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Europa

Rumania: cómo escribir un libro y salir de la cárcel

En Rumania, hasta ahora los presos salen antes de la cárcel si publican libros. Debido a abusos, ese beneficio pronto podría terminarse, por buenas razones.

El número de autores se ha multiplicado en las cárceles rumanas en los últimos tiempos. La razón: cuando un preso escribe un libro científico, su pena es reducida en 30 díasPero quizás ese beneficie se termine próximamente, por buenas razones.

La “literatura carcelaria” ha aumentado espectacularmente: en los últimos dos años, presos "de lujo" han publicada más de 300 libros, tal como informó recientemente el portal de noticias hotnews.ro, remitiéndose a datos de la Administración Nacional de Prisiones de Rumania.

La iniciativa, pensada como una medida para facilitar la reinserción sociolaboral de los presos, ha sido aprovechada para poner en marcha un sistema de “escritores fantasmas”, dice la Dirección Nacional de Anticorrupción (DNA). Según esta, del sistema pueden formar parte desde profesores universitarios hasta empresas editoriales y comités penitenciarios. Así, algunos condenados se han ahorrado hasta 300 días de cárcel.

Presos, profesores y problemas

Según un comunicado emitido por la DNA, diversos profesores han hecho recomendaciones formales para acreditar la relevancia científica de algunas investigaciones que aparentemente se han utilizado para varios trabajos científicos. Algunos profesores validaron varios trabajos científicos y hasta llegaron a incluirlos en la agenda de conferencias científicas internacionales.

Algunas de las irregularidades detectadas y que hacen suponer que no fueron los presos los que escribieron los libros son los cortos períodos de tiempo para escribir las obras (por ejemplo, un trabajo de 180 páginas fue redactado en 12 horas, mientras que otro de 212 lo fue en 6 horas y 40 minutos). También llamó la atención el uso de bibliografía que no se encuentra en las bibliotecas de los centros penitenciarios ni en Internet.

Autores compran sus propios libros

Igualmente, la DNA apuntó que algunos representantes de empresas editoriales habrían aceptado publicar los libros sin valor científico ni interés para el mercado y que parecen haber publicado algunos ejemplares que ni siquiera se han puesto a la venta. En otros casos, mucho indica que toda la tirada, de 200 o 300 ejemplares, fue comprada entera por los propios presos.

Las revelaciones de la DNA han derivado en que el sistema esté ahora en el foco de la atención en Rumania y no se descarta que sea dejado sin efecto. En ese sentido, desde el pasado mes de diciembre hay pendientes 46 trabajos científicos en la prisión de Rahova cuyos autores probablemente ya no lleguen a gozar de los beneficios de “libertad por un libro”.