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Alemania

¿Se puede ayudar a morir?

El suicidio asistido es tema de debate este viernes en la cámara de los estados federados de Alemania, en medio de la polémica desatada por la ayuda prestada por un ex ministro hamburgués a una anciana que quería morir.

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Morir no es cosa fácil.

El caso levanta olas. Y con razón. Una mujer, de 79 años, que se quitó la vida hace unos días, con la asistencia de un ex ministro del gobierno regional de Hamburgo. Roger Kusch no participó activamente en el hecho, sino que explicó a la anciana cómo podía llevar a cabo sus planes. Y quiso cubrirse las espaldas grabando las conversaciones con la mujer, en las que queda en evidencia su lucidez y su determinación.

¿Derecho a morir?

Uno de los elementos más notables de este caso es que la suicida no padecía de ninguna enfermedad terminal ni de dolores que hicieran insostenible su estado. A la anciana, sin hijos, le daba horror acabar en un asilo, sin poder valerse por si misma, y optó por poner fin a sus días por propia voluntad. Es decir, ejercer su derecho a morir, como lo señaló Kusch.

Este caso vuelve a poner sobre el tapete un tema tabú, que a estas alturas se vuelve insoslayable. El terreno legal es, por decir lo menos, nebuloso. Si bien la eutanasia activa está prohibida, hay un vacío en lo que respecta a la asistencia indirecta. ¿Se puede penalizar, por ejemplo, a quien no ayuda a apretar el gatillo, pero explica al suicida cómo se utiliza un arma?

La discusión, como se ha evidenciado, sobrepasa el ámbito de los enfermos desahuciados o aquellos que se mantienen con vida en forma artificial, es decir, va más allá del tradicional concepto de eutanasia. Se trata pues, en términos absolutos, del derecho al suicidio y la posibilidad de buscar apoyo para cometerlo.

Propuestas de penalización

Symbolbild Sterbehilfe

Se intenta penalizar a organizaciones que ayudan a morir, como la suiza Dignitas, que también tiene una filial en Alemania.

Por lo pronto, el tema se debate ahora en el Bundesrat (cámara de los estado federados), una propuesta de penalizar la asistencia organizada o comercial a suicidas, con multas o hasta tres años de prisión. Además se quiere sancionar a quienes funden una asociación cuyo objetivo o actividad apunte a dar a terceros la oportunidad de suicidarse, o lucren con actividades de este tipo.

Si la moción tiene éxito en el Bundesrat, el proyecto será enviado al parlamento federal (Bundestag) para que legisle al respecto. Desde ya, la canciller Angela Merkel se ha manifestado claramente en contra del suicidio asistido, en cualquiera de sus formas y bajo cualquier circunstancia.

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