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Política

Siria: víctima de los intereses ocultos de las potencias

Desde hace seis años, Siria es presa de una guerra encarnizada. Lo que comenzó como protesta pacífica contra al Assad, degeneró en una guerra de poder de las potencias extranjeras.

En muchas partes del mundo árabe, la breve primavera de 2011 se convirtió desde hace tiempo en un rudo invierno: en Egipto gobierna el general Sisi, en Baréin sigue en el trono la dinastía de al Jalifa. En Libia, tras el derrocamiento de Gadafi, reina el caos. Pero en comparación con Siria, la situación del resto de dichos países se difumina. Lo que comenzó como una protesta pacífica en marzo de 2011, se convirtió en un conflicto brutal, que entretanto dura más que la Segunda Guerra Mundial y, según las estimaciones de la ONU, se ha cobrado la vida de más de 400.000 personas. Además ha desencadenado la mayor catástrofe de refugiados de la actualidad. Más de la mitad de los 21 millones de sirios ha abandonado sus hogares, más de 4 millones, el país.

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Seid Ra'ad al-Hussein, Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU, describió en Ginebra esta semana el conflicto sirio como "la peor catástrofe causada por seres humanos tras la Segunda Guerra Mundial”. El país ha acabado siendo una cámara de tortura.

Violencia extrema y sistema de recompensas

El gobernante Bashar al Assad, al igual que su padre Hafiz al Assad, ha ordenado que el Ejército dispare a su propio pueblo, que lluevan bombas, que se torture, encarcele y asesine a personas con otras convicciones. O, como explica el experto Yezid Sayigh, del Carnegie Middle East Center: "Tanto el padre como el hijo han demostrado su disposición a usar la extrema violencia” y añade que "los Assads, como la mayoría de los gobiernos, se han asegurado el consentimiento de la población a través de la repartición de recompensas sociales y económicas”.

Turquía y las monarquías del Golfo Pérsico, por su parte, decidieron demasiado pronto establecer una solución para el conflicto sirio sin Assad, bloqueando así el camino de las negociaciones. Sayigh confirma que tanto los gobiernos occidentales como las monarquías del Golfo Pérsico siguieron sus propios objetivos e, independientemente de los otros países, financiaron a diversos grupos sin haberse puesto de acuerdo previamente.

Las intenciones ocultas de EE.UU. de desestabiliazar a Siria

Estados Unidos parece también haber puesto negativamente su granito de arena. Supuestamente hay serios indicios de que Estados Unidos, incluso mucho antes de 2011, ha ido trabajando en desestabilizar a Siria. Por ejemplo, en uno de los cables del encargado de negocios de la Embajada de Estados Unidos en Damasco, William Roebuk, publicado por Wikileaks se puede leer que "creemos que la flaqueza de Bashar radica en su comportamiento ante las situaciones peligrosas. Situaciones de conflicto, ya sean supuestas o reales, como los conflictos entre las reformas económicas, las autoridades corruptas, la cuestión de los kurdos y la amenaza potencial para el régimen por el aumento de la presencia de extremistas islamistas. Este es el resumen de nuestras estimaciones sobre sus puntos débiles y sugerimos fomentar, a través de la correspondiente acción, la probabilidad de que se produzcan tales sucesos”. En ese mismo cable, Roebuk apela por avivar las tensiones entre sunitas y chiítas.

Geoestrategia

"Es importante que se considere el conflicto sirio como el último capítulo de una larga batalla por el Oriente Medio, pero sobre todo, por el petróleo, el gas y las vías de transporte”, comenta el politólogo Joerg-Michael Dostal. Siria, según el experto, se halla desde 1956 fuera del ámbito de influencia. En el país se han llevado a cabo varios intentos de golpe de Estado con implicación estadounidense con el fin de cambiar esta situación. Siria, Rusia e Irán forman, desde 1980, una alianza defensiva, que al mismo tiempo supone una espina clavada para Washington. El apoyo de ambos países y la Hezbolá desde el Líbano han asegurado hasta ahora la supervivencia de Siria.

La oposición, por su parte, da marcha atrás. El experto Saygh cree que "Estados Unidos, los europeos, los sauditas, los cataríes y, desde el pasado verano, Turquía, han adoptado la siguiente postura: Hemos hecho todo lo posible. No podemos ni podremos hacer más. A partir de ahora esperamos que se acabe la violencia, pero no emprenderemos nada para garantizar dicha situación”. Saygh no cree que en Ginebra se firmará un acuerdo de paz, sino que el régimen de al Assad se seguirá perpetuando.

¿El papel de Europa?

Aunque la violencia durará todavía algunos años, la cuestión sobre la reconstrucción en mucha partes del país sigue estando en la mira. El experto en Medio Oriente exige que los europeos pongan fin a las sanciones a Siria y que inviertan en el sistema educativo del país. "Tenemos que tener en cuenta que el extremismo islámico florece debido al derrumbamiento del sistema educativo”, declaró el experto. Federica Mogherini, alta representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, explicó esta semana que se está preparando para ofrecer no solo ayuda humanitaria, sino también desempeñar el papel de actor político. Y esto estaría bien, ya que el drama sirio tiene lugar ante las puertas de Europa.

Matthias von Hein (rmr)

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