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Política

Rumania: manifestantes exigen mano dura contra la corrupción

La prevaricación no puede ser nunca un delito menor, dice Rainer Arnold, presidente del grupo parlamentario germano-rumano. Este socialdemócrata explica cómo evalúa la actual crisis en Rumania.

DW: A pesar de las mayores protestas callejeras en Rumania desde el derrocamiento del dictador Ceausescu en 1989 y lde a crítica internacional, el gobierno rumano sigue rechazando derogar el polémico decreto de emergencia que, entre otras cosas, suaviza la legislación anticorrupción. ¿Cómo evalúa estos hechos?

Rainer Arnold: Rumania había ido por el buen camino en términos de lucha contra la corrupción, y el Gobierno quiere cambiar ahora ese rumbo. Pienso que debe rectificar. Justo porque esta administración obtuvo buenos resultados en las elecciones y tiene, por ello, la responsabilidad de no seguir dividiendo al país, sino de aunarlo. Y lo que el Gobierno está haciendo ahora es dividir a su sociedad.

Además, perjudica a la democracia cuando el Gobierno en principio declara que la prevaricación es un delito menor, porque definitivamente es un acto reprobable independientemente de la magnitud de los daños. Espero que el gobierno rumano envíe este claro mensaje y no haga lo contrario.

La democracia requiere transparencia y, antes de tomar decisiones, los asuntos se deben debatir abiertamente. Pero, en este caso, el decreto de emergencia se realizó de la noche a la mañana y esto es totalmente inaceptable en un Estado democrático.

Rainer Arnold en el Parlamento.

El socialdemócrata Rainer Arnold en el Parlamento.

Las embajadas de Alemania, Estados Unidos, Francia, Canadá, Bélgica y Holanda en Rumania exigieron al gobierno rumano que no diera marcha atrás en la lucha contra la corrupción y expresaron su "profunda preocupación”. ¿Qué puede hacer Alemania en el contexto de la crisis actual en Rumania?

Puede hacer exactamente lo que hacen los embajadores: expresar su opinión ante los gobernantes y a nivel de partido. Y también exigir que el gobierno rumano derogue dicho decreto.

El presidente rumano, Klaus Iohannis, anunció que tiene la misión de restablecer el Estado de derecho. Exige la anulación del decreto y se puso en contacto con el Tribunal Constitucional. ¿Qué le parece su postura?

Como presidente tiene, sobre todo, la responsabilidad de mantener unida a la sociedad. Y estará a su altura si le envía mensajes claros. La verdad es que aplaudo mucho esta decisión. Además, como presidente está por encima de las riñas entre los partidos políticos.

¿Cómo es el ambiente que se respira en el grupo parlamentario germano-rumano? ¿Qué papel desempeña allí la crisis política actual en Rumania?

Nos preocupa mucho, porque el tema de la lucha contra la corrupción tenía un valor importante en cualquier reunión con los colegas rumanos. Y por eso nos importa el asunto. Esperemos que se rectifique este error.

¿Qué significado tiene la crisis en Rumania para la estabilidad en la parte este de la UE?

Si el gobierno rumano no rectificara con este asunto, sería nefasto para la democracia en Rumania. La UE no puede tolerar esta decisión. La gente en Rumania que está en la calle debe saber que la UE está de su parte. El deseo y la puesta en marcha del espacio de Schengen para los rumanos estaban vinculados a la lucha anticorrupción. El gobierno rumano debería reflexionar sobre este tema.

Se debe comunicar al gobierno rumano que si decide seguir por este camino, puede tener consecuencias negativas en cuanto a las inversiones extranjeras y para Rumania como centro económico. Los inversores extranjeros necesitan seguridad jurídica y una postura contundente de los gobernantes con respecto a la prevaricación y a la corrupción.

Rainer Arnold (SPD) es el presidente del grupo parlamentario germano-rumano.

 

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