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La prensa opina

Risas en el sepelio

Nadie extrañará al costoso proyecto que alguna vez fue emblema de la ingeniería alemana: el tren de levitación magnética Transrapid, dice la prensa.

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Simulación computarizada del fracasado proyecto.

El Lübecker Nachrichten, de Lübeck, dice al respecto: „A menos que algo verdaderamente milagroso suceda, el Transrapid ha desperdiciado la última oportunidad de demostrar su viabilidad en la tierra de sus inventores. Así, el tren magnético levita por fuera de la modernidad real en cuanto a los medios de transporte. El Transrapid es rápido, pero demasiado caro en comparación con los trenes de alta velocidad. Sus fabricantes, además, se equivocaron al pensar que podían alzar los costos así como así, y que el gobierno reaccionaría como ante la industria del armamentismo: simplemente sacando el cheque para pagar. Digámoslo ya: construir el tren de levitación magnética para una ruta tan corta como la del centro al aeropuerto de Múnich era una idea rocambolesca.”

Risas en el sepelio

El Frankfurter Rundschau coincide desde Fráncort del Meno: „¡Pocas veces había habido tantas risas en un sepelio! Un funeral de Estado, de primera clase, fue el que le dieron al Transrapid sus propios promotores políticos. Lamentable, vergonzoso, hipócrita. Detrás de las obligatorias lágrimas de cocodrilo lo que había era alivio, porque desde hace tiempo que el otrora proyecto emblema de la ingeniería alemana se había convertido en todo un lastre político. Demasiado caro, demasiado antiecológico, demasiado sobredimensionado y, sobre todo, carente de sentido en un territorio tan estrecho. La millonaria tumba del Transrapid se había llevado de frente a gran cantidad de presupuesto y a otras alternativas de transporte. Impera ahora la calma. Por favor, no más resurrecciones.”

Botín personal

El Rhein-Neckar Zeitung, de Heidelberg, desgrana su opinión en este sentido: „Edmund Stoiber se lo había llevado consigo, cual botín personal, a sus días de jubilación. Un bonito juguete, un castillo de aire de la tecnología. Múnich era su última oportunidad. Pero el consorcio erró de todas todas al hacer las cuentas. Así, el sucesor de Stoiber se vio entre la espada y la pared. Confrontados con la posibilidad de decidir en un referendo popular en la región, o quizá en todo el estado libre de Baviera, Beckstein y Huber jalaron la palanca que accionó el freno de emergencia. Así mismo terminó la historia del Transrapid en Alemania, y ello queda claro ahora a todos los involucrados.”

Nadie lo extrañará

El Stuttgarter Zeitung, de Stuttgart, hace un poco de historia: “Los caros pero prestigiosos proyectos en materia de transporte siempre son el camino equivocado. Entre Hamburgo y Berlín corre el tren de alta velocidad ICE, con gran éxito. Ese tramo fue acondicionado luego de que tras mucho discutir fracasaran los planes para cubrirlo con el Transrapid. La conexión actual es más adecuada desde el punto de vista de los costos, además de que es más eficiente y amigable con el medio ambiente. Nadie extraña entre el río Spree y el Elba extraña al Transrapid. Lo mismo sucederá, y pronto, en la propia capital de Baviera.”

Superficial y costoso

Finalmente, el Berliner Zeitung, de la capital germana, reflexiona en el siguiente tono: “La decisión era urgente. No hay lugar para el Transrapid en un país que cuenta con una red ferroviaria bien acondicionada, que se extiende a lo largo de 34.000 kilómetros. El tren de levitación magnética resultaba superficial y demasiado costoso.Esto quedó claro desde 2000, cuando el jefe del consorcio alemán de trenes Deutsche Bahn rechazó el proyecto de llevar al Transrapid a cubrir la ruta entre Hamburgo y Berlín. La razón: la ruta entre ambas urbes se podía cubrir mejor y más económicamente acondicionándola para el tren de alta velocidad ICE. ‘Con éste llegaremos 20 minutos más tarde quizá, pero nos ahorraremos doce mil millones de marcos'. Nada ha cambiado desde entonces.”

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