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América Latina

Revolución en línea

La crisis política guatemalteca repercute en los medios de comunicación: la hegemonía de la TV abierta parece acabar, mientras ganan terreno medios pequeños más independientes.

En Guatemala, donde históricamente la televisión abierta ha sido el medio más influyente en las elecciones presidenciales, los resultados de la primera vuelta han sido una verdadera sensación.

Quedó fuera de la contienda el candidato Manuel Baldizón del partido LÍDER, lo que parece marcar el fin de la hegemonía del magnate mexicano Remigio Ángel Gónzalez sobre la política guatemalteca. González es dueño de Albavisión, una empresa de radio y televisión que opera en todo el continente latinoamericano. Tan sólo en Guatemala, Albavisión controla los cuatro canales de la TV abierta – la fuente primordial de información para más de un 40 por ciento de los guatemaltecos, según una encuesta representativa del Mirador Electoral.

“Ángel González se ha convertido en una especie de poder suprapartidario que determina apoyos hacia determinados actores políticos que van a tener su cobro en una agenda de política pública y de legislación”, explica Jorge Santos, politólogo y defensor guatemalteco de derechos humanos. En esta ocasión el apoyo de González al candidato Baldizón no se tradujo en votos. Con su cobertura favorable al gobierno en medio de la crisis política, la TV abierta perdió mucha credibilidad. “Hay un segmento grande de la población que rechaza su información”, sostiene el columnista Gustavo Berganza.

Parece que la crisis en Guatemala ha cambiado el equilibrio entre los medios de comunicación. La TV por cable, algunas emisoras de radio y parte de la prensa – después de la TV abierta los tres medios más importantes para los guatemaltecos, según encuesta del Mirador Electoral – han sabido aprovechar la crisis. Tal es el caso del diario El Periódico, que sufrió un boicot de anuncios tras su férrea crítica al gobierno del expresidente Otto Pérez Molina y ahora refuerza su posición como medio contracorriente. Otro ejemplo son las radios locales, que jugaron un papel fundamental en la movilización de la gente durante las manifestaciones ciudadanas en el área rural.

Guatemala Jimmy Morales

El comediante y candidato presidencial Jimmy Morales.

También hay canales de la TV que se sumaron a la lucha de los guatemaltecos con una extensiva cobertura de las protestas: “Guatevisión y Canal Antigua logran capitalizar muy bien esa expresión ciudadana que está con un nivel de hartazgo muy fuerte frente a la corrupción pero que no logra dimensionar de dónde se produce la corrupción”, relata Jorge Santos. Algo que parece beneficiarlos dado que son canales en manos de la oligarquía guatemalteca que no se muestra muy interesada en cambios estructurales en el país.

Es ahí donde encuentran su nicho pequeños medios digitales como Nómada o Plaza Pública que buscan una cobertura más investigativa y son más independientes del poder económico y político en Guatemala. Por el momento, según el Mirador Electoral, tan sólo un 7,9 por ciento de la población usa internet como fuente primordial de información, pero es un mercado que crece rápidamente. En el caso de Nómada, el número de visitas a su página subió de 100.000 a más de 800.000 por mes durante los últimos seis meses, según cuenta su director Martin Rodríguez Pellecer.

El empuje más grande lo registraron después una entrevista a CNN en español, donde Rodríguez Pellecer rectificó las mentiras del entonces presidenciable Manuel Baldizón del partido LÍDER. La entrevista hizo famoso a Nómada y su director en el país por haberse enfrentado a un político muy poderoso en Guatemala. “Desde entonces me hacen más campañas negras digitales, y hubo momentos tensos en la cobertura del partido, pero nada que nos impidiera hacer periodismo.”

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