y la Unión Europea constituyen, por separado, entre un quinto y un cuarto de la economía mundial, y yo creo que eso seguirá siendo así por mucho tiempo.

¿Puede el Fondo Monetario Internacional intervenir para corregir los desequilibrios en materia comercial, como los que existen entre Estados Unidos y China?

Esos desequilibrios no son nuevos; ellos ya existían antes de la actual crisis financiera. Y tampoco se reducen al ámbito del comercio; hay desequilibrios que tienen que ver con las corrientes financieras. Lo que se debe hacer es definir un modelo de crecimiento sostenible que funcione a escala global, porque las directrices predominantes en este momento no son sostenibles. Una apertura del mercado de capitales chino que permita invertir en ese país es una cuestión tan importante como la del comercio.

¿Cree usted que el sistema monetario global deba ser reformado? Y, de ser así, ¿cómo debe ser reformado?

Debe ser reformado constantemente y adaptarse siempre al estado de la economía. Nada garantiza que un sistema creado hace décadas funcione perfectamente en la actualidad. Avanzar hacia un sistema en donde no solamente el dólar, sino varias monedas sirvan como monedas de reserva, constituye un cambio mayúsculo. La segunda gran reforma pasa por ajustar el papel que el Fondo Monetario Internacional ha desempeñado hasta ahora; una de sus nuevas responsabilidades puede ser propiciar la liquidez de los países.

El Fondo Monetario Internacional puede hacerlo implementando medidas que ayuden a los países a incrementar sus reservas y estabilizar sus recursos para que estén mejor protegidos frente a crisis surgidas más allá de sus fronteras. Eso es algo que países como México, Polonia y Colombia han solicitado. Muchas veces se olvida que el Fondo Monetario Internacional es una suerte de alcancía común, una institución multilateral, una red de seguridad financiera internacional.

¿En qué forma debe seguirse reformando el sistema bancario internacional?

¡Allí hace falta una intervención quirúrgica, y no solamente en el sistema bancario! También el sistema financiero necesita ser reformado, y eso incluye al sistema bancario fantasma, a aquellas entidades que no son bancos, sino institutos financieros. Necesitamos más esfuerzos que conduzcan a la regulación desde adentro y más supervisión, cosa que, para mí, es más importante aún que la regulación. Y es que de nada sirve tener regulaciones si no se vigila que éstas se cumplan. La crisis inmobiliaria estadounidense del 2007 y el 2008 tuvo lugar por falta de supervisión.

¿Puede la inflación convertirse en un problema?

La inflación sólo será un problema en las economías florecientes; un problema causado precisamente por un crecimiento económico demasiado acelerado. En cambio, estamos lejos de experimentar inflación en sistemas económicos adelantados. Si usted me pregunta cómo se verá el panorama de aquí a diez años, tendré que contestarle que no lo sé. Pero, en el futuro cercano, la inflación no es una amenaza para nosotros.

Autores: Miodrag Soric / Evan Romero-Castillo
Editor: Pablo Kummetz

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