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ACTUALIDAD

RSF: libertad de prensa en peligro

Reporteros sin Fronteras entregó su listado anual sobre la libertad de prensa en el mundo. Venezuela bajó en la clasificación, donde Costa Rica es el país de América Latina mejor ubicado.

El ranking anual que entrega la organización Reporteros Sin Fronteras (RSF) sobre la situación de la libertad de prensa en el mundo mostró un grave empeoramiento en Venezuela, que perdió 21 puestos y quedó relegada al lugar 137, uno de los peores que ostenta un país latinoamericano. Solo México (148) y Cuba (169) están más abajo en el listado. A nivel mundial, RSF considera entre los principales problemas la supresión o manipulación de la prensa en conflictos regionales (Ucrania, Siria, Irak y los territorios palestinos), así como el uso de la “protección de la seguridad nacional” para imponer restricciones. “Allí donde el control sobre la información tiene objetivos estratégicos, como ocurre en el este de Ucrania o en Siria, los periodistas son considerados parte del conflicto”, dijo el portavoz de RSF en Berlín, Michael Rediske.

La clasificación se basa en un cuestionario que mide todos los aspectos del trabajo periodístico independiente, el que es respondido por cientos de periodistas, científicos, abogados y defensores de los derechos humanos de todo el mundo, además de miembros de la propia red de corresponsales de la institución. El set tiene 87 preguntas y cubre información proveniente de 180 países, teniendo como puntos de atención la diversidad e independencia de los medios, ambiente de trabajo periodístico y autocensura, marco legal, transparencia institucional e infraestructura de producción.

La violencia sufrida por periodistas en Venezuela afectó la clasificación de ese país en el ranking.

La violencia sufrida por periodistas en Venezuela afectó la clasificación de ese país en el ranking.

Objetivo de guerra: control de información

Muchos de los conflictos armados del año pasado podrían entenderse también como guerras informativas, dice RSF. Da igual si es en Ucrania, Siria, Irak o Sudán del Sur: sin excepción, las partes en conflicto buscan presionar a las agencias de noticias y fuentes de información independientes y forzarlas a servir a los intereses de su propia propaganda.

El argumento de la seguridad nacional amenazada sirve como excusa en muchos países para interferir en la libertad de prensa y otros derechos básicos. Rusia, por ejemplo, a raíz de la guerra en Ucrania, adoptó leyes más represivas, incluyendo un endurecimiento de la prohibición de denunciar públicamente la violación de la integridad territorial, con lo que cualquier crítica a la anexión de Crimea resultaba criminalizada. La misma fórmula usaron las fuerzas armadas de Tailandia tras el golpe de Estado del pasado mes de mayo para justificar las medidas de censura y en Egipto sirvió para dar un marco legal a las masivas detenciones de periodistas.

Asimismo, cada vez más periodistas son insultados, amenazados, atacados o asesinados por el solo hecho de informar sobre manifestaciones o protestas. En algunos casos los ataques fueron dirigidos contra profesionales específicos, para evitar que informaran, mientras otros cayeron en las protestas, atrapados accidentalmente entre el fuego cruzado. A menudo esa violencia provino de las mismas fuerzas de seguridad, como en Ucrania durante las protestas de Maidan en 2014, en Turquía tras el movimiento Gezi y también en Venezuela y Hong Kong.

Amenazas de grupos no estatales

Poderosos grupos sin vinculación estatal, que no toleran ninguna información que no les agrade, son en muchos países un peligro mortal para los periodistas. Ejemplos de esto son milicias como el Estado Islámico en Siria e Irak, Boko Haram en Nigeria y varios grupos islamistas en Libia, así como bandas criminales y paramilitares en Colombia y México. También en Brasil hay numerosos registros de periodistas asesinados por reportar sobre corrupción o el crimen organizado.

Ganadores y perdedores

El mayor perdedor del ranking es Andorra, donde la concentración económica y los conflictos de interés se han incrementado y donde no hay ni protección a la libertad de opinión ni a la protección de la fuente periodística. Por sobre todo, allí es un gran problema el poder de los bancos como anunciantes en los medios, lo que pone en entredicho la independencia de la prensa. En el caso de Venezuela, entre las razones de su descenso en el ranking figuran agresiones sufridas por profesionales que cubrían manifestaciones opositoras, así como detenciones arbitrarias.

El mayor ganador es Mongolia. La conversión de un Estado de corte soviético a uno con derechos y apertura de prensa ha significado una mejoría ostensible en el trabajo de los periodistas. Los efectos positivos de la Ley de Libertad de Información que entró en vigor en 2012 se hacen ya visibles, lo que hace posible que hoy se reporte sobre la riqueza de los políticos, por ejemplo.

En los lugares de honor del ranking figuran Finlandia, Noruega y Dinamarca, donde imperan normas liberales sobre el acceso a la información del gobierno y de protección a las fuentes periodísticas. En Finlandia, la ciudadanía tiene desde 2010 además el derecho a acceder a una banda ancha a precio razonable. A nivel latinoamericano, Costa Rica es el mejor ubicado, en el puesto 16. Uruguay, Chile y El Salvador también figuran en los puestos de avanzada. En la parte final del ranking, en cambio, se encuentran Eritrea, Corea del Norte y Turkmenistán, dictaduras que controlan totalmente la prensa en sus países.

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